El PP tiene hasta febrero para comunicar si multa a Cayetana por saltarse la disciplina de voto

El partido le abrirá un expediente en el próximo consejo de dirección y en dos meses le comunicará si se le sanciona con una multa de entre 500 y 700 euros

La diputada del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, a la salida de un acto. Foto: EFE

El Partido Popular tendrá hasta febrero para comunicar si sanciona o no a su diputada Cayetana Álvarez de Toledo tras saltarse la disciplina de voto y votar en blanco a los candidatos para la renovación del Tribunal Constitucional.

Ella misma lo confesó en una entrevista y fuentes del partido señalan a Economía Digital que la propuesta ya se ha estudiado y el partido comenzará con su tramitación en el próximo consejo de dirección.

De ahí que el margen de maniobra del partido, según los estatutos, es llamar a la diputada para que explique los motivos de haber roto la disciplina de voto de la formación y, una vez escuchada y hasta el plazo de dos meses, se le comunicará si, finalmente, se le sanciona o no con una multa que oscila entre 500 y 700 euros.

Pero Álvarez de Toledo reitera que no dejará el escaño y resta importancia a la previsible sanción porque “las convicciones tienen un coste”, señaló este lunes.

Álvarez de Toledo critica las palabras de Casado

La exportavoz del partido ha vuelto a hablar este lunes, tras el intento de cerrar las críticas por parte del líder del PP, Pablo Casado, este fin de semana en el Congreso regional andaluz.

Álvarez de Toledo ha replicado a Casado, quien dijo que en el PP no caben personalismos, con una defensa de los solistas y las personalidades. La diputada considera que Casado llama “personalismo a la personalidad y divismo al liderazgo”.

Casado comparó este domingo al PP con una “gran orquesta” donde “no caben los solistas”, rechazó los personalismos y dijo que su partido no es “un ‘talent show’ de megalomanías”, unas palabras que, a juicio de Álvarez de Toledo, no se dirigían “exclusivamente” a ella o “no directamente”, según aseguró en una entrevista este lunes en RNE, donde no ha mencionado a la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso.

“Yo creo que un líder es un solista”, recalcó Álvarez de Toledo, que ha argumentado además que no se imagina a Ronald Reagan, Margaret Tatcher, Konrad Adenauer, Winston Churchill y tampoco a José María Aznar o Felipe González “quejándose de que hay grandes figuras en sus partidos o en sus grupos parlamentarios”.

Para la exportavoz parlamentaria, “la personalidad y el perfil propio no son incompatibles con trabajar en equipo ni con ganar elecciones, al contrario”, y ve “una vieja trampa de la izquierda confundir la libertad o la personalidad con la megalomanía para anular al individuo que destaca”, un camino que, sostiene, no les conviene recorrer.

Además, dijo que celebra las críticas de diputados del PP a su libro porque en “Políticamente indeseable” les anima a recuperar su voz crítica y, aunque prefiere que lo lean antes, entiende las críticas, los insultos o, incluso, el derecho a decir que algo les ha parecido valioso. 

 La diputada retrata a los parlamentarios como unos “representantes de la soberanía nacional reducidos a palmeros, y en el chat de diputados, a emoticonos de palmas”. Por estas declaraciones, cada vez más representantes del PP se suman a las críticas y muchos, en el ya famoso chat interno de la formación, le invitan a abandonar el partido abiertamente.

Este mismo fin de semana, se desató un aluvión de críticas después de que Pilar Marcos, diputada y amiga de Álvarez de Toledo, subiese al grupo un artículo elogiando a su compañera y suscribiendo las acusaciones contra la dirección que se hacen en el citado libro: “No hay una coma que no sea lo vivido”, escribe.

La defensa a ultranza de esta diputada a Álvarez de Toledo ha dado pie para que en ese mismo chat se acusara de “provocación indecente”, mientras otros alertaban: “Cuidado con lo que escribimos. Puede dar lugar a otro tomo”.

La confrontación con Cayetana, parece que no termina a pesar de la orden de silencio de Casado para cesar el ruido interno. El partido tendrá que escuchar a la diputada para decidir si se le sanciona o no y tendrá hasta febrero para comunicárselo, si el partido le abre expediente en el próximo consejo de dirección.