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Un informe de la Consejería de Salud apunta que el 40% de los usuarios considera que la comodidad de las salas es insuficiente

Barcelona, 11 de julio de 2017 (21:00 CET)

El servicio de urgencias de los hospitales públicos catalanes ha empeorado en cuatro aspectos: confortabilidad, organización, resolución de los problemas y la efectividad de los profesionales. Eso apunta el “informe de la central de resultados” relativo al ejercicio de 2016 que publica la consejería de Salud y que este martes fue presentado por su titular, Toni Comín.

La confortabilidad de las salas de espera de urgencias es el aspecto más criticado. Un 40% de los consultados le dan un suspenso. La valoración cae siete puntos respecto al informe de 2015. Por lo que se refiere a la organización, los que la consideran adecuada pasan del 78,3% en 2015 al 73% un año después.

El informe destaca como positivo que más de 61.000 pacientes redujeron el año pasado la ingesta de fármacos. Desde el departamento de Comín se atribuye este descenso al plan para frenar el exceso de medicalización. El año pasado, un 1,2% de los pacientes tomó más de diez fármacos, cuando un año antes era el 1,4% .

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