Slack es una herramienta de chat para grupos de trabajo que cuenta con nueve millones de usuarios activos diarios. Foto: Pxhere/CC0

Así funciona Slack, el chat laboral que aumenta la productividad

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El chat favorito de Silicon Valley tiene ocho millones de usuarios activos diarios y está valorado en casi 4.300 millones de euros

Alessandro Solís

Economía Digital

Slack es una herramienta de chat para grupos de trabajo que cuenta con nueve millones de usuarios activos diarios. Foto: Pxhere/CC0

Barcelona, 11 de mayo de 2018 (18:10 CET)

En el momento de su lanzamiento, en febrero de 2014, Slack tenía apenas 16.000 usuarios activos diarios. En los más de cuatro años desde su debut, las cifras han avanzado hacia más de nueve millones de ususarios activos por semana y tres millones de suscripciones pagadas, y con todo ello se ha convertido en la herramienta para la productividad laboral preferida por las startups de Silicon Valley y del mundo.

Desde su llegada al mercado, Slack descubrió decenas de nichos de mercado relacionados con las nuevas herramientas comunicativas y la necesidad de llevar los ejercicios de planificación y estrategia a la esfera virtual de una manera limpia y ordenada. Su producto estrella, un chat grupal pensado específicamente para los lugares de trabajo, llenó un hueco que incluso empresas como Microsoft no pudieron llenar.

El software de Slack es sencillo e intituivo. La idea nació en agosto de 2013, dentro de otra startup que desarrollaba un videojuego llamado Glitch. Los desarrolladores necesitaban un chat centralizado que a su vez fuera capaz de registrar y guardar los mensajes de forma que los trabajadores pudiesen repasarlos sin necesidad de recurrir a varias aplicaciones distintas para retomar ideas perdidas entre la lluvia de mensajes propia de un equipo de trabajo.

43 de las empresas de la Fortune 100 utilizan el chat de Slack

El chat interno de los desarrolladores del videojuego suplió tan bien las necesidades del equipo que en cosa de un semestre Slack ya era una startup aparte que ofrecía el chat a quien lo desease. Actualmente lo usan empresas de más de 100 países (más de la mitad de sus usuarios son de fuera de EEUU) y, según la compañía basada en Vancouver, Canadá, 43 de las empresas de la lista Fortune 100 tiran de sus servicios todas las semanas.

Lo que empezó como un chat hábil, alejado de la parafernalia de la web 2.0, es hoy una empresa valorada en casi 4.300 millones de euros. Y su crecimiento parece ser la norma y no la excepción: entre septiembre de 2017 y abril de 2018, la base de usuarios de Slack aumentó en más de dos millones y las suscripciones pagadas pasaron de dos a tres millones. Sus ingresos anuales son de casi 170 millones de euros.

Después de un cuatrienio de crecimiento y aumento de popularidad, Slack ahora busca salir de su propio nicho: el chat tiene la fama de funcionar bien sólo para startups y pequeñas empresas ligadas a la tecnología, pero en realidad sus herramientas son de fácil aplicación en todo tipo de negocios de cualquier tamaño, y allí intentan ir sus vendedores.

Bill Gates tiene su propia versión del chat laboral de Slack: Microsoft Teams

Para ello la tecnológica invierte en inteligencia artificial para dar con recursos de aprendizaje que permitan refinar las búsquedas dentro de los chats, una herramienta que suele fallar cuando empresas de más de 1.000 empleados utilizan Slack. La startup también admite que para apelar a grandes empresas aún debe mejorar algunas de sus principales ventajas, como la creación de subgrupos de trabajo paralelos a chats generales que involucran a todos los empleados.

Slack llena un vacío que tecnológicas como Microsoft también han intentado capitalizar. El imperio de Bill Gates lanzó en 2017 su propia versión de Slack, llamada Microsoft Teams.

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