Un tratamiento para la hepatitis C pone a prueba la caja de la sanidad pública española

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El Ministerio de Sanidad negocia con el laboratorio Gilead cómo incorporar el fármaco, cuyo coste es inusualmente elevado

09 de mayo de 2014 (21:00 CET)

El Ministerio de Sanidad está en negociaciones con el laboratorio Gilead para la adquisición de Sovaldi, un nuevo fármaco efectivo en un 95% en el tratamiento de la hepatitis C. Desde hace semanas, asociaciones de afectados por esta patología piden a la ministra Ana Mato que incorpore el medicamento cuanto antes a la cartera básica de servicios de Salud. No obstante, las conversaciones están estancadas por el elevado precio del fármaco. Cada caja de 28 comprimidos cuesta 17.000 euros.

La presión ciudadana y política crece. Esta misma semana, el consejero catalán en materia de Salud, Boi Ruiz, aseguró en el Parlament que la Generalitat garantizaría el acceso a este medicamento al ser interpelado por los partidos de la oposición. Ruiz plantea el uso compasivo del Sovaldi para los pacientes que presenten más gravedad. Es decir, administrar la medicación antes de que el fármaco haya recibido su aprobación oficial.

Controversia internacional

“La controversia es mundial. Este fármaco es una rara avis”, apunta el gerente de Farmacia y del Medicamento del CatSalut, Antoni Gilabert. El experto explica que el sector está acostumbrado a tratamientos muy caros, pero que van dirigidos a grupos pequeños de ciudadanos. Se llaman fármacos huérfanos y se utilizan para las enfermedades minoritarias. “Se hace una fuerte inversión y es normal que el laboratorio quiera recuperar”, dice.

En cambio, la Hepatitis C es una dolencia común. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, afecta al 2% de la población. Gilabert asegura que un tratamiento efectivo empieza a partir de las 12 semanas --unos 50.000 euros-- y algunos se pueden extender hasta las 24 –alcanzar 200.000 euros--.

Problemas para la Generalitat

No obstante, el problema para la Generalitat es el mismo que para el Ministerio: el coste. “Estamos esperando que el laboratorio mueva ficha con una reducción de precio o una financiación”, asegura Gilabert. No obstante, parece difícil que el laboratorio se avenga a estas peticiones ya que prioriza las negociaciones con el ministerio que dirige Ana Mato.

Mientras tanto, el CatSalut ha pedido a los hospitales catalanes que identifiquen a los pacientes en estado más grave. “Es difícil decidir cuáles de ellos están en una situación de urgencia pero, por citar algunos casos, estaríamos hablando de trasplantados de hígado que reaccionan contra él, personas a la espera de un trasplante, o personas con cirrosis que puede comprometer su vida”, enumera el directivo.

Calendario

El medicamento logró la aprobación de las autoridades americanas en diciembre. En enero, la Agencia Europea del Medicamento dio su visto bueno. “Algunos países europeos ya han incorporado el tratamiento. Ese es el caso de Alemania, pero hay que tener en cuenta que su sistema de aseguradoras ha beneficiado a ello. En general, Europa aún no tiene claro cómo hacer la implantación del tratamiento”, asegura.

Gilabert reconoce las dificultades que tiene el Gobierno español para implantar su uso: “El ministerio tiene una doble responsabilidad: garantizar el acceso al medicamento, pero manteniendo la sostenibilidad del sistema”. El gerente de Farmacia y del Medicamento del CatSalut lo compara con las dificultades que la Generalitat ha tenido hasta ahora para sufragar los tratamientos de hepatitis C. En 2012, Catalunya incorporó dos nuevos fármacos que elevaban la efectividad del tratamiento del 50% al 75%. El presupuesto para 2013 pasó a 25 millones frente a los 11 de un año antes.
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