Los muffins y otros alimentos procesados ocultan hasta diez veces más sal que otros productos. El gusto dulce la camufla. ED/Archivo

Un muffin oculta tanta sal como diez nuggets y otras verdades en nutrición

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La sal de los productos naturales no es el problema: una bolsa de cacahuetes tiene tan poca como un vaso de leche

David Placer

Economía Digital

Los muffins y otros alimentos procesados ocultan hasta diez veces más sal que otros productos. El gusto dulce la camufla. ED/Archivo

Madrid, 28 de marzo de 2017 (16:00 CET)

Los dulces procesados tienen una cantidad de sal superior al de alimentos claramente salados. La sal oculta en los productos procesados y ultraprocesados se ha convertido en una de las grandes amenazas para la salud pública porque su ingrediente pasa inadvertida al gusto para la población.

El nutricionista estadounidense Andy Ballatti denuncia la falta de información del consumidor respecto a la cantidad de sal contenida en los alimentos. Buena parte de los consumidores cree que sal de Himalaya y otro tipo de sales supuestamente más beneficiosas son exactamente igual que la sal convencional.

También advierte de que los alimentos procesados, aunque sean dulces, contienen elevadas cantidades de sodio. Por ejemplo, un muffin (la típica madalena de Starbucks) tiene la misma cantidad de sal que diez nuggets de pollo de cualquier cadena de comida rápida. “Hay que tomar en consideración que a ese tipo de alimentos se le agrega sal durante su proceso de fabricación en el que también se usan aceites, grasas y azúcares”, explica el nutricionista.

La Asociación Española de Hipertensión advierte de que el 80% de la cantidad de sal consumida por los españoles corresponde a alimentos procesados y, por tanto, sin que seas conscientes de su ingesta. También está presente en bebidas dulces, zumos y bebidas gaseosas y azucaradas.

Mitos de la sal: las pipas tienen la misma cantidad que una rebanada de pan

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo máximo diario de cinco gramos de sal al día, pero la mayoría de la población duplica estas recomendaciones.

Falsas creencias

Los consumidores suelen pensar que unas pipas o unos cacahuetes salados contienen una cantidad excesiva de sal y, por tanto, no son saludables. Pero la creencia es completamente equivocada, según advierten los nutricionistas. La sal presente en estos productos naturales tan solo se encuentra en la superficie. Una ración de cacahuetes salados, por ejemplo, aporta la misma cantidad de sal que un vaso de leche o una rebanada de pan. 

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