Dónde comer en Valdebebas durante el Gran Premio de Madrid: los restaurantes que merecen una parada
De la taberna clásica al café de especialidad, de las brasas a los arroces y de la cocina peruana a la armenia, esta es la ruta gastronómica más sabrosa por el barrio que acogerá la Fórmula 1
Dónde comer dentro y fuera del circuito de Fórmula 1 en Valdebebas. Foto: La Azotea.
El Gran Premio de Madrid de Fórmula 1 convertirá Valdebebas en uno de los puntos calientes de la capital entre el 11 y el 13 de septiembre. Más allá del paddock, los monoplazas y el ambiente que se respirará en todo el trazado urbano, la gastronomía será también protagonista, tanto dentro del circuito, con chefs como Quique Dacosta, Paco Roncero, Iván Cerdeño, Mario Sandoval, Hugo Muñoz o Lucía Freitas al frente de distintas propuestas, como fuera.
Dentro, diferentes espacios como Club 91, reservado para las experiencias VIP, La Monumental, en la curva más icónica del circuito, y Podium Stand, ofrecerán distintas alternativas.
Pero no hace falta quedarse entre las gradas para comer bien en Valdebebas. A pocos minutos del trazado, el barrio madrileño reúne una oferta gastronómica cada vez más interesante y variada: cocina peruana y armenia, carnes a la brasa, arroces y fideuás, recetas mediterráneas, tabernas y brunchs cosmopolitas. Traemos una selección de restaurantes para aprovechar la visita al nuevo Gran Premio de Madrid de Fórmula 1 y descubrir, de paso, uno de los barrios más pujantes de la capital.

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Malaflama: parrilla y pantalla en un espacio privado
Si hay un restaurante de Valdebebas especialmente apropiado para un fin de semana de Fórmula 1, ese es MalaFlama (Fernando Higueras, 19). No solo por su original propuesta, donde tú preparas tu propia barbacoa con carnes premium, sino porque se realiza en una sala privada con de una pantalla gigante que permite seguir la competición
El concepto se sitúa a medio camino entre el restaurante, el club gastronómico, la tienda gourmet y la barbacoa en casa. Aquí la carne no llega cocinada a la mesa, sino que la experiencia arranca con la selección de la pieza (a elegir entre diferentes cortes, razas y maduraciones de máxima calidad).


Una vez en una de sus cinco salas privadas, cada una dotada con una parrilla profesional de gas, toca ponerse el mandil, descorchar el vino, disfrutar de sus entrantes como embutidos y tablas de queso y encender el fuego. La sala, con un diseño agradable que prima los materiales orgánicos, permite moverse sin ningún encorsetamiento, al ritmo de cada cual, mientras la carne pasa por la parilla hasta alcanzar el punto perfecto.
Patatas fritas caseras, ensaladas y parrilladas de verduras son el acompañamiento perfecto, así como una bodega con alrededor de 50 referencias, todas ellas procedentes de pequeñas bodegas y proyectos muy escogidos que redondean una experiencia enfocada a comer sin prisa, disfrutar y compartir. Ticket medio: 55 euros.
Restobar 1966: historia gastronómica que renace en Valdebebas
Herederos del restaurante Casa d’a Troya, estandarte de la cocina gallega en Madrid y cuya historia arrancaba en 1966 en un modesto local de igualmente modesto barrio de la Concepción, Restobar 1966 (José Antonio Fernández Ordóñez, 44) recoge la tradición y la actualiza en una parada imprescindible en Valdebebas.
Su propio nombre remite a la historia familiar de Valentín Vila y Amparo Jueguen, sus fundadores, mientras que ahora es la tercera generación familiar la que apuesta por un contexto actualizado para la gastronomía gallega en la capital.

Recetas de siempre, tradición, Galicia y producto de máxima calidad son los elementos de una propuesta de cocina que gira en torno al pulpo (no dejes de pedir el pulpo con cachelos), los mariscos y los pescados (con la merluza como estrella de su carta, renombrada la merluza a la gallega de Pilar porque fue ella, sobrina los fundadores, la artífice de un plato que hizo merecedor a Casa d’a Troya de la estrella Michelin).
Además, empanada, croquetas, gilda, tostas de lacón, ensaladilla, mejillones en escabeche, pulpo a feira con cachelos y carnes gallegas en un restaurante que funciona también como recordatorio de que un barrio de reciente creación puede albergar establecimientos con varias décadas de historia detrás. Ticket medio: 40 euros.
Ōfi: el Valdebebas más joven y contemporáneo
Un establecimiento perfecto para tomar el pulso al emergente barrio de Valdebebas es Ōfi (Juan Antonio Samaranch, 30).
Alejandro Ye y Sofía Hu son los jóvenes artífices del concepto, un café de especialidad que inauguraron en 2025 en el barrio de La Piovera (Hortaleza) y que acaban ampliar con un nuevo espacio en Valdebebas. El local, más amplio, ha dado pie a un concepto más ambicioso, que va más allá del café y la bollería artesana para ofrecer un brunch completo disponible todos los días de la semana que incluye tostas, bowls y sandos (el sándwich al estilo japonés).
La carta, que sigue incluyendo cafés de tostadores independientes, tés, matcha, chai o kombuchas, se acompaña de una estética contemporánea que invita a quedarse un rato, trabajar con el ordenador o simplemente hacer una pausa. Ticket medio: 5-10 euros.
El Garnacho: la bodega clásica
Manteles de tela, pizarra escrita a mano, vermut de barril, cañas bien tiradas, menú del día y una parrilla de carbón encendida. El Garnacho (Manuel Fraga Iribarne, 35) podría estar en cualquier barrio madrileño de los de toda la vida, pero está en Valdebebas. Y precisamente ahí reside buena parte de su encanto: en haber trasladado a un barrio nuevo los códigos reconocibles de una bodega tradicional.
Abierto en 2018, recoge la tradición de un antiguo mesón que su actual propietaria, Sandra de Castro, actualiza en Valdebebas de la mano de raciones y platos sencillos, contundentes y bien cocinados que van desde la oreja y la ensaladilla a los conservas, embutidos o huevos rotos. SI hubiera que destacar una especialidad, sus carnes como el chuletón de vaca madurada y las chuletitas de cordero lechal, además de clásicos como la tortilla de Betanzos o las mollejas de cordero.

