Iryo, segunda operadora ferroviaria de España, entre los trenes implicados en el accidente de Adamuz

La operadora respaldada por el Estado italiano se afianza en el mercado español tras tres años de competencia y fuerte inversión

Archivo – Imagen de archivo de un tren iryo.

Iryo, la segunda operadora ferroviaria de alta velocidad en España por cuota de viajeros, se ha consolidado en apenas tres años como uno de los grandes actores del nuevo mapa ferroviario tras la liberalización del sector. La compañía, controlada en un 51% por el Estado italiano a través de Ferrovie dello Stato y participada por Air Nostrum y Globalvía, opera en los principales corredores del país y había desarrollado su actividad sin incidentes graves desde su desembarco en noviembre de 2022.

La empresa ha pasado ahora al centro de la actualidad informativa tras el grave accidente ferroviario ocurrido este domingo en la localidad cordobesa de Adamuz, en el que uno de los trenes implicados pertenecía a Iryo. El siniestro, que ha provocado decenas de víctimas, ha supuesto un golpe sin precedentes para la joven operadora en el mercado español y ha reabierto el debate sobre la seguridad en la alta velocidad en un contexto de fuerte competencia entre compañías.

Desde la compañía insisten en que las causas del accidente están aún bajo investigación y que será la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios la encargada de esclarecer lo sucedido. Por el momento, no se han determinado responsabilidades ni se han apuntado fallos concretos en la operativa, mientras la prioridad de las autoridades sigue siendo la atención a las víctimas y el restablecimiento progresivo del servicio ferroviario.

El accidente se produce en un momento clave para Iryo, que aspiraba a alcanzar la rentabilidad en España en 2025 tras varios ejercicios marcados por pérdidas y por una intensa guerra de precios en el sector. La compañía, que emplea a alrededor de 600 personas y conecta once ciudades, había comenzado a mostrar signos de estabilización financiera antes de este suceso, considerado el más grave desde la llegada de nuevos operadores a la red de alta velocidad.

Resultados económicos y una rentabilidad prevista a medio plazo

En el plano financiero, la trayectoria de Iryo ha estado marcada por pérdidas relevantes, una circunstancia común entre los nuevos operadores que desembarcaron tras la liberalización del sector. La compañía había fijado como objetivo alcanzar la rentabilidad en 2025, un horizonte que todavía está pendiente de confirmarse a la espera de la presentación de sus últimos resultados anuales.

Los datos conocidos hasta ahora reflejan una mejora progresiva, aunque insuficiente para abandonar los números rojos. En 2024, la antigua Ilsa cerró el ejercicio con pérdidas de 31,5 millones de euros, una cifra significativamente inferior a la registrada un año antes, cuando los resultados negativos alcanzaron los 99 millones. Este avance se produjo en un contexto de guerra de precios y aumento de costes operativos.

La presión competitiva ha sido uno de los principales retos para la compañía, obligada a ajustar tarifas y promociones para mantener su cuota de mercado frente a Renfe, Ouigo y Avlo. A pesar de ello, la dirección encabezada por Fabrizio Favara ha defendido en diversas ocasiones que el modelo es sostenible a medio plazo gracias al crecimiento de la demanda y a la optimización progresiva de la operativa.

El empleo generado por Iryo es otro de los factores clave de su implantación, con una plantilla cercana a las 600 personas en España. Este equipo se reparte entre personal de a bordo, técnicos, mantenimiento y estructura corporativa, consolidando a la empresa como un actor relevante también desde el punto de vista laboral.

SEVILLA, 30/03/2023.- Tren de Iryo, primer operador privado español de Alta Velocidad ferroviaria, a su llegada hoy jueves a la estación de Santa Justa en Sevilla en su viaje inaugural. Iryo arrancará sus viajes entre Andalucía y Madrid mañana viernes con una media de ocupación en sus trenes del 75 %, como respuesta a la promoción lanzada en su día de 250.000 billetes al precio de 18 euros para viajar hasta finales de año. EFE/ José Manuel Vidal
Tren de Iryo, primer operador privado español de Alta Velocidad ferroviaria. EFE/ José Manuel Vidal

Una flota de alta tecnología y una red en expansión

La oferta de Iryo se articula en torno a una flota de trenes de última generación, concretamente los ETR 1000, conocidos como Frecciarossa 1000. Estos convoyes, fabricados por el consorcio Hitachi-Bombardier —integrado actualmente en el grupo Alstom—, están considerados entre los más avanzados de Europa en términos de velocidad, eficiencia y sostenibilidad.

La inversión acumulada en material rodante supera los 800 millones de euros, una apuesta de largo plazo que ha permitido a la compañía operar con trenes capaces de superar los 300 kilómetros por hora. Además, estos modelos incorporan un elevado porcentaje de materiales reciclables y funcionan con energía cien por cien renovable, según la información facilitada por la propia empresa.

En cuanto a la red de destinos, Iryo conecta actualmente once ciudades españolas, entre ellas Madrid, Barcelona, Zaragoza, Valencia, Sevilla, Málaga y Alicante, además de nodos intermedios estratégicos como Córdoba, Cuenca, Tarragona y Albacete. Esta cobertura le permite competir de forma directa en los principales corredores de alta velocidad del país.

La estrategia de expansión ha sido gradual, priorizando rutas con alta demanda y potencial de crecimiento. En estos corredores, la compañía ha ido ajustando frecuencias y horarios para mejorar su atractivo frente a la competencia, especialmente en los trayectos de mayor volumen turístico y empresarial.

Cinco años de liberalización y un mercado en pleno auge

El sector ferroviario español acaba de cumplir cinco años desde el inicio efectivo de su liberalización, un proceso que comenzó formalmente en diciembre de 2020 pero que no se materializó hasta mayo de 2021 debido al impacto de la pandemia. Desde entonces, el mapa ferroviario ha cambiado de forma sustancial.

Ouigo fue el primer operador en entrar en juego, seguido meses después por Avlo, la marca de bajo coste de Renfe, y finalmente por Iryo en noviembre de 2022. Esta secuencia ha generado un ecosistema competitivo que ha beneficiado al usuario en términos de precios, frecuencias y opciones de viaje.

Los datos de demanda confirman el éxito del modelo, con la alta velocidad apuntando a nuevos récords anuales de pasajeros. Solo entre junio y septiembre del último ejercicio se registraron 11,8 millones de viajeros, un crecimiento superior al 10% interanual, tras cerrar 2024 con casi 40 millones de usuarios.

Los corredores del sur han liderado este crecimiento, especialmente las rutas Madrid-Málaga y Madrid-Sevilla, donde Iryo ha logrado aumentar su cuota de mercado junto a otros operadores. Según la CNMC, la compañía ha ganado posiciones relevantes en trayectos como Madrid-Alicante y Madrid-Málaga, consolidándose como un actor clave en el nuevo equilibrio del sector ferroviario español.

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Alba Carbajal

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