Marlaska también fulmina al número tres de la Guardia Civil

El cese de Fernando Santafé se suma a las renuncias y destituciones de Diego Pérez de los Cobos y Laurentino Ceña

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha cesado al hasta ahora teniente general de la Guardia Civil, Fernando Santafé, considerado como número tres de la Benemérita, para ser enviado a otro destino. Con su salida ya son tres los cargos del Instituto Armado que han abandonado el cargo. La salida se produce tras la dimisión del DAO, Laurentino Ceña, y de la destitución del coronel Diego Pérez de los Cobos

La destitución de Santafé se ha producido horas después de que Marlaska destituyera al teniente coronel Pérez de los Cobos de la jefatura de la Comandancia de la Guardia Civil, supuestamente por el informe sobre el 8-M remitido al juzgado. Ante tal situación, el DAO de la Benemérita, el teniente general Laurentino Ceña, acudió al ministerio para pedir al ministro ser destituido, a unos días para dejar la actividad, en señal de protesta

Marlaska ha convenido con la ministra de Defensa el ascenso a teniente general de Féliz Blázquez. La propuesta de este nuevo empleo y destino para el general Blázquez se suma a la realizada en el día de ayer para el general Pablo Salas como Director Adjunto Operativo del Cuerpo. El Gobierno pretende justificar la decisión polémica “en el nuevo impulso” que “se le quiere dar a la Guardia Civil ante los retos de la seguridad del siglo XXI”.

El Guardia Civil propuesto entró como teniente tras cursar sus estudios en la Academia General Militar de Zaragoza y en la Academia Especial de la Guardia Civil. Tras 40 años de servicio al cuerpo policial –como Tráfico en Burgos, Servicio de Información y Policía Judicial en Madrid, Jefatura de Personal, Mando de la Zona del País Vasco y Mando de la Jefatura de Unidades Especiales y de Reserva– ocupará ahora el tercer puesto de mando de la Benemérita. 

Indignación en la Benemérita

El cuerpo policial está profundamente molesto con las destituciones del ministro, que además el Ejecutivo intentó tapar con la equiparación salarial a las policías autonómicas. La humillación a la Guardia Civil resuena con fervor dentro del cuerpo, y las distintas asociaciones profesionales de la Guardia Civil se reafirmaron en el cese político motivado por la negativa del coronel a tolerar injerencias del ministro del Interior, que quería indagar en la actuación del Gobierno sobre el 8M. 

La Asociación Pro Guardia Civil (APROGC) fue una de las primeras en sospechar de motivaciones políticas en el cese por “falta de confianza” del ya excoronel jefe de la Comandacia de Benemérita, que fue también responsable del operativo policial por el referéndum ilegal del 1-O: “Digan lo que digan, el cese no tiene nada que ver con la seguridad del domicilio del Vicepresidente del Gobierno. Nada. O que lo demuestren”. 

“Se abrió una investigación judicial por los acontecimientos del 8M, la juez designó a un equipo de Policía Judicial de la Comandancia de Madrid, que dirige el Coronel, con órdenes estrictas, entre ellas la más absoluta confidencialidad y objetividad. Al Coronel Pérez de los Cobos le han cesado por cumplir las órdenes de la Juez. Digan lo que digan”, aseguró en un comunicado. 

Diana de la oposición

El escándalo por los ceses ha llegado hasta el Congreso, donde ha propiciado una dura ofensiva de la oposición durante la sesión de control al Gobierno. PP, Vox y Cs han unido sus fuerzas para cargar contra el Marlaska y le han pedido la dimisión. Las tres formaciones han acusado de forzar el despido y le han preguntado si el pasado domingo varios cargos dependientes de su departamento llamaron a De los Cobos para pedirle datos sobre la investigación

Marlaska se ha defendido sin salirse de su guion, al asegurar que no conocía el informe sobre el 8M que la Guardia Civil entregó a un juzgado de instrucción madrileño. El titular de Interior ha añadido que los altos cargos a los que se ha acusado de injerencia en esta polémica, como la directora general de la Guardia Civil, María Gámez (contra quien Vox ha presentado una querella), gozan de su total confianza.