De Churchill a Grace Kelly y de Charlie Chaplin al Dalai Lama: las mil vidas del Hotel Formentor

Inaugurado en 1929, el histórico hotel que convirtió Mallorca en punto de encuentro de la cultura internacional vuelve a ser el ‘place to be’ de la mano de Four Seasons

El Hotel Formentor estrenó un nuevo capítulo en 2024. Foto: Four Seasons.

En el punto más septentrional de la isla de Mallorca, allí donde la Serra de Tramuntana parecer querer adentrarse en el Mediterráneo, la península de Formentor se despliega en una abrupta y bellísima sucesión de montañas, bosques y acantilados. Con el Mediterráneo como telón de fondo, la vista se pierde entre las paredes que descienden en picado sobre las olas, los pinos que asoman a la orilla y las pequeñas calas turquesa que aparecen y desaparecen entre los pliegues de la costa.

Y en este lugar salvaje y casi dramático, un solitario hotel se funde en el paisaje. Junto a la playa de Formentor y flanqueado por un frondoso jardín, el Hotel Formentor se pliega a los caprichos de la orografía dando lugar a un refugio entre el mar y las montañas, entre pinos, encinas, cipreses, palmeras, buganvillas y un viñedo propio.

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Un refugio que, durante gran parte del siglo XX y escapando a guerras, bancarrotas y cambios de manos, se convirtió en imán para escritores y artistas, para políticos y magnates, para actrices y reinas.

El refugio más exclusivo de Mallorca. Foto: Four Seasons Hotel Mallorca at Formentor.

El hotel que desafió el crack del 29  

En agosto de 1929 el mundo vivía, sin saberlo, los últimos momentos de la prosperidad de los ‘Felices Años 20’, justo antes de que estallara la mayor crisis económica del siglo XX. La economía de los Estados Unidos entró ese mes formalmente en recesión, pero la prosperidad parecía inquebrantable en Nueva York, con los speakeasies (bares clandestinos en plena Ley Seca), los clubes de jazz y los teatros de Broadway abarrotados. El ambiente era también de euforia en París, epicentro de la bohemia internacional, que atraía por igual a escritores americanos de la generación perdida de Fitzgerald y Hemingway que a turistas acaudalados. Y en Madrid, que experimentaba un auge sin precedentes simbolizado por los elegantes edificios y cines de la Gran Vía, los cafés y los teatros, la vida nocturna y las tertulias que brillaban de actividad literaria.

Contagiado de optimismo y descaro, en un remoto y agreste punto al noreste de Mallorca, donde ni siquiera llegaba una carretera, se inauguraba, el 24 de agosto de 1929, un hotel de lujo que pretendía convertir este rincón mediterráneo en punto de encuentro de artistas, escritores y millonarios.

Adán Diehl, el artífice del Hotel Formentor.

Nacía así el Hotel Formentor, proyecto, ambición y sueño de Adán Diehl, acaudalado empresario, poeta y mecenas argentino descendiente de aristócratas alemanes que oyó hablar de Mallorca en la estimulante París de boca del pintor Anglada Camarasa, cuyo famoso lienzo Formentor después de la tormenta le inspiraría incluso a viajar a Pollença. Allí conoció a Miguel Costa y Llobera, poeta, sacerdote y, lo más interesante para esta historia, propietario de una impresionante finca de 1.200 hectáreas en el cabo Formentor, que Diehl le compró por 520.000 pesetas de la época.

Su objetivo, proyectar un edén que atrajese a la élite cultural y literaria del momento, para quienes construyó, junto a su esposa María Elena Popolicio, un hotel que llenó de comodidades tan revolucionarias para su época como teléfonos, agua caliente, iluminación eléctrica y calefacción, pro también muebles refinados, cubiertos de plata, cristalería de Baccarat y porcelana de Limoges.

De gusto exquisito, parece que fue ella quien apostó por abrir la clientela a otras personalidades más allá de la literatura. Y, así, durante gran parte del siglo XX, subían la escalinata del hotel el hotel Formentor no solo escritores como Jorge Luis Borges, Camilo José Cela, Miguel Delibes, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Jorge Semprún o Mario Vargas Llosa, sino también personalidades de Hollywood, la realeza europea o la política internacional.

El hotel completó en 2024 su última renovación. Four Seasons Hotel Mallorca at Formentor.

El príncipe Rainiero de Mónaco y Grace Kelly pasaron aquí una parte de su luna de miel en 1956 -les gustó tanto que ella se convertiría en asidua, hospedándose con Cristina Onassis y María Callas-, y también lo visitaron Charles Chaplin, Gary Cooper, Cary Grant, Audrey Hepburn, John Wayne, Claudia Cardinale y Jane Birkin. Alrededor del hotel la efervescencia fue tal que el diseñador de moda francés Jean Patou creó aquí el diseño de los icónicos pantalones palazzo a los que bautizó con el nombre de “pantalones Formentor” y que a día de hoy sigue presente en los editoriales de moda.

Winston Churchill tenía asignada una habitación, la 222, por cierto con su propia mesa de billar, y se cuenta que en sus estancias en los años 30, además de descansar y pintar, habría trazado su estrategia política en pleno ascenso del nazismo en Alemania. Y el Dalai Lama fue otro asiduo al hotel.

