La Smart City: ¿marketing o realidad?

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Empresas, gestores públicos y académicos analizan el desarrollo urbano de las ciudades modernas, bajo un mantra común: la búsqueda de la eficiencia no depende sólo de las nuevas tecnologías

Imagen aérea de la ciudad de Barcelona / Bastien Deceuninck

Barcelona, 14 de enero de 2016 (20:30 CET)

El concepto de smart city o ciudad inteligente ha alcanzado gran popularidad. En lo fundamental se trata de una etiqueta que trata de describir el desarrollo urbano basado en la sostenibilidad y enfocado a la resolución de los problemas de las urbes modernas (polución, tráfico, carencias en los servicios públicos…). Siempre con las tecnologías de la información como caja de herramientas básica. O no tanto.

Pero la ciudad inteligente también son grandes dosis de publicidad. Algo de lo que son conscientes los propios gestores públicos, y también las empresas privadas del sector tecnológico que han convertido este tipo de servicios en una de sus líneas de negocio punteras. Caso de Cisco Systems y el grupo francés Engie (antiguo GDF Suez), ambas presentes en la jornada Smart Cities: mito o realidad, organizada este jueves por la Universitat de Barcelona.

Un concepto antiguo

"La Smart city es marketing". Josep Ramon Ferrer Escoda sabe de lo que habla, hasta hace pocos meses dirigía el Barcelona Smart City, el programa a través del cual el ayuntamiento de la capital catalana pretende situarse en el mapa de la eficiencia urbana a nivel global.

Pero es marketing porque las ciudades siempre han sido inteligentes, sostiene Ferrer Escoda. Es decir, siempre han pretendido mejorar la calidad de vida de sus vecinos. La cuestión es cómo se llega a ese objetivo bajo las nuevas necesidades y con las consiguientes soluciones que ofrece el desarrollo tecnológico de última generación.

La conectividad y el big data

Un cambio básico: la ciudad cada vez puede estar más conectada. Ingasi Errando, de Cisco Systems España, explica cómo servicios tales como el sistema de alumbrado, los medidores de temperatura y polución o las luces que regulan el tráfico pueden transmitir información de gran utilidad de manera instantánea. A partir de ahí, las decisiones de los técnicos y gestores pueden conseguir una mayor eficiencia. 

En este campo de juego libra un papel esencial el análisis de grandes cantidades de datos o big dataPara la toma de decisiones, pero también para la evaluación de las políticas implementadas. 

Trabajar con objetivos

"No todas las ciudades son iguales, por tanto hay que adaptarse a las necesidades de cada una", explica Gregori Mora, director del proyecto Smart Cities de la Diputació de Barcelona. Mora, responsable de ofrecer soluciones innovadoras no sólo a la capital de la provincia, sino a los más de 300 municipios de la región, recalca la importancia de trabajar a partir de objetivos definidos según el entorno.

Una localidad pequeña, en plena montaña, no precisa de lo mismo que una ciudad mediana situada al lado del mar. Eso sí, la potencialidad, en ambos casos no sólo existe, sino que en muchos casos ya se está poniendo en práctica. "Las smart cities son algo real, eso sí, es necesario tener claro lo que se quiere y ser capaz de evaluar si se está consiguiendo", coinciden los ponentes. 
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