Los ganaderos tradicionales del ibérico estallan contra la industria. En la imagen, un secadero de jamones.
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El distribuidor de los jamones de bellota baratos, investigados por la Guardia Civil, cierra el mejor año de su historia

David Placer

Economía Digital

Los ganaderos tradicionales del ibérico estallan contra la industria. En la imagen, un secadero de jamones.

15 de febrero de 2018 (04:55 CET)

El mayor distribuidor de jamones ibéricos de España, Comapa, se ha hecho de oro con la venta masiva de jamones ibéricos de bellota en Carrefour y ha cerrado 2017 con un récord de ventas histórico.

La compañía cárnica, que está siendo investigada por la Guardia Civil por un presunto fraude de calidad alimentaria, cerró 2017 con una facturación de 426 millones de euros, según ha informado la propia empresa a sus proveedores. 

Comapa, que no ha confirmado ni desmentido oficialmente estos datos, ha aumentado sus ventas en 70% en apenas dos años. En las últimas cuentas depositadas por la compañía en el registro mercantil (correspondientes a 2015), figura una facturación de 250 millones de euros.

Comapa y Carrefour han despertado la sorpresa en todo el sector, que no se explica cómo es posible vender jamones ibéricos de bellota de siete kilos a precios inferiores a los 250 euros. Carrefour, que ha comercializado jamones Ibéricos de Antaño” de Comapa en estas Navidades por 195 euros, ha bajado los precios de esta categoría hasta los 129 euros.

El sector apunta a que sólo dos posibilidades pueden justificar el precio de saldo de los jamones. O se trata de jamones de cebo, que son vendidos de forma fraudulenta como jamones de bellota, o se trata de una venta a pérdidas.

La Guardia Civil precisamente está investigando a la compañía por un posible fraude alimentario, tal como avanzó este medio. Los agentes del Seprona, que han realizado inspecciones sorpresa en los supermercados Carrefour y también en algunos establecimientos de Makro, han encontrado hasta ahora algunos indicios de irregularidad.

Los trabajadores de Comapa han reconocido oficialmente que la Guardia Civil detectó que algunos jamones se vendían sin los precintos que exige la ley. Los precintos de colores (negro, rojo, verde y blanco) distinguen la procedencia y la alimentación de los cerdos y, por tanto, determinan su calidad. Pero la empresa se excusó con el argumento de que algunos precintos se podían desprender y caerse. El fabricante de los precintos, Precintia, desmintió de inmediato la versión del rey del jamón low cost, hoy en aprietos.  

Más de 80 marcas de jamones

Comapa ha basado su crecimiento en el negocio proporcionado por uno de sus grandes clientes: los supermercados Carrefour. La empresa cuenta con más de 80 marcas comerciales registradas de jamón, entre ellas Aurum e Ibéricos de Antaño, que han sido utilizadas para ofertas agresivas durante los últimos años en Carrefour.

Comapa forma parte de la empresa Osona Intensiva y facturó, sólo en jamones ibéricos, 120 millones de euros en 2016, unos 23 millones más que el año anterior, de acuerdo con un informe de Alimarket.

Comapa está presidida por el empresario Blai Parés Dachs y hasta 2017 tuvo como accionista de referencia al conglomerado cárnico catalán Vall Companys.

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