Sophie Kai, un nuevo puente gastro entre Barcelona y Japón

Cocina japonesa, sí, pero con fusiones de otras latitudes e ingredientes mediterráneos. Y una carta de cócteles bastante innovadora

Cócteles y sushis, la propuesta de este nuevo restaurante de Sant Pere. Foto Sophie Kai.

El barrio de Sant Pere, uno de los más antiguos de Barcelona, cuenta con una agenda gastronómica propia que lo diferencia de su barrio vecino, El Born, que se suele llevar las miradas de residentes y turistas que buscan nuevas experiencias de platos y cócteles. A lo largo de las calles Rec Comtal y Sant Pere se congrega un rosario de bares y restaurantes, con una constante renovación. Algunos de estos sitios pertenecen al grupo Banco de Boquerones, como el bistró Elsa y Fred, el mediterráneo Sophie, el clásico Casa Rafols y la coctelería Club 61. Y, desde hace pocas semanas, su nueva apuesta: Sophie Kai.

El mar que une

El restaurante, en Rec Comtal 12, presenta una carta (precio medio, 35€ a 40€) donde la cocina japonesa es la que manda; pero lo hace con una llamativa fusión con ingredientes locales y de otras latitudes, desde el aceite de oliva español al wagyu chileno. De hecho, así lo anticipan en su nombre: kai, en japonés, significa mar, y aquí se plantea no solo como la base de sus platos, sino como una metáfora de reunión y conexión.

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La decoración del local juega al eclecticismo. Foto: Sophie Kai.

Esta combinación tiene su puntapié inicial con el chef a cargo, el ítalo-argentino Martín Francioni, quien con su mano derecha Ramil a cargo de los sushis, buscan dejar contentos a los que son devotos de la cocina oriental como a los que exploran sabores nuevos.

El local se presenta en dos salas: la delantera, de un rojo estridente, es donde está presente la barra; mientras que la trasera, pintada de verde y azul, baja una marcha con luces tenues, muebles bajos, posters vintages, y el toque oriental de las pinturas de cerezos en flor, geishas, samuráis y grullas.

De Barcelona a Japón, y al resto del mundo

La carta se divide en dos grandes apartados: las tapas, tiraditos con ceviches y tartares, los platos calientes; y luego todo el universo de los sushis: desde tatakis a uramakis pasando por sashimis, niguiris y rols. Vamos por partes.

Opciones de gyozas. Foto: Sophie Kai.

Para entrar en ambiente, empezamos con unos edamames levemente intensos por el shichimi; que es un polvo de kimchi. Este fermento está en el relleno de las croquetas con mayonesa de azafrán que siguieron, continuados por unas gyozas de cerdo a las que no les hubiera venido mal un poco más de calor.

La carta está basada en platos japoneses, pero con una interesante combinación de ingredientes basados en el mar y la costa mediterránea

La tempura de langostinos con salsa ponzu y las deliciosas brochetas teriyaki de presa de cerdo elevaron el listón de la degustación.

El universo de sushis

El ceviche de hamachi, con pepino, cebolla, cilantro y el toque chic del caviar fue otra muestra de las fusiones que hablamos, en un capítulo nikkei donde también están el tiradito de hamachi y el tartar de atún. El chütoro marinado con caviar fue otro de los puntos fuertes, variante del tataki donde también se encuentra el wagyu chileno.

Una fusión de sabores japoneses con ingredientes locales. Foto: Sophie Kai.

Con tantos entrantes, había que tomar una decisión: o rematábamos con un plato caliente, o seguíamos por el camino de los sushis. Decidimos lo segundo, pero vimos que en la carta hay preparaciones contundentes como el ramen de cerdo, las berenjenas asadas, el misoshiro (caldo de miso), el yakisoba vegetariano, el tori no karaage (pollo frito crujiente), el bao de vieira o la hamburguesa de atún.

Si uno no está familiarizado con los sushis, lo mejor es probar la tabla degustación preparada por Francioni y Ramil, una selección de 20 unidades donde desfilaron los uramakis de salmón flambeado y de chütoro (atún algo graso) flambeado con miso; el tataki de chütoro marinado con caviar; y los sashimis de atún, salmón y hamachi, entre otros.

Teriyakis de carne y mariscos. Foto: Sophie Kai.

En los postres, recomendamos la divertida fusión ítalo-japonesa con el tiramisú de chocolate blanco y matcha, y la suave panacota de cereza.

Guiando al comensal

Un buen detalle de Sophie Kai es el glosario de términos al final de la carta, para saber de qué hablamos cuando hablamos de daikon, tatakis, chashu, katsuobushi y tobiko, entre muchas palabras más que remiten a ingredientes, preparaciones y cortes.

Lo ideal es pedir varios platillos para experimentar nuevos sabores. Foto: Sophie Kai.

Aunque la carta de vinos está bien representada con una veintena de referencias, creemos que es mejor probar sus cócteles como el fresco Green Dragon, o los dulces Tokio Sour y Sakura Rosé; y combinaciones que desconciertan pero al final convencen como el Saint German Spritz con sake. Una forma de dar la bienvenida a este restaurante que apuesta por salir de lo convencional.

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