Valls se destapa: “Catalunya no puede vivir de espaldas a UE”

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CAMBRA DE COMERÇ

Miquel Valls y Artur Mas, en la Llotja de Mar./EP

22 de octubre de 2013 (21:19 CET)

Los empresarios catalanes van tomando conciencia de la trascendencia que supondría que Catalunya se quedara fuera de la Unión Europea, aunque se tratara, en el mejor de los casos, de una cuestión temporal.

Pero las informaciones que se cruzan, lo que apunta el Govern de CiU, e, incluso, algunos dirigentes de Convergència, no ofrecen tranquilidad. Al contrario. Y el presidente de la Cambra de Comerç, Miquel Valls, un hombre poco dado a golpes de efecto, a aseveraciones contundentes, lo ha querido dejar muy claro: “Catalunya no puede vivir de espaldas a Europa, pero tampoco Europa puede vivir de espaldas a Catalunya”. Sin embargo, esa segunda aseveración, con el ánimo de ser comprensivo con la posición del Govern, la ha remachado Valls con la idea de que cualquier escenario de futuro para Catalunya debe pasar por su pertenencia a la Unión Europea.

Aranceles con terceros países

Valls ha querido solemnizar sus palabras en un acto de una gran trascendencia para la Cambra, en el día en el que ofrece, en la Casa Llotja de Mar, el reconocimiento a las empresas y entidades que cumplen 50, 75, 100, 125 y 150 años de vida. Con la asistencia de 400 empresarios, Valls ha destacado que la Unión Europea ha posibilitado una enorme oportunidad para las empresas catalanas: “Los resultados son visibles, tanto en el grado de apertura exterior de nuestra economía, como en la atracción de turistas y de inversión extranjera”.

Y ha incidido en la desaparición de las barreras interiores, de los aranceles en toda la zona comunitaria. Porque, además de la propia zona de la UE, con un mercado único de consumidores, las empresas catalanas también se han podido aprovechar de los acuerdos establecidos con terceros países, con acuerdos bilaterales de libre comercio, lo que ha supuesto una rebaja de aranceles en muchas zonas del mundo.

Precisamente, la Unión Europea negocia ahora un acuerdo de gran trascendencia con Estados Unidos, que puede ser de gran importancia para Catalunya, porque incide en diferentes sectores, como el agroalimentario, el farmacéutico o el automovilístico, en los que la economía catalana es especialmente competitiva.

Seguridad jurídica

Valls ha ido desgranando las ventajas de ese mercado común: “La pertenencia a la UE estimula la inversión y la generación de negocio porque ofrece seguridad jurídica dentro del marco del derecho comunitario”. Y ha añadido que también obliga a todos sus miembros a una disciplina fiscal, con una política monetaria común.

Con la presencia de Mas, Valls ha reiterado que las empresas catalanas pueden contar con la Cambra, y con la determinación de “plantar cara” frente a la incertidumbre.

Mas pide mayor fuerza empresarial

¿Toque de atención al President Artur Mas? El jefe del Ejecutivo catalán no ha querido, en todo caso, percibirlo así. Mas ha agradecido el apoyo que siempre le ha prestado Miquel Valls, y ha animado al conjunto de empresas a “encontrar el camino para seguir progresando”. Tampoco puede hacer otra cosa en estos momentos, pese a estar en un callejón sin salida.

Para Mas, en un momento en el que Catalunya tiene “todos los frentes abiertos”, sus empresas y su sociedad civil sabrá salir adelante. Incluso ha querido ironizar, al asegurar que su discurso, esta vez, era agradecido, si se tiene en cuenta los que le dejan hacer, en una clara alusión a la negativa del Gobierno central para que pudiera protagonizar el discurso de apertura del Foro Económico del Mediterráneo que se celebra este miércoles en el Palau de Pedralbes.

¿Un crédito para afrontar la independencia?

La cuestión es que pertenecer o no a la Unión Europea no es ya una cuestión secundaria para el empresariado catalán, que desea poder hacer previsiones, tener una perspectiva a medio y largo plazo. En otro lado, lo que recibe son promesas, pero desde la incertidumbre. El propio Josep Rull, secretario general de Convergència Democràtica, un cargo que tuvo en su día Miquel Roca, o el mismo Artur Mas, --de enorme importancia, por tanto-- ha constatado que el Govern se debería preparar antes de que se produjera una declaración unilateral de independencia.

Es decir, que debería tener las espaldas cubiertas si el Gobierno central no accediera, como está ocurriendo, a la pretensión de convocar un referéndum de autodeterminación. ¿Qué quería decir con ello? ¿Un crédito preparado para hacer frente a los pagos, para poder dar salida a la economía catalana? ¿Por cuánto tiempo? ¿Con qué reconocimientos de países del entorno europeo?

Eso es lo que desconcierta a los empresarios catalanes. Valls, hombre prudente, ha decidido dar fe de todas esas dudas. Y sin Europa, el empresariado catalán no quiere jugar.
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