La oferta de rescate de Soros a FCC valora la firma con un descuento del 40%

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CONSTRUCCIÓN

Esther Koplowitz y George Soros. EFE

29 de junio de 2014 (19:27 CET)

En FCC se sigue tratando de dar apariencia de absoluta normalidad, con ese plan de reestructuración y esa refinanciación pactada de la deuda, pero el trasfondo societario se mantiene inmerso en una gran incertidumbre y se avecina un mes de julio de lo más tenso.

Son muchas las dudas de que Esther Koplowitz pueda hacer frente a las deudas que soportan B-1998 y Azate, las sociedades instrumentales a través de las que todavía controla el 50,1% de la multinacional constructora y de servicios, cuya presidencia puso en manos de su hija, Esther Alcocer Koplowitz, en enero de 2013.

Quiebra contemplada


Ahora, como hace siete meses, la quiebra de estas sociedades, vuelve a estar encima de la mesa. Entonces, Bankia y BBVA --las dos entidades que se reparten, a partes iguales, los algo más de 900 millones de deuda que arrastran esas sociedades patrimoniales-- accedieron, tras tres semanas de deuda vencida por impago, a conceder una nueva prórroga.

La firmada el pasado 19 de diciembre, a través de un contrato de novación, el enésimo que se suscribe, tanto del préstamo de 217 millones como de las coberturas de tipos que lo avala que las entidades financieras otorgaron hace tres años tanto a B-1998 como a Azate, otra de las sociedades controladas por Esther Koplowitz.

Patada hacia adelante


Un nuevo stand still que se vio favorecido con la venta, por parte de Koplowitz, del 3,8% de FCC, por el que obtuvo 77 millones de euros. Participación mayoritariamente adquirida por Quantum, el fondo controlado por el inversor estadounidense de origen húngaro Georges Soros. Fue solo una patada hacia delante de corto alcance.

“Esperamos que no más tarde del 1 de agosto de 2014 finalice el citado proceso de refinanciación de B-1998”, se recogía en el contrato por el que Caixabank se convirtió, el pasado 31 de marzo, en accionista de esta sociedad tras una operación de dación en pago sobre un préstamo de 200 millones de euros que la familia Aguinaga no pudo afrontar.

Fecha que ponía sobre la mesa la existencia de un nuevo ultimátum. Por añadidura, el 5% de B-1998 le ha supuesto a la entidad presidida por Isidro Fainé un 2,7% de FCC.

Nuevos accionistas

Es el tercer gran accionista, junto al presidente de Microsoft, Bill Gates, y el inversor estadounidense Georges Soros, que en los últimos meses ha entrado en la constructora. Nuevos actores en esta partida cuyo apoyo fue agradecido públicamente la semana pasada, en la junta de accionistas, por la presidenta Esther Alcocer Koplowitz. No en vano, entre los tres suman ya casi el 13% del capital de la constructora.

Descartada la posibilidad de que, en las actuales condiciones, Esther Koplowitz pueda, no ya devolver a Bankia y BBVA el principal de esos más de 900 millones que debe, sino pagar los más de 70 millones de euros anuales de intereses, se abre todo un abanico de posibilidades, que pasan, de manera impepinable, porque Koplowitz reduzca por debajo del 50% su participación en FCC. Por un lado o por otro.

Opciones diversas


El alcance de esta cesión, y en qué condiciones se realiza, es el asunto que está ahora sobre la mesa. Y lo va a seguir estando durante todo el mes de julio, aunque cabe la posibilidad de que, a la vista de cómo se desarrollen las negociaciones, Bankia y BBVA concedan una nueva prórroga antes de ejecutar las garantías y quedarse con las correspondientes acciones de FCC.

Pero, si no son las entidades financieras las que toman las acciones de la constructora, serán otros los que lo hagan. Esos inversores con los que Esther Koplowitz lleva negociando desde hace un par de meses. Soros es uno de ellos.

Soros entra en escena

El estadounidense conoce bien la situación y quiere aprovecharse de ella. Sabe de la acuciante necesidad que, tanto la familia Koplowitz como la propia FCC, tienen de recpitalizarse. Conocimiento que le permite saber que FCC está, a corto plazo, abocada a una ampliación de capital de un mínimo de 1.350 millones de euros, y que sobre la deuda de B-1998 y Azate pende un nuevo ultimátum.

Los 1.350 millones se corresponden con el Tramo B del acuerdo de refinanciación de la deuda firmado el pasado 1 de abril y por el que la constructora tiene que pagar un brutal interés de entre el 11 y el 16%. Precio que casi cuadriplica los diferenciales actuales y que la empresa, casi con toda seguridad, no podrá afrontar. Lo mismo que le sucede a Koplowitz con la deuda de su sociedad patrimonial.

Oferta envenenada

Con este cuadro, Soros se ha desmarcado con una oferta envenenada. La de poner 1.500 millones de euros para invertir en una ampliación de capital de FCC y otra en B-1998. Tanto la familia Koplowitz como las entidades financieras la han rechazado de plano, ya que supone valorar las acciones de la constructora con una rebaja del 40%.

En los próximos días, habrá nuevas ofertas. Del propio inversor estadounidense o de otros invitados que puedan sumarse a la puja por tener una posición privilegiada en el nuevo reparto accionarial de FCC.

 

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