La avería de Gelida pasa factura: 100 millones en pérdidas para Rodalies
El Govern asume un sobrecoste extraordinario al margen del plan inversor mientras acelera obras y reaperturas tras el accidente ferroviario
La consellera de Territorio, Sílvia Paneque, durante un pleno en el Parlament de Cataluña, a 12 de febrero de 2026, en Barcelona, Catalunya (España)
La crisis ferroviaria desencadenada por el accidente en Gelida ha dejado una factura estimada en 100 millones de euros para Rodalies, según ha detallado la consellera de Territorio y portavoz del Govern, Sílvia Paneque. La cifra corresponde a actuaciones de carácter urgente que han tenido que activarse tras el incidente y que se sitúan al margen de las inversiones ordinarias previstas en el plan de modernización de la red.
El impacto económico no solo incluye la reparación directa de infraestructuras dañadas, sino también el coste de dispositivos extraordinarios, refuerzos técnicos y reorganización del servicio. La situación ha obligado a intervenir en múltiples puntos críticos del sistema ferroviario catalán.
El episodio ha reabierto el debate sobre el estado de la red y la necesidad de reforzar el mantenimiento preventivo. Desde el Ejecutivo catalán se ha admitido que determinadas actuaciones de conservación en vías, trincheras y taludes no se realizaron con la intensidad necesaria en etapas anteriores.
Un coste extraordinario fuera del plan inversor
Los 100 millones estimados no forman parte del Plan de Rodalies 2020-2030, sino que responden a medidas de urgencia adoptadas tras el accidente. Esto significa que el presupuesto destinado a modernización y mejora estructural deberá convivir ahora con una carga económica adicional.
El Govern ha insistido en que el desembolso responde a la necesidad de garantizar la seguridad y restablecer la normalidad lo antes posible. Las actuaciones incluyen estabilización de taludes, revisión de estructuras y mejoras en sistemas de señalización y control.
Esta desviación presupuestaria añade presión a una red que ya afrontaba retos importantes en materia de fiabilidad y puntualidad. La red de cercanías en Cataluña arrastra desde hace años quejas de usuarios por incidencias recurrentes y limitaciones de velocidad.
70 puntos bajo vigilancia y restricciones de velocidad
Actualmente se está trabajando en alrededor de 70 puntos de la red con limitaciones temporales de velocidad, zonas donde se han detectado necesidades de intervención prioritaria. Estas restricciones afectan directamente a los tiempos de trayecto y a la regularidad del servicio.
Las limitaciones son una medida preventiva mientras se ejecutan las obras necesarias para reforzar la infraestructura. En muchos casos, las actuaciones se centran en consolidar taludes, mejorar drenajes y revisar la estabilidad del terreno.
El accidente de Gelida ha puesto el foco en la importancia del mantenimiento constante, especialmente en tramos que atraviesan zonas con pendientes o estructuras excavadas en ladera. La combinación de factores climatológicos y desgaste estructural puede aumentar el riesgo si no se actúa con antelación.
Reapertura progresiva de líneas afectadas
El restablecimiento del servicio se está produciendo de forma gradual en distintas líneas, con el objetivo de recuperar la normalidad en los trayectos interrumpidos. Entre los tramos que se prevé reactivar se encuentra la R2 entre Sants y Bellvitge, un corredor clave para la movilidad metropolitana.
También se trabaja en la recuperación de la RL4 entre Lleida y Cervera, mientras que otras líneas como la R15 y la R3 continúan pendientes de completar actuaciones. En el caso de la R3, las obras coinciden además con trabajos de desdoblamiento de vía en determinados segmentos, lo que añade complejidad técnica.
Cada reapertura supone un paso adelante en la recuperación de la confianza de los usuarios, aunque el proceso está condicionado por la necesidad de garantizar condiciones de seguridad plenas antes de reanudar la circulación habitual.

Tensión política y reproche parlamentario
La gestión de la crisis ha generado un intenso debate en el Parlament, donde la mayoría de grupos volvió a reprobar a la consellera y a solicitar su cese. Es la segunda vez que se produce una reprobación en este contexto de incidencias ferroviarias.
Paneque ha reconocido la necesidad de autocrítica y ha asegurado que escucha las propuestas de los distintos partidos, aunque ha cuestionado que determinadas posiciones contribuyan realmente a mejorar el servicio. La tensión política se produce en un momento especialmente delicado para la movilidad diaria de miles de ciudadanos.
La oposición ha señalado que la situación evidencia déficits acumulados durante años, mientras que el Govern defiende que está afrontando problemas estructurales heredados y que las actuaciones actuales buscan precisamente revertir esa dinámica.
El respaldo de Illa en plena convalecencia
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha mantenido contacto diario con la consellera pese a encontrarse de baja médica, trasladándole su respaldo a la estrategia adoptada en Rodalies. Según ha explicado Paneque, la confianza del jefe del Ejecutivo se mantiene tanto en la gestión concreta del accidente como en el enfoque global para la red.
El apoyo institucional se interpreta como un mensaje de estabilidad en medio de la polémica. La recuperación del presidente dependerá de la valoración de su equipo médico, aunque desde el entorno del Govern se subraya su implicación constante en los asuntos clave.
La combinación de crisis técnica y presión política ha convertido el episodio de Gelida en uno de los mayores desafíos recientes para el Ejecutivo catalán en materia de infraestructuras.
Un golpe económico y reputacional
Más allá del impacto presupuestario, la avería de Gelida tiene un coste reputacional significativo para Rodalies, un servicio esencial para la movilidad laboral y educativa en Cataluña. Cada incidencia masiva erosiona la percepción pública de fiabilidad.
Los 100 millones de euros estimados reflejan la magnitud de un problema que trasciende el accidente puntual y apunta a la necesidad de reforzar el mantenimiento preventivo. La red ferroviaria requiere inversiones sostenidas no solo en ampliación y modernización, sino también en conservación cotidiana.
El reto ahora es doble: culminar las obras urgentes y avanzar en el plan estratégico sin que los sobrecostes comprometan otras actuaciones previstas. La crisis de Gelida ha dejado claro que la prevención resulta siempre más económica que la reparación, una lección que marcará la agenda ferroviaria en los próximos meses.