Adiós al ticket tradicional: la patronal de Mercadona, Lidl y Dia pide dejar de imprimirlo

Asedas ha lanzado una propuesta de cambio en la distribución de los tickets de compra, en busca de un retail más eficiente y respetuoso con el medioambiente

Cajera

Foto: Canva

A lo largo de los últimos años, el sector del retail se ha visto inmerso en un periodo de profunda transformación en el que han cambiado infinidad de cosas respecto a lo que se conocía hace tan solo unos años. Un proceso en el que la inmersión de lo digital ha tenido un papel clave, cambiando por completo no solo el modo de comprender el negocio, sino también los hábitos de compra.

Entre estos hábitos, la distribución de los tickets de compra ha sido uno de los que más ha cambiado con el paso de los años, ya que son muchos los supermercados que ofrecen ya la posibilidad de recibirlo en el correo en lugar de impreso. Una posibilidad que Asedas, patronal de supermercados como Mercadona, Lidl o Dia, quiere dejar de convertir en una opción para convertirlo en una obligación, tal y como ha asegurado El Economista.

Asedas aboga por una propuesta de cambio en lo que respecta al uso de los tickets de compra

Una práctica obsoleta, costosa y poco alineada con los hábitos de consumo. Esto es lo que Asedas considera que es la distribución de los tickets de compra. Una opinión que, a su vez, se sustenta en datos: los supermercados españoles imprimen cada año alrededor de 5.000 millones de tickets, una cifra que conlleva el uso de 4.500 toneladas de papel y un coste estimado de 10 millones de euros anuales.

En este sentido, según los cálculos de la patronal, si todos esos recibos se colocaran uno tras otro, alcanzarían 1,2 millones de kilómetros, lo que equivale a dar 28 veces la vuelta a la Tierra. Para Asedas, este volumen evidencia la ineficiencia del actual marco normativo, que obliga a entregar siempre un justificante de compra, ya sea en papel o en formato digital. Por ello, su propuesta es sencilla: que solo se imprima cuando el cliente lo solicite expresamente.

Sin embargo, este problema no hace referencia únicamente al uso del papel, sino que se agrava por la estructura de las cestas de la compra, mayoritariamente de pequeño importe. De acuerdo con los datos de Asedas, el 30% de las compras incluyen entre uno y cuatro artículos y no superan los 10 euros, mientras que hasta el 60% contienen entre cinco y 25 productos, con importes de entre 10 y 50 euros.

Asedas recalca que solo el 10% de las operaciones superan esas cifras, y, en este contexto, muchos consumidores rechazan el ticket, pero el establecimiento está obligado a imprimirlo igualmente, incluso cuando termina desechado de forma inmediata. Un hecho al que Asedas quiere dar una vuelta de tuerca.

Asimismo lo ha asegurado el propio director general de Asedas, Ignacio García Magarzo, quien no ha dudado a la hora de poner el foco directamente en el desperdicio que la impresión de esos tickets supone: “Nuestras empresas llevan años constatando que, en cerca de un tercio de las operaciones, el ticket se abandona en la línea de caja”.

Por ello, la patronal plantea una modificación puntual de la normativa vigente, de modo que “el ticket se siga generando electrónicamente a efectos de control, pero que su impresión en papel se haga solo a demanda del consumidor”. El objetivo es reducir residuos, costes y consumo innecesario de recursos, sin menoscabar las obligaciones fiscales o de trazabilidad.

Adesas se fija en Europa para tomar ejemplo

Una propuesta que, además, no nace de la nada, sino que Adesas se ha basado en la experiencia de varios países europeos, donde ya se han dado pasos similares. En Francia, la impresión sistemática de recibos está prohibida desde el 1 de agosto de 2023, y es el cliente quien debe manifestar su voluntad de obtenerlo, aspecto que buscarían implementar en los supermercados españoles.

En otros lugares, como Países Bajos y Suiza, el ticket solo se imprime si el consumidor lo solicita, independientemente del método de pago. Suecia ha eliminado la impresión en los pagos con tarjeta, mientras que en Reino Unido muchos supermercados han adoptado modelos similares de forma voluntaria.

Es por ello que ahora, la patronal considera que la eliminación del ticket obligatorio encaja en la evolución natural del comercio, al igual que ocurrió con los medios de pago, las bolsas reutilizables o las alternativas compostables. Aspectos que, años después de su implementación, han demostrado sobradamente ser sumamente útiles.

Si la propuesta prospera, el consumidor español podrá elegir entre rechazar el ticket, solicitarlo en papel o recibirlo en formato digital, avanzando hacia un modelo más flexible y sostenible. Para Asedas, este cambio representa un paso lógico hacia un retail más eficiente, alineado con la economía circular y con los hábitos reales de los clientes, y podría marcar el camino de futuras transformaciones en el sector.

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