No dejes de mirar el menú del día (16,50 euros) de lunes a viernes al mediodía. Como manda la costumbre, la pizarra cambia día.
Maison Umami: alta cocina asiática en Valdebebas
La diversidad gastronómica de Valdebebas tiene en Maison Umami (Juan Antonio Samaranch, 76) uno de sus ejemplos más claros. En su cocina conviven influencias de China, Japón y Tailandia con algún guiño latino, dentro de un espacio que mezcla la estética asiática con una inspiración francesa. El resultado es una propuesta mucho más cosmopolita que la que cabría esperar en un barrio residencial de reciente creación.
En la carta de Maison Umami hay sushi y dim sum, pato laqueado con crepes, tacos de picaña, jiaozi de carne crujiente, curries y pad thai, en una propuesta que busca jugar tanto con los sabores como con los aromas y la presentación. La experiencia se completa, además, con música en directo algunos fines de semana, reforzando esa vocación de restaurante para comer, cenar y prolongar la sobremesa.
Arca de Noé: premiada cocina de brasas
El premio a la Mejor Cocina Internacional de Carne Edición 2025 en Meat Attraction y una impresionante valoración de 4,9 sobre 5 por parte del público en más de 1.900 reseñas son dos de las cartas de presentación del restaurante Arca de Noé (María de las Mercedes de Borbón, 50).
Ninguna de ellas, sin embargo, expresa la sensación de descubrimiento al entrar en este restaurante, una ventana a la cocina y la hospitalidad armenias a través de una propuesta en la que el fuego es el auténtico protagonista. El restaurante -tienen otro en el barrio de Sanchinarro- trabaja con brasas y horno de leña y combina recetas armenias con una mirada mediterránea.

Entre sus platos aparecen especialidades como el khorovats, como se denomina la carne a la parrilla en Armenia; el khachapuri, el conocido pan relleno de queso de origen georgiano; una parrilla mixta o su particular pizza Alma de Armenia, con cebolla caramelizada con mantequilla, queso tradicional armenio y basturma (ternera curada y especiada).
No es, por tanto, simplemente un restaurante internacional más, sino una oportunidad para acercarse a una gastronomía poco habitual en Madrid como es la armenia y hacerlo, además, desde una cocina familiar que suma más de dos décadas de experiencia. Ticket medio: 20 euros.
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La Savina: el Mediterráneo a las puertas del circuito
La Savina (Juan Antonio Samaranch, 67) mira hacia el Mediterráneo desde Valdebebas, concretamente a Formentera, la menor de las islas Pitiusas, y a la cocina balear. El restaurante reivindica la calma, el producto fresco y los sabores insulares en una propuesta que combina cocina mediterránea contemporánea con una carta donde tienen especial protagonismo los arroces y las fideuás.
La carta va de la gilda XXL con anchoa, atún rojo, tomate seco, piparra y aceituna a las gambitas rojas de Ibiza, la ensaladilla (ha recibido varios premios como la mejor de Madrid), el pulpo con sobrasada, el bikini de carrillera y queso de Mahón, las almejas, la pesca del día o diferentes arroces, que pueden pedirse secos, melosos, caldosos o en forma de fideuá.

La de La Savina es una propuesta vinculada al producto y la sobremesa que anima a sentarse a comer sin prisa en un entorno que busca reproducir en lo posible esa sensación de puerto y de isla de la mano del chef Jorge Baeza Manzaneque. Ticket medio: 40-60 euros.
Brasa y Pisco: el desembarco peruano
El mapa gastronómico de Valdebebas incluye también una parada en Perú. Brasa y Pisco (Juan Antonio Samaranch, 83) trae al barrio una cocina peruana reconocible, construida alrededor de algunos de sus grandes clásicos y de una segunda línea que pone el foco en el fuego.
Ceviche, tiradito, causa limeña y lomo saltado comparten carta con el pollo a la brasa y otras elaboraciones cocinadas al fuego, mientras el pisco sour pone el contrapunto líquido.

La propuesta, que dirige el chef Joel Chávez, permite recorrer algunos de los sabores más populares de la cocina peruana sin renunciar a platos menos obvios, como el pulpo al wok con salsa anticuchera o el tacu tacu con lomo saltado. Y hay una pequeña tradición que merece atención: los domingos se sirven desayunos tradicionales, con pan con chicharrón entre sus protagonistas. Un pedazo Perú que suma otra nacionalidad al cada vez más variado paisaje gastronómico del barrio. Ticket medio: 20-40 euros.