Digitalizar el Abono Transporte en Madrid tiene un precio: adiós a la tarjeta física

A este problema estructural se unen fallos cotidianos que agravan el drama de la movilidad

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El abono transporte de Madrid en móvil, una de las grandes apuestas de digitalización del CRTM lanzada a finales de enero para más de tres millones de usuarios Android, arranca de forma controvertida por una limitación técnica que ha pillado desprevenidos a miles de viajeros: al activar la Tarjeta Virtual en el smartphone, la tarjeta física queda desactivada al instante

Lo que prometía ser una facilidad para los viajeros ha terminado suponiendo un dilema entre digital o físico, pero nunca ambos, ya que el sistema bloquea la tarjeta roja tradicional para evitar duplicidades y fraudes en una red que valida 2,5 millones de viajes diarios entre Metro, Cercanías, autobuses EMT e interurbanos.

Los usuarios que confiaron en la migración vía NFC y Google Wallet se han encontrado de golpe sin “plan B”, obligados a comprar billetes simples de 1,50 euros si el móvil se descarga o falla, mientras el Consorcio Regional de Transportes defiende que esta exclusividad es “medida antifraude” pese a las quejas que se suceden.

De la tarjeta roja al bloqueo irreversible: ¿comodidad o secuestro digital?

El proceso es técnicamente impecable pero drásticamente inflexible: acercas la Tarjeta Multi física al lector NFC de tu sistema operativo Android 9.0 o superior, el chip migra el abono mensual, multiviaje o descuento (familia numerosa, discapacidad) a la app Mi Tarjeta Transporte, y la tarjeta original queda inutilizable hasta tramitar un duplicado en oficinas del CRTM por 2,50 euros y 24-48 horas de espera. 

El consorcio lo justifica como protección contra clonaciones –el chip no permite dos soportes activos simultáneamente–, pero para el usuario medio supone jugársela: si pierdes el móvil con 50 euros cargados, recuperas el saldo vía verificación, pero quedas a la espera hasta emitir nuevo soporte.

A este problema estructural se unen fallos cotidianos que agravan el drama de la movilidad madrileña cada vez más colapsada.

Validaciones que no saltan en torniquetes del Metro (Línea 10, especialmente), VPN que ocultan la Tarjeta en Wallet, batería por debajo del 20% que inhabilita NFC o conectividad intermitente en túneles.

Madrid, con la intención de ser pionera digital

La Comunidad de Madrid quiere ser referente europeo, desplegando la funcionalidad para iOS en el segundo trimestre de 2026, ampliar la oferta con abonos empresariales y tener una “estabilidad mejorada” con soporte en las estaciones para las incidencias que puedan suceder.

La tarjeta roja coexiste como salvavidas, pero el CRTM aspira a jubilarla hacia 2027, ahorrando millones en plásticos y agilizando recargas.

Sin embargo, sin wallet dual o backup cloud, la exclusividad frena el salto masivo. Usuarios piden tolerancia: mantener la física como respaldo, validación offline o reembolso inmediato.

La transición, voluntaria en teoría, se vive como salto al vacío en la urbe más transitada de España, donde un móvil sin batería podría significar 10 euros perdidos en billetes unitarios.

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