El día grande de Fainé

stop

El todopoderoso presidente de la Fundación La Caixa solventa dos problemas en un día: la sucesión en Gas Natural y la opa de Caixabank sobre el portugués BPI

Isidro Fainé, presidente de la CECA. / EFE

Barcelona, 22 de septiembre de 2016 (01:00 CET)

Isidro Fainé cerró a finales de junio su propia encrucijada. Entre Caixabank y la Fundación Bancaria La Caixa, decidió quedarse en la fundación, accionista único de Criteria, a su vez máximo accionista de Caixabank. Resolvió la sucesión en el banco con un hombre de la casa, Jordi Gual, de presidente no ejecutivo, y encumbrando a Gonzalo Gortázar, consejero delegado, como hombre fuerte.  

Desde La Caixa y Criteria, no sólo preservaba el control de Caixabank sino de todas las filiales del grupo y de varias participadas. Una de las más importantes, porque Criteria es el primer accionista, es Gas Natural Fenosa. A pesar de la plácida sucesión, a Fainé le quedaban dos asuntos pendientes importantes. Y la gasista, y la sucesión de Salvador Gabarró en la presidencia, era uno de estos asuntos pendientes. El otro, el atasco de Caixabank en Portugal. Coincidencias de la vida, ambas se han resuelto el mismo día, a mil kilómetros de distancia.  

Paso decisivo para controlar BPI  

El banco portugués BPI les ha dado muchos dolores de cabeza a Caixabank y a Fainé. El año pasado ya presentó una opa, que no prosperó. Este año, ante el aviso del BCE de que debían rebajar su exposición en Angola, el banco español, primer accionista de BPI, diseñó una solución que fue aprobada por todos los accionistas pero que, a última hora, fue bloqueada por Santoro, segundo accionista de la entidad lusa.

Ante este bloqueo, y la urgencia de buscar una solución para esquivar la multa del BCE, Caixabank lanzó en abril una opa para hacerse con el 100% de BPI. Pero no iba a ser fácil. La entidad, todavía presidida por Fainé, puso como condición que se eliminaran los límites de voto, que no le permitían tener el control del banco luso a pesar de ser el primer accionista.

Esta eliminación debía votarse en una junta de accionistas extraordinaria que se le atragantó a Caixabank. Tiago Violas Ferreira, accionista de BPI con el 2,6% del capital, impugnó la votación, por lo que finalmente no se hizo ni en las juntas del 22 de julio ni del 6 de septiembre, que se anularon. Finalmente, en la de este miércoles sí se ha podido votar, y el cuórum a favor de terminar con los límites de voto ha sido casi total.    

Pendiente sólo del regulador y de Angola  

Un problema menos, pues, para Caixabank. El tema no está cerrado, pero sí muy avanzado, ya que se han superado el principal escollo para la opa. Ahora tendrá que recibir las preceptivas autorizaciones de los reguladores, y luego serán los accionistas los que deciden si venden sus acciones a 1,134 euros o no. Este miércoles cotizaba por debajo.  El banco catalán ya posee más del 45% del luso, por lo que tiene el éxito casi asegurado.  

Además, ha dado un paso importante para solventar otro problema de BPI: su exposición a Angola, ya que es allí máximo accionista del banco BFA. La entidad portuguesa ha pactado con Unitel, propiedad de la familia Dos Santos y segundo máximo accionista de BFA, la venta del 2% del banco angoleño. Con esta operación, BPI dejaría de ser primer accionista de BFA, con lo que dejaría de consolidar y rebajaría su exposición en el país africano, cumpliendo así con las exigencias del Banco Central Europeo.  

La sucesión en Gas Natural

La sucesión en Gas Natural ha sido menos complicada, pero sí algo compleja, tras un importante cambio en el accionariado. Fainé había diseñado la sucesión desde que decidió dejar la presidencia de Caixabank. En Gas Natural, los dos grandes accionistas hasta hace bien poco tiempo, Criteria y Repsol, se repartían los cargos de presidente y consejero delegado.

A propuesta de La Caixa, Salvador Gabarró era presidente de la gasista desde 2004. Pero su edad (80 años) urgía un relevo. En la junta de accionistas ordinaria de la compañía, en mayo, el veterano dirigente ya dejó la puerta abierta a irse "cuando el señor Fainé" quisiera, llegó a admitir.  

El secreto a voces se concretó este miércoles: tras dejar Caixabank, Fainé ha sido nombrado presidente de Gas Natural. Ni tres meses ha estado sin ser presidente de una de las empresas del IBEX. A pesar de pensada, la sucesión no ha sido tan sencilla, por el cambio accionarial que la ha acompañado.  

Un nuevo socio de referencia  

Hace tres semanas se concretó la oferta del fondo GIP a Criteria y Repsol, para entrar en Gas Natural con un 20%. Es decir, el mismo peso que los dos grandes accionistas, con lo que la compañía pasaba a tener tres socios de referencia. Su entrada ha producido una revolución en el consejo de la gasista. Además del relevo en la presidencia, ha habido cambios en las vicepresidencias y entre los vocales, negociados a tres partes hasta el último día.

Pero los planes de Fainé se han cumplido: ya es presidente de Gas Natural. Como vicepresidentes tiene a Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol, y William Alan Woodburn en representación de GIP. Por parte del fondo también han entrado en el consejo Raj Rao, socio de GIP responsable de Energía, y Mario Armero, presidente de la patronal de fabricantes de coches, Anfac.

Además, Fainé ha aprovechado para poner a tres vocales de su confianza, nombrados por Criteria: Marcelino Armenter, Alejandro García-Bragado y Enrique Alcántara-García, que ya estaba en el consejo. Uno de ellos ha sustituido a Joan Rosell, presidente de la CEOE, que disgustó a La Caixa al postularse como hombre de consenso para presidir la gasista, como explicó Economía Digital.

Para culminar su día grande, y centrarse en la presidencia de Gas Natural, Fainé ha dejado la vicepresidencia y el consejo de administración de Repsol, donde estaba como representante de La Caixa. Su puesto en el consejo lo ocupará Antoni Massanell, aunque la vicepresidencia la ocupará probablemente Gonzalo Gortázar, consejero delegado de Caixabank.
Suscribir a boletines

Al suscribirte confirmas nuestra política de privacidad