Los claroscuros del 'contrato del siglo' en Catalunya

stop

LABORAL

Cristina Farrés

De izquierda a derecha: Carles Flamerich, Francesc Xavier Mena, Enric Colet y Jordi Escalé
De izquierda a derecha: Carles Flamerich, Francesc Xavier Mena, Enric Colet y Jordi Escalé

27 de enero de 2013 (21:53 CET)

El contrato del siglo en Catalunya ha sido la adjudicación más importante que ha hecho la Generalitat en 2012: reestructurar todos sus servicios de telecomunicaciones, los que ya estaban privatizados y los que no. Está valorada en 2.800 millones de euros en varios contratos de un máximo de 10 años y se ha realizado mediante un modelo de diálogos competitivos, en los que el factor económico no era el más importante. Pero al llegar al periodo de transición, en el que se hace el traspaso entre los antiguos y los nuevos responsables del servicio, han aflorado los claroscuros del proceso.

El que más relevancia ha tenido es la gestión de servicio técnico del departamento de Ensenyament en Lleida. Ha obligado a que el director gerente del Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació (CTTI), Jordi Escalé, tome cartas en el asunto, según informan fuentes cercanas al directivo. Se reunirá este lunes con los afectados para mediar en el conflicto laboral que cuatro trabajadores han denunciado a todos los centros en los que trabajaban mediante varias cartas que han enviado a los equipos directivos.

Subcontratación

En las misivas, afirman que renuncian a continuar con su empleo porque han perdido derechos laborales con el cambio de responsable del servicio, que ha sido adjudicado a Movistar en lugar de T-Systems. A su vez, la filial de Telefónica ha subrogado la gestión a la pyme ilerdense Electrònica Saltó. El mismo concurso ya preveía la creación de una comisión de seguimiento de las subcontrataciones, pero aún no se ha puesto en funcionamiento. Está más enfocada a la fiscalización de las compañías cuando ya se haya realizado la transformación del modelo, no en el momento de pasar el relevo.

Los empleados denuncian en las cartas que las condiciones laborales que les pusieron sobre la mesa eran “indignas” y que a no han tenido oportunidad de negociar ninguna mejora del contrato con la cúpula de la pyme. Aunque los responsables de Electrònica Saltó aseguran que la oferta sigue a rajatabla los requisitos que se marcan en el convenio del sector. “No podemos hacer ninguna mejora porque la subcontratación no ofrecía más dinero”, justifica en declaraciones a Economía Digital el consejero delegado de la compañía, Jaume Saltó.

Cuadrar cuentas

Reconoce que estos empleados habían conseguido mejoras en sus condiciones laborales con T-Systems, pero la estructura de la compañía ilerdense no le permite ir más allá. “No nos podemos permitir que estos empleados mantengan el calendario laboral escolar”, afirma. Tampoco le salen las cuentas si se les ofrece coche de empresa para poder desplazarse hasta los centros en los que desarrollan el servicio, entre otras mejoras que habían conseguido.

Asimismo, Saltó recuerda que el contrato que firmó con Movistar no obliga a mantener la plantilla que ya realizaba este servicio. “Decidimos contratarles porque ya conocían el trabajo y estaban familiarizados con los centros a los que se da apoyo técnico”.

El directivo afirma que han seguido el mismo protocolo en Lleida y Tarragona, donde también han conseguido ofrecer el servicio, “y sólo hemos tenido problemas con estos cuatro empleados”. Ahora, la solución del conflicto está sobre la mesa de Escalé.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad