José Manuel Franco dimite como secretario general del PSOE de Madrid

El líder orgánico de los socialistas madrileños renuncia a su cargo después de la reunión de la Ejecutiva que ha analizado la derrota electoral

El delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, comparece en rueda de prensa. EFE

El delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, comparece en rueda de prensa. EFE

La debacle electoral del Partido Socialista ya se ha cobrado su primera víctima. José Manuel Franco ha presentado su dimisión esta tarde somo secretario general de la formación a nivel autonómico, después de la celebración de la Ejecutiva que se ha reunido expresamente con el objetivo de analizar los malos resultados cosechados en las elecciones del 4 de mayo.

La salida del líder orgánico del partido dejará la organización del partido previsiblemente en manos de una gestora que se tendrá que hacer cargo de las decisiones hasta que se convoque un nuevo congreso para definir el liderazgo. Su dimisión responde a las presiones internas de la formación para encontrar un culpable del batacazo en las urnas. Una crisis que no ha salpicado todavía de lleno al candidato Ángel Gabilondo, que conserva su puesto como diputado en la Asamblea de Madrid.

Franco ha pagado los costes de la campaña socialista que no ha sido capaz de presentar al partido como una alternativa real contra el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. El PSOE no solo ha perdido 13 escaños en el parlamento madrileño, sino que ha quedado relegado como la segunda fuerza política de la izquierda por detrás de Más Madrid que ha obtenido más votos en los comicios y se ha aupado como el líder de la oposición.

La decisión de Gabilondo de intentar pescar en el caladero de votantes de Ciudadanos se ha demostrado con el tiempo como un planteamiento completamente erróneo. El líder socialista apostó por tender la mano a la formación liberal en busca de una imagen más moderada, sin embargo sus antiguos electores apostaron de forma mayoritaria por votar a Isabel Díaz Ayuso en vez de la alternativa de izquierdas.

La mala gestión se demuestra en el giro de guion que los responsables de la campaña socialista introdujeron a mitad de la carrera electoral. Tras haber establecido una línea roja a gobernar junto con Pablo Iglesias desde los primeros compases de la precampaña, el candidato del PSOE le lanzó un guiño en el debate televisivo al entonces líder de Unidas Podemos que revelaba su desesperación tras el intento fallido de asaltar el botín de Ciudadanos.

La dimisión de Franco es un ejemplo más del proceso de autocrítica y revisión que los principales líderes nacionales del partido han anunciado en las últimas horas, desde José Luis Ábalos hasta Juan Carlos Campo, pasando por Carmen Calvo. Todos han coincidido en su diagnóstico de que se trata de una derrota inesperada. La renovación de la formación parece obligada si tenemos en cuenta que en 2023 volverá a haber una llamada a las urnas en la Comunidad de Madrid.

José Manuel Franco, un secretario general de perfil bajo

Franco había ejercido hasta el momento un importante rol en la organización autonómica del PSOE, aunque su perfil político era más bajo, debido a los cargos institucionales que ostentaba. En lo que va de legislatura se había encargado de la Delegación del Gobierno en Madrid, lo que le puso en el centro de las luchas de poder entre Pedro Sánchez e Isabel Díaz Ayuso con motivo de la pandemia.

Sin embargo, el carrusel de cambios que provocó el inicio de la campaña electoral madrileña terminó provocando que se hiciese con el puesto de secretario de Estado para el Deporte, en sustitución de Irene Lozano, que dejó su cargo para sumarse a la candidatura de Ángel Gabilondo como uno de los rostros fuertes del partido. El nuevo rol todavía contaba con una menor exposición pública que la de delegado del Gobierno, en plena pandemia.

Franco llevaba en su puesto como secretario general autonómico desde 2017 cuando arrasó en las primarias con un 71% de los votos. Antes, se había convertido en uno de los artífices de la campaña de Pedro Sánchez, que le permitió volverse a hacer con el poder del partido y que terminaría llevándole finalmente hasta la Moncloa.