Mark Zuckerberg durante su intervención en la conferencia F8 2018 de Facebook, en abril. Anthony Quintano/CC by 2.0 (dominio público)
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Mark Zuckerberg rechaza la presión de los críticos de su gestión en Facebook, que le exigen dimitir por su deficiente manejo de las crisis de la red social

Alessandro Solís

Economía Digital

Mark Zuckerberg durante su intervención en la conferencia F8 2018 de Facebook, en abril. Anthony Quintano/CC by 2.0 (dominio público)

Barcelona, 22 de noviembre de 2018 (13:33 CET)

Facebook es como la telenovela que –pese a las críticas negativas– se mantiene al aire y renueva la temporada cada año porque el ráting a la postre es bueno y da igual que la trama se repita una y otra vez. La sacudida más reciente de la red social la impulsó el New York Times con una investigación que dejó al descubierto el desdén con el que la ejecutiva de la tecnológica enfrentó sus crisis de los últimos años, y con ello resurgió una de las secuencias recurrentes: la presión para que Mark Zuckerberg dimita, al fin.

No obstante, el fundador y presidente de Facebook no dará el paso que sus críticos ansían. "Entonces, ¿no vas a dimitir como director de Facebook?", preguntó la periodista de CNN Laurie Segall en una entrevista difundida el miércoles. "Ese no es el plan... Actualmente no pienso que (dimitir) tenga sentido", respondió Zuckerberg, en un cruce de preguntas y respuestas en el que al joven multimillonario se le ve notablemente estresado y fatigado.

Con respecto a la directora de operaciones de la empresa, la también cuestionada Sheryl Sandberg, Zuckerberg fue enfático en defenderla ante las acusaciones del New York Times. "Sheryl es una parte muy importante de esta compañía. Ha sido una compañera importante para mí durante 10 años. Estoy orgulloso del trabajo que hemos hecho juntos y espero que podamos seguir trabajando así durante las próximas décadas", aseguró.

Facebook admite lo que hace una semana puso en duda

Entre los secretos que reveló el reportaje de la semana pasada, uno de los que causó jaleo político en EEUU fue que Facebook contrató a una firma de relaciones públicas llamada Definers para poner en marcha una campaña de desprestigio contra algunos de sus principales críticos. Zuckerberg y Sandberg dijeron en su momento que no sabían nada sobre la contratación, pero también es cierto que la empresa cortó relaciones con Definers después de la publicación del Times.

El jefe saliente de política pública de Facebook, Elliot Schrage, aceptó la culpa de contratar a la cuestionada firma que impulsó narrativas negativas sobre competidores como Google para mejorar la credibilidad de su red social, aunque afirmó que nunca encargó a Definers que publicase noticias falsas. Schrage dimitió en junio a la luz del escándalo de Cambridge Analytica; su reemplazo será el ex viceprimer ministro británico Nick Clegg, que asumirá la división de asuntos globales y comunicación.

Al estar de salida, la disculpa de Schrage sirve como un escudo de protección para Zuckerberg y Sandberg, los últimos apoderados de la operación. "La responsabilidad de estas decisiones es del liderazgo del equipo de comunicación; ese soy yo. Mark y Sheryl confiaron en mí para manejar esto sin controversias. Lamento mi error", dijo. Facebook compartió la carta de Schrage en su blog, después de la entrevista en CNN, ratificando su mensaje previo: no habrá cambios en la ejecutiva de la empresa, y la culpa nunca es de los jefes.

Facebook apelará sanción por el escándalo de Cambridge Analytica

Por si fuera poco, la red social reafirmó su posición al afirmar que apelará una multa de 500.000 libras que interpuso el regulador británico de la protección de datos por el acceso a información sensible de millones de usuarios que obtuvo la firma Cambridge Analytica, que tenía sede en el Reino Unido. 

La multa, la más alta que pudo solicitar la entidad pues los presuntos delitos tuvieron lugar antes de que se activara el nuevo reglamento de protección de datos de la UE, equivale a menos de 20 minutos de ganancias en Facebook. Sin embargo, la compañía insiste en que no se filtraron datos de usuarios del Reino Unido, por lo que no debería tener que pagar la multa.

El regulador afirmó en la demanda que "no es posible determinar" si se utilizaron datos de residentes del Reino Unido pero que igual se querellaba por entender que Facebook no hizo lo suficiente para proteger la información de sus usuarios.

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