Dónde se rodó ‘Tres adioses’: la Roma íntima y deliciosa de Isabel Coixet

Restaurantes reales e inventados, paseos junto al río y barrios romanos se cuelan en la última película de Isabel Coixet perfilando una ciudad que es también un personaje

‘Tres adioses’ se rodo íntegramente en Roma. Foto: Greta de Lazzaris.

Hasta seis meses vivió Isabel Coixet en Roma mientras preparaba la que es su última película, estrenada en cines el pasado 6 de febrero, Tres adioses. Basada en la obra póstuma de Michaela Murgia, Tres cuencos, todo el metraje se filmó en la capital italiana, en concreto en un par de barrios con personalidad propia donde la ciudad actúa casi como un personaje más de la película.

Dos meses localizando, dos meses rodando y otros dos de postproducción pasó la directora de Un amor o Mi vida sin mi en las calles de Trastévere, uno de los barrios que más aparece en la película, que también deja ver lugares reconocibles de Testaccio, áreas cercanas al Tíber y a Isola Tiberina.

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Los escenarios de ‘Tres adioses’

Tres adioses, que tuvo su estreno mundial en el Festival Internacional de Cine de Toronto 2025 y fue seleccionada como película de apertura de la 70ª Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), sigue los pasos de Marta (Alba Rohrwacher), una profesora que, tras la ruptura con su pareja, el prometedor chef Antonio (Elio Germano), se refugia en la soledad y el silencio. Lo que parece una pérdida de apetito de ella acaba en un diagnóstico médico que lo cambia todo.

Una “tragicomedia”, según la ha definido Coixet, que navega con delicadeza en los diferentes estadios del amor, la pérdida y la transformación personal. Y que, a la vez, traza un recorrido por lugares reales e inventados, muchos de los cuales tienen la comida como común denominador.

Y es que Coixet, apasionada de la gastronomía como demostró en la serie Foodie love, nos invita a descubrir restaurantes como Cambio, en Via di San Francesco a Ripa, un lugar donde, por cierto, comía la autora del libro original con el también escritor Roberto Saviano.

Por la película desfilan restaurantes reales e inventados. Foto: Greta de Lazzaris.

También un lugar real es Al Biondo Tevere (Via Ostiense, 178), cerca de la Basílica de San Paolo, con vistas al río y ambiente familiar en el mismo barrio del Trastévere, un lugar repleto de fotos de Pier Paolo Pasolini y donde el cineasta y escritor estuvo la misma noche en que fue asesinado.

Por el contrario es inventado el restaurante donde cocina Antonio, Senza Fine, aunque sí que está inspirado en uno auténtico, Piatto Romano (Via Giovanni Battista Bodoni, 62), conocido por sus recetas tradicionales, como especialidades de casquería y alcachofas fritas, pero también carne de caballo y un tiramisú del que muchos dicen que está entre los mejores de Roma.

Un Trastevere sin turistas

El verdadero protagonista de la cinta en cuanto a localización es el barrio de Trastérvere.

La protagonista es una profesora de educación física que vive en Piazza Mastai, en el corazón del distrito. Varias secuencias permiten ver la fachada y el balcón del edificio, así como a Marta pedaleando por la plaza y la arteria principal, Viale di Trastevere, con su típico movimiento urbano.

Fotograma de Tres adioses. Foto: Greta de Lazzaris.

También se reconocen Via Cardinale Merry del Val y Via di San Francesco a Ripa, ambas en el barrio, donde tiene lugar el encuentro en la cafetería entre Marta y Silvia (Galatea Bellugi), compañera de Antonio en la película.

Igualmente en el barrio de Trastévere, en la orilla oeste del río Tíber, se ubican Porto di Ripa Grande y Via di Porta Portese, lugares que la protagonista recorre en bicicleta mientras trata de reencontrarse consigo misma y con la ciudad que compartía con Antonio.

No muy lejos, en la Piazza San Cosimato tiene lugar otra escena destacada en la que vemos a Marta comiendo un helado con la fuente al fondo en un emotivo momento en el que descubre que la enfermedad le ha devuelto las ganas de saborear cada momento de la vida.  

Fotograma de ‘Tres adioses’. Foto: Greta de Lazzaris.

A cambio, la película evita el Trastévere más cercano a la basílica del mismo nombre, el que muestra un barrio atestado de turistas en cualquier momento del día.

Roma más allá del Trastévere

Más allá de los límites del barrio, Tres adioses también deja ver Isola Tiberina (Isla Tiberina) donde tiene lugar un reencuentro entre los protagonistas que es también uno de los momentos más intensos de la película.

El Tíber e Isola Tiberina se reconocen en ‘Tres adioses’.

También a Antonio vemos en Centrale Montemartini Museum, en Vía Ostiense, uno de los museos arqueológicos más bellos de Roma, donde una antigua central eléctrica de 1912 fue reconvertida en museo para albergar esculturas, mosaicos y hallazgos arqueológicos de la época romana pertenecientes a las Colecciones del Museo Capitolino.

Y otro lugar conocido para despedirnos de la Roma de Isabel Coixet: Antica Libreria Cascianelli (Largo Febo, 15), una de las librerías de anticuario más antiguas de la capital, fundada en 1909 y gestionada a lo largo de su historia por tres generaciones de libreros. Próxima a Piazza Navona, hoy es paraíso para coleccionistas donde se pueden encontrar objetos de arte, antigüedades y grabados.

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