Luciano Benetton (derecha), patriarca de la familia propietaria de Atlantia, Abertis, Cellnex y la famosa firma de moda, con su hijo Alessandro. GETTY

Los dueños de Abertis y Cellnex, de nuevo al borde de la expropiación en Italia

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El gobierno de Giuseppe Conte cree que los Benetton no tienen intención de vender las autopistas y les amenazan con la nacionalización

Xavier Alegret

Economía Digital

Luciano Benetton (derecha), patriarca de la familia propietaria de Atlantia, Abertis, Cellnex y la famosa firma de moda, con su hijo Alessandro. GETTY

Barcelona, 02 de octubre de 2020 (04:55 CET)

Se reabre el culebrón entre el gobierno italiano y la familia Benetton, primera accionista de las empresas españolas Abertis y Cellnex. El ejecutivo de Giuseppe Conte forzó un acuerdo con Atlantia, propiedad de la mencionada saga, a mediados de julio para que soltara las autopistas del país. Pero el presidente cree que la empresa no ha cumplido sus compromisos y se ha dado una semana para despojarla de sus activos, mientras la compañía niega los incumplimientos y acusa al gobierno de poner en riesgo 7.000 empleos.

El conflicto viene del derrumbe de Ponte Morandi, en Génova, en agosto de 2018, que dejó 43 muertos. La empresa responsable de la infraestructura era Autostrade per l’Italia (Aspi), la primera concesionaria de autopistas del país y propiedad de Atlantia. Por tanto, controlada por los Benetton.

El gobierno inició una investigación y detectó que se habían manipulado informes de mantenimiento, lo que provocó la dimisión del consejero delegado de la empresa, Giovanni Castellucci, justo cuando acababa de culminar su gran obra de los últimos años: la opa y toma de control de Abertis, su gran rival a nivel europeo.

Ponte Morandi, en Génova, se hundió en agosto de 2018 y dejó más de 40 muertos. ASPI, propiedad de Atlantia, gestionaba la infraestructura. EFE

Durante toda la primera mitad de 2020, el ejecutivo italiano estuvo deslizando mensajes a favor de la expropiación de Aspi pero no fue hasta verano cuando abrió una negociación con Atlantia para llegar a un acuerdo. Eso sí, con una premisa clara: Conte quería a los Benetton fuera de las autopistas.

El pacto al que llegaron, bajo amenaza de expropiación, fue que Atlantia vendería Aspi, total o parcialmente, aunque debía perder el control. La empresa pública CDP debe tomar el 51% y podrían entrar otros socios, como el fondo F2i. Pero los cambios todavía no se han ejecutado y nuevos desacuerdos con respecto a la indemnización han hecho perder la paciencia al gobierno.

Conte reunirá a su consejo de ministros la próxima semana para, si no cambian las cosas, tomar el control de Aspi. El gobierno expropiaría la empresa y nombraría a un administrador, según comunicó este jueves, por los incumplimientos de Atlantia, tras los que ve una escasa voluntad de cumplir con la desinversión en las autopistas del país.

Atlantia advierte de despidos e impagos

El grupo controlado por los Benetton respondió que la indemnización nunca se concretó y que no se ha echado atrás en el acuerdo. De hecho, Atlantia creó una sociedad para dar entrada a los futuros socios y, este mismo miércoles convocó una junta de accionistas extraordinaria, que se celebrará el 30 de octubre, para aprobar los cambios en la empresa. Los tiempos del gobierno son muy distintos; tiene prisa.

La empresa advierte de las consecuencias de una actuación drástica y unilateral como la que persigue Conte. Asegura que están en juego 7.000 puestos de trabajo y que no podría asumir unos compromisos financieros de 16.500 millones de euros de deuda con