Fotografía: Micah Williams en Unsplash

Las empresas guardan datos personales que no saben proteger

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Las constantes brechas de seguridad ponen en riesgo de exposición la información de millones de personas

Madrid, 29 de octubre de 2018 (11:09 CET)

Tim Cook se desplazó a Bruselas para dar un discurso acerca de la privacidad, los datos personales y como se intercambian entre empresas para mercadear con información de los usuarios. El CEO pone a Apple como ejemplo porque para ellos es imposible que exista un caso como el de Google o (uno de los tantos de) Facebook. 

Lo recalcable es que solo una empresa del enorme ecosistema tecnológico se puede atrever a decir algo como que sus usuarios están seguros porque respetan su privacidad y no la venden al mejor postor. Eso a pesar de que recientemente un joven australiano robó 90 gigabytes de información de Apple y en 2014 una persona logró acceder a las cuentas de iCloud de personas famosas mediante ingeniería social y phishing.

Los datos personales: el motor económico de internet

El problema de esta época es que los datos personales, esa información de la que nos desprendemos sin darnos cuenta, es tan valiosa que se ha convertido en el motor económico de internet.

“Un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, por eso las grandes empresas tecnológicas deben verse obligadas no solo a poner todas las medidas posibles para asegurar la privacidad con datos personales, también deben ser especialmente castigadas cuando existe una brecha de seguridad.

El caso más extremo lo vivimos hace unas semanas. Google se mantuvo en silencio durante 5 meses tras conocer un problema de seguridad en Google+. Se filtró información personal de medio millón de usuarios. Pese a que la red social estaba prácticamente muerta, la responsabilidad prevalece.

Es el silencio durante esos meses lo que duele. La empresa decidió callar porque Facebook era el centro de un escándalo mayúsculo con Cambridge Analytica.

Falta de inversión en ciberseguridad

En el caso de Facebook con cada filtración o problema de privacidad ya no existe un sentimiento de asombro. A estas alturas cualquier usuario que conozca el historial de la red social de Mark Zuckerberg entiende y asume que sus datos se usarán para seguirle, mostrarle publicidad y, posiblemente, hasta para alimentar una campaña de desinformación política.

A más grande es la organización, más importancia deben darle a cómo tratan los datos de sus usuarios. Quizá alguna red social o empresa de internet debería invertir más dinero en su seguridad.

Tanto Google como Facebook, entre muchas otras grandes de Silicon Valley, se jactan de contratar a las mentes más brillante que puede encontrar. Miles de millones de dólares a su disposición, grandes mentes y aun así existen brechas que ponen en peligro la información de millones de personas.

Ninguna compañía está totalmente a salvo

Las tecnológicas son incapaces de seguir el ritmo y los castigos no están a la par. 3.500 millones de usuarios de Yahoo fueron víctimas de un enorme hackeo en 2013 y que fue declarado en 2017. Ahora conocemos que Verizon, la operadora estadounidense que compró los restos de Yahoo solo tendrá que pagar 50 millones de dólares en compensación por los problemas ocasionados a sus usuarios.

En Reino Unido Facebook solo tendrá que pagar algo más de 563.000 euros de multa por el escándalo de Cambridge Analytica, una cifra que la red social ingresa en menos de diez minutos. 

Solo con la llegada de las enormes multas de la GDPR se puede provocar un toque de atención a las empresas tecnológicas y de otros sectores que guardan nuestros datos y esto se empezará a notar cuando leamos menos noticias sobre brechas de seguridad, que por descontado, seguiremos viendo.

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