Tal día como hoy en 1812 las Cortes abolían los señoríos en España

Los señoríos consistían en extensiones de tierra sobre las cuales los nobles o los eclesiásticos podrían ejercer su autoridad

Juramento de las Cortes de Cádiz en la Iglesia mayor parroquial de San Fernando. Wikipedia.

Juramento de las Cortes de Cádiz en la Iglesia mayor parroquial de San Fernando. Wikipedia.

La abolición de los señoríos fue un proceso que tuvo lugar durante la primera mitad del S.XIX en España. En el marco de la revolución liberal, que se inició en España en 1808 con la voluntad por parte de las clases medias de buscar un régimen político que combinara la libertad y el orden, los señoríos comenzaron a ser considerados como un símbolo del régimen feudal, y consecuentemente, como un elemento a eliminar. Así, esta corriente de pensamiento tenía como objetivo seguir la estela de la Asamblea Nacional Francesa que el 4 de agosto de 1789 abolió el feudalismo.

El primer paso, las Cortes de Cádiz aprueban el decreto de 1811

Tras un arduo debate en las Cortes de Cádiz, entre el 4 de junio y el 1 de julio de 1811, finalmente se aprobó la abolición de los señoríos el 6 de agosto de 1811. Si bien era una cuestión que ya se había estado planteando previamente, no fue hasta entonces cuando se logró que la norma prosperara. El nuevo decreto marcó un antes y un después, ya que no solo abolía los señoríos, sino que además eliminaba el vasallaje y otros derechos feudales.

La Cortes de Cádiz promulgan la Constitución de 1812. Wikipedia.
Las Cortes de Cádiz promulgan la Constitución de 1812. Wikipedia.

Casi una década más tarde, el 27 de septiembre de 1820, las Cortes de Cádiz aprobaron otro decreto en el cual su suprimieron todos los mayorazgos. Se trataba de un sistema que consistía en legar todos los bienes al primogénito u otro hijo varón, con el objetivo de que el patrimonio familiar no se diseminara. Además, acostumbraba a incluir una serie de obligaciones que el heredero debía cumplir para heredar el dinero y las propiedades de los padres.

A pesar de la puesta en marcha del decreto, el mayorazgo continuó practicándose en algunas zonas del país. Dado que la ley no contemplaba las donaciones entre personas vivas, los propietarios de los mayorazgos traspasaban todo el patrimonio al hijo cuando este se casaba. De esta manera, el hijo se convertía en el nuevo señor y los padres disfrutaban del usufructo por vida de la mitad de la propiedad.

Vuelve el absolutismo con Fernando VII

No obstante, toda la legislación liberal queda en papel mojado con el retorno de Fernando VII a España en 1814 y la restauración del absolutismo. Un hecho que tiene lugar después de que Napoleón I ofrezca la paz y reconozca al monarca mediante el ‘Tratado de Valençay’ y tras la entrega por parte de 69 diputados absolutistas del ‘Manifiesto de los Persas’, un documento en el que le pedían volver al absolutismo y anular todo lo aprobado por las Cortes de Cádiz.

Fernando VII.
Fernando VII.

Abolición definitiva de los señoríos

Finalmente, los señoríos se abolieron definitivamente en 1837 durante la Regencia de María Cristina de Borbón, una etapa en la cual también se impulsaron medidas como la desamortización y la supresión definitiva del mayorazgo. Sin embargo, estos cambios no conllevaron una revolución social que otorgar la propiedad a los campesinos, como sí sucedió en Francia.

En este punto, es necesario recordar que existían dos tipos de señorío. Mientras que el «solariego» permitía al señor ejercer el poder sobre los hombres y tierras que se encontraban bajo su dominio, el «jurisdiccional» le atribuía, además, derechos políticos y judiciales.

La confusión entre las características de estas dos clases, conllevó que la consecuencia directa de la abolición de los señoríos únicamente fuera la alteración de la situación jurídica de los señores y que tuvieran mayor libertad para vender o legar a quien quisieran sus propiedades, pero también para perderlas en caso de tener deudas.

'La cena en el baile' de Adolph Menzel. Wikipedia
‘La cena en el baile’ de Adolph Menzel. Wikipedia

La nueva coyuntura favoreció la aparición de una nueva clase dominante formada tanto por los aristócratas que consiguieron mantener su patrimonio, como por la burguesía emergente.

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