Bonistas y acreedores de Abengoa buscan el rescate pero tantean la quiebra

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Para colmo de males, el brexit ha provocado que Atlantica, la joya de la corona, cayera un 6%. La participación de Abengoa en esta compañía, del 41%, vale unos 650 millones, pero está casi toda pignorada en prenda por los últimos 500 millones prestados

Torre solar de Abengoa en Sanlúcar La Mayor (Sevilla)

Madrid, 27 de junio de 2016 (01:00 CET)

Cuando hace tres meses, los acreedores y bonistas llegaron a un acuerdo in extremis para prorrogar el preconcurso de acreedores de Abengoa hasta noviembre, todas las partes parecían confiar en que no haría falta llegar a agotar ese plazo.

Que mucho antes se certificaría el acuerdo definitivo. Y se puso la fecha del próximo 30 de junio como tope para hacerlo, coincidiendo con la celebración de la junta de accionistas. Pero, desde entonces, las cosas han cambiado. Las nuevas auditorías sobre los proyectos de la empresa de ingeniería han echado por tierra el optimismo inicial.

Posturas cada vez más distantes

Y ahora, lejos de acercar posiciones, las posturas de los negociadores cada vez más están más distantes. No obstante, no se descarta que aún pueda producirse un rápido y feliz desenlace. "Todavía se confía en que pueda alcanzarse el acuerdo la próxima semana", comentan, ya sin mucha convicción, fuentes cercanas a las entidades financieras aglutinadas en torno al G-6.

De alcanzarse una solución, sería a través de la fórmula mixta que hace unos días se abrió con la entrada en escena de nuevos fondos de inversión. Si así ocurriera, quedaría descartada la posibilidad de que los bancos pongan ni un euro más de capital. Serían los bonistas y esos nuevos fondos los que aportarían los nuevos 500 o 600 millones que hacen falta.

Menos dinero y más garantías

Pero será difícil. Cada semana que pasa, esa cantidad tiende a menguar o, si se mantiene, se hace con una petición exagerada de garantías, por más valor que la inyección de capital a aportar, lo que hace inviable la posibilidad de alcanzar un acuerdo.

Y en este marco de desconfianza mutua, da la sensación de que las partes ya no reman en una única dirección, la de salvar a Abengoa.

Es verdad que este objetivo no se descarta por nadie, y, en el fondo, el rescate de la multinacional sevillana sigue contando con todos los predicamentos para salir adelante, pero esos recelos crecientes está llevando a que bonistas y acreedores busquen, cada uno por su lado, una alternativa ante la posibilidad de que finalmente no quede otra que abocar a Abengoa al concurso de acreedores y, casi seguro, a su posterior liquidación.

Los bonistas aumentan la tensión

Entre las nuevas cuestiones planteadas, que hacen ver las posturas cada vez más antagónicas de las partes, la lanzada por los bonistas de reducir su inicial participación del 55% en la nueva empresa a apenas un 25%, dando a entender que su aportación adicional sería mucho menos cuantiosa de lo inicialmente previsto.

Incluso este grupo de bonistas –aglutinados en torno a Houlihan Lockey y tenedores del 40% de los 4.000 millones en bonos emitidos por Abengoa– también ha sugerido que las garantías agenciadas por los títulos de Atlantica, en prenda de sus préstamos, no son suficientes. Que quieren más y, en ese sentido, se han puesto sobre la mesa algunos activos en México.

Y ya en modo quiebra, los mismos bonistas han propuesto reorganizar la estructura societaria de Abengoa en pequeñas radicadas en Luxemburgo, con el fin de facilitar las cosas en caso de que se produjera el default.

El brexit, para enredarlo todo más

Y, para enredarlo todo más, llega el brexit. La decisión de los británicos de abandonar la Unión Europea ha supuesto que la cotización de Atlantica cayera el pasado viernes un 6%, dejando su capitalización en unos 1.700 millones de euros, lo que supone una valoración para el 41% que posee Abengoa de unos 680 millones.

Un monto un tanto ficticio. Bueno, a corto plazo, para las arcas de la multinacional sevillana, pero todo un arma de doble filo si, después, no se pueden afrontar los vencimientos de préstamos, garantizados con la casi totalidad de acciones de la filial estadounidense.

En medio de tanta incertidumbre, Abengoa acaba de recibir una buena noticia, con esos 35 millones de euros que recibirá por su 3% en Yoigo, la empresa de telefonía por la que Masmóvil ha presentado una oferta de 612 millones para adquirir el 100% de Xfera Móviles. Si se ciila la operación, la multinacional sevillana ingresaría inicialmente 21 millones. Los 14 restantes llegarían años después, una vez cumplidos los objetivos contemplados en la operación de compra.
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