Telefónica recurre en los tribunales el megacontrato de 127 millones que la Generalitat adjudicó a Sirt y Huawei

El Tribunal Catalán de Contratos inadmite un nuevo recurso, sin entrar en el fondo, al estar ya judicializado el conflicto

Gayo y Murtra (Telefónica)

El consejero delegado, Emilio Gayo y el presidente de Telefónica, Marc Murtra durante la presentación del nuevo plan estratégico de Telefónica, a 4 de noviembre de 2025, en Madrid (España)

Telefónica no se rinde y recurre de nuevo la adjudicación del megacontrato de telecomunicaciones de la Generalitat adjudicado a Sirt con Huawei como proveedor de equipos. La teleco que preside Marc Murtra ha apelado la licitación valorada en 127 millones de euros para desplegar la denominada XCAT, esta vez mediante un recurso contencioso administrativo ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC).

La compañía, que acudió al proceso mediante una unión temporal de empresas (UTE) junto a Cellnex, ha decidido elevar ante la Justicia su disconformidad con una adjudicación que ha causado polémica en el sector de las telecomunicaciones, según la documentación consultada por ECONOMÍA DIGITAL.

Una decisión que toma tras un primer recurso que el Tribunal Catalán de Contratos del Sector Público estimó parcialmente, obligando a retrotraer las actuaciones al momento en que se evaluó la solvencia técnica de Sirt.

La mesa de contratación del CTTI (Centre de Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació), organismo licitador y liderado por el que exdirectivo de Huawei Demetri Rico, reevaluó dichos aspectos positivamente y consideró que las alegaciones de Telefónica y Cellnex no eran «sostenibles».

El núcleo del problema para Telefónica era si la experiencia previa de Sirt era equivalente a lo que pide la Generalitat para esta licitación. Fuentes del sector señalaron entonces a este medio las dudas sobre que una empresa de 77 millones de facturación y de menor experiencia que sus rivales pudiera ganar un contrato tan grande, atribuyendo su victoria a motivos políticos.

La licitación, de hecho, se decidió por escasos puntos gracias a una valoración técnica en la que la empresa catalana obtuvo la máxima puntuación. Pero la UTE de Telefónica y Cellnex volvió a recurrir administrativamente ante el mismo tribunal con diversas alegaciones.

Telefónica cuestiona las cuatro oportunidades a Sirt para acreditar su solvencia

Su principal argumento se basa en que el CTTI ha incumplido la resolución anterior al permitir a la empresa de David Garriga subsanar reiteradamente la documentación de solvencia, otorgándole hasta cuatro oportunidades para justificarla. A su juicio, esto vulnera los principios de igualdad y libre concurrencia.

Además, desde Telefónica insisten en que Sirt no acreditaba la solvencia técnica exigida, cuestionando especialmente la validez de los trabajos realizados para Adamo, Deutsche Telekom Iberia y el contrato de Nus de Comunicacions, así como la forma de computar los importes de dichos proyectos, según los documentos consultados.

También vuelve a discutir la solvencia económica de la compañía y alega la existencia de posibles prohibiciones para contratar relacionadas con el cumplimiento de las obligaciones en materia de discapacidad y planes de igualdad.

En sus alegaciones, Sirt se defiende asegurando que su solvencia debe valorarse en términos de similitud al trabajo que debe realizar y no de identidad con el objeto del contrato.

La compañía tecnológica argumenta que los requerimientos realizados por el CTTI eran simples aclaraciones o subsanaciones permitidas por la Ley de Contratos del Sector Público y por los pliegos, que no modificaban la oferta inicial.

En cuanto a la solvencia, Sirt sostiene que los proyectos de Adamo, Deutsche Telekom y Nus cumplían los requisitos exigidos y que la documentación aportada acreditaba suficientemente la experiencia requerida.

También niega la existencia de prohibiciones para contratar y apunta a que Telefónica buscaba dilatar la licitación para prolongar la vigencia del contrato transitorio del que era adjudicataria.

Pese a todo, el tribunal de contratación no ha entrado a valorar el fondo del recurso al considerar que existe «litispendencia», es decir, que al haber Telefónica emitido un recurso sobre el caso ante el TSJC —admitido el pasado 11 de mayo— , entiende que pronunciarse otra vez podría dar lugar a una resolución contradictoria a la de la Justicia.

Por ello, ha inadmitido el recurso de Telefónica y ha levantado la suspensión automática de la adjudicación, dejando en manos del TSJC la resolución definitiva de esta disputa.

La red XCAT y la polémica con Huawei

El contrato tiene el objetivo de conectar 5.419 sedes públicas en Cataluña, muchas de ellas de carácter crítico en seguridad y privacidad como comisarias de los Mossos, hospitales o juzgados.

Se trata de una infraestructura pública basada en una red de fibra óptica denominada XCAT con la que la región quiere obtener una mayor independencia de sus redes y dar un salto tecnológico con el que ganar una mayor autonomía.

Este contrato se da además en un contexto geopolítico marcado por el cerco de Bruselas a los proveedores tecnológicos chinos que considera de alto riesgo y con la nueva Ley de Ciberseguridad estableciendo un duro veto empresas como Huawei y ZTE.

El paquete legislativo, aún por implementarse, permitirá a la UE determinar qué empresas son proveedores de alto riesgo, prohíbe su presencia en infraestructuras y tecnologías críticas y obliga a los estados a cumplir con este veto en un plazo de tres años desde que se apruebe.

La ley no se centra únicamente en el 5G, sino que se enfoca en varias tecnologías como los coches autónomos, el software de las placas solares, la nube, la red móvil, la red fija y los servicios por satélite, lo que supondrá un impacto económico de hasta 21.500 millones de euros para las telecos europeas.

Telefónica fue la única de las candidatas que acudió al proceso con Nokia como proveedor tecnológico, mientras que la UTE de la firma catalana Sirt junto a FOC, la de Orange con Parlem y la de Vodafone con SEMI contaban con equipos de la china Huawei.

Este contrato es, por tanto, uno de los más controvertidos del sector por todo lo que lo rodea. Ahora serán los tribunales los que determinen si Telefónica tiene motivos para recurrir la adjudicación o si es Sirt la que cumple con los criterios para desplegar uno de los proyectos más relevantes para Cataluña.

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