Túnez: el renacer frustrado de la principal industria del país

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OLEADA DE ATAQUES DEL EI

Imagen del hotel Imperial Marhaba, de la cadena española Riu, que fue víctima de los ataques terrorista en Sousse.

en Barcelona, 26 de junio de 2015 (21:03 CET)

El atentado en la playa del hotel Imperial Marhaba, de la cadena española Riu, es el tercer strike que recibe el turismo tunecino en apenas cinco años. Tras recuperarse de la revolución contra el dictador Ben Ali, dos ataques terroristas han minado un sector que genera el 7% del PIB y emplea a 2 millones de personas de manera directa o indirecta.

Antes de la Primavera Árabe, en 2010, Túnez recibía unos 7 millones de turistas anuales, 100.000 de ellos españoles. La mayoría llegaban atraídos por sus playas, con una planta hotelera nueva y de calidad, pero también tenía un fuerte arraigo el turismo médico. Los bajos precios de las operaciones de estética eran motivo para atraer a 400.000 personas cada año.

Replanteamiento del modelo

Después de la revolución, los visitantes cayeron hasta los 4,8 millones. Una de las primeras decisiones de Hammadi Jebali, primer ministro entre 2011 y 2013, fue la de "apostar por un turismo cultural, que conozca las tradiciones de la tierra y dar a conocer la riqueza del país". El plan no ha arraigado y el 80% de los viajeros que llegan al país norteafricano busca el sol y la playa.

La primera industria del país veía, además, como el otro motor de Túnez se desmoronaba. La exportación de hidrocarburos aportaba el 25% del PIB durante el mandato de Ben Ali. Su influencia se redujo a un cuarto con la llegada de la democracia.

Con la paz social, los datos se estabilizaron y el sector recuperó la senda del crecimiento. En 2012 recibió 5,7 millones de turistas, en 2013 6,3 y en 2014 6,4.  Las aerolíneas retomaron sus rutas, especialmente con la capital, y cadenas como Hilton o Four Seasons planearon nuevas aperturas para 2014 y 2016, respectivamente.

Objetivo 11 millones

Solamente los magnates de Hollywood retiraron su presencia en el país. El objetivo era alcanzar "los 11 millones de turistas en 2018", explicaba la ministra Amer Karboul a 02B el año pasado.

Sin embargo, en marzo, un atentado terrorista sacudió los cimientos de la industria. Dos miembros del Estado Islámico asesinaron a 19 turistas, entre ellos dos españoles, y a tres ciudadanos locales en las instalaciones del Museo del Bardo.

El sector, dividido

Tras el ataque, el sector turístico se dividió. Por un lado la patronal de agencias de viajes española (ACAVE) reconoció que se habían cancelado el 25% de las reservas en Túnez. Además, MSC y Costa Cruceros retiraron sus escalas en el país durante 2015. Ambas compañías habían perdido a varios pasajeros en el ataque.

En el otro costado, todas las agencias de viaje españolas y algunas de las principales aerolíneas que operaban con el Aeropuerto de Túnez-Cartago afirmaron que sus planes en el estado seguían en pie.

Tres meses después, el atentado en la playa de Port el Kantaoui supone el tercer golpe a una industria maltrecha, que parece dejar visto para sentencia al sector. Al menos a corto plazo.

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