En paralelo, el hotel siguió atrayendo a escritores y las Conversaciones Literarias Formentor, creadas por Diehl en 1930, dieron paso después a otros formatos como las Conversaciones Poéticas Formentor, seminarios de filosofía, y los Premios Formentor, creados en 1961, y que han distinguido a lo largo de la historia a Jorge Luis Borges y Samuel Beckett, entre otros. Recuperados en 2008, en noviembre de 2026 regresan a Formentor, casi siete décadas después de aquellas primeras reuniones que convirtieron este rincón de Mallorca en uno de los grandes escenarios literarios del Mediterráneo.

Grace Kelly y Rainiero de Monaco pasaron parte de su luna de miel en el hotel Formentor.

Un documental, Formentor: el mar de las palabras, permite adentrase en el pasado del Hotel Formentor, habitado por muchos más rutilantes nombres propios de los que caven en este artículo.

De hotel histórico a nuevo icono del lujo

A lo largo de sus casi cien años de vida, el hotel Formentor ha enfrentado todo tipo de desafíos y cambios. De hecho, Adan Diehl solo estuvo al frente del proyecto siete años, antes de perder la propiedad acosado por las deudas.

El Banc de Crèdit Balear, la familia Buadas, que relanzó el hotel en los años sesenta, y el Grupo Barceló lo han gestionado hasta que, en 2024 y tras una millonaria renovación, reabría sus puertas, ahora con el sello de la cadena de lujo Four Seasons (la propiedad es del empresario mexicano Fernando Chico Pardo, a través de su firma de inversión Rodina, junto con el fondo andorrano Emin Capital).

Four Seasons Hotel Mallorca at Formentor.

Four Seasons Resort Mallorca at Formentor

Estudio Lamela, responsable también del proyecto de Four Seasons Madrid, fue el encargado de remodelar -finalmente reconstruir totalmente, debido al deterioro de las instalaciones y las ampliaciones e intervenciones parciales a lo largo de la historia- el hotel, que se alza en medio de un parque natural declarado declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el de la Serra de Tramuntana.

Estudio Lamela redujo el número de habitaciones para que todas tuvieran terraza y vistas directas al mar

Tras la reforma cuenta con 110 habitaciones y suites, todas con terraza y vistas al mar y algunas con piscina privada, y toda la esencia de la construcción original, con especial atención a la integración del edificio en el entorno a través de la cuidadosa elección de plantas, árboles o mobiliario. El resultado es un resort que no se asienta sobre un paisaje, sino que parece emerger de él.

El hall y el restaurante Shima. Fotos: Four Seasons Hotel Mallorca at Formentor.

La decoración e interiorismo, al cargo de la firma parisina Gilles & Bossier, es luminosa y espaciosa con acabados minerales de texturas marcadas, maderas cepilladas, metales martillados, fibras naturales y una paleta de tonos cálidos. A la vez, camas king-size con colchones de Simmons, sábanas de hilo de algodón, amenities de Natura Bissé, vidrio soplado de Gordiola, textiles de Vicens y una selección de obras de arte curada por la empresa Aba Art.

Su apuesta por el arte va, incluso, un paso más allá, con iniciativas como la instalación del artista español Diego Villalba que este 2026 puede disfrutarse en el hotel, una obra “pensada para ser recorrida y habitada, diseñada desde y para este enclave único del Mediterráneo”, explican sus responsables.

Así, en el mismo lugar donde el poeta mallorquín Miquel Costa i Llobera compuso su poema más universal, El Pi de Formentor (1875), es posible disfrutar, hasta el próximo mes de octubre, de una instalación en cuatro estaciones que incluye cerámicas, murales y una escultura que se presentan como un recorrido.

Instalación de Diego Villalba. Foto: Four Seasons Hotel Mallorca at Formentor.

Pistas para comerse Mallorca

Otro recorrido que permite descubrir el hotel tiene como hilo la gastronomía y un total de cinco paradas o espacios gastronómicos que dirige, desde 2025, el chef Javier Hoebeeck y entre los que se encuentran Shima, de cocina nikkei y  une técnica japonesa, sabores peruanos y productos de Mallorca; el restaurante MEL, con parte interior y exterior y más enfocado a la cocina de Mallorca, y Quiosc, un lounge en la terraza de la piscina rodeado de frondosa vegetación.

Uno de los platos de Javier Hoebeeck Shima. Foto: Four Seasons Hotel Mallorca at Formentor.

Muy especiales, cada uno a su modo, Llum I Sal, el chiringuito mallorquín de cocina mediterránea y mallorquina basada en producto local y de temporada, pescados y arroces, y Cercle Bar, de elegante diseño circular y con vistas al mar donde se dan cita los aperitivos y los cócteles creativos.

Llum i Sal. Fotos: Juan Gavilan.

Bienestar como razón de ser

Abrazados por el Mediterráneo y su increíble declinación de azules y la verde vegetación de las montañas, Hotel Formentor es también el lugar perfecto para desconectar, bien sea descendiendo los escalones que conectan directamente con el mar (y emulando la icónica fotografía de Charles Chaplin en albornoz recorriendo esos mismos metros), paseando por sus senderos, practicando vela o haciendo tai chi o meditación en la playa.

Charles Chaplin y Oona O´Neill camino a la playa. Foto: Hotel Formentor.

También para abandonarse a los mimos en su spa, con tecnologías y marcas de vanguardia como Biologique Recherche, Sepai, Seaskin for Life y Gaia Natural Product y todo tipo de tratamientos faciales y corporales.

Y es que Formentor nunca se hizo famoso porque en él se alojasen personajes célebres sino todo lo contrario: escritores, artistas e intelectuales quedaron prendados de este rincón de Mallorca que consigue reunir paisaje, cultura y una forma de entender la vida muy mediterránea.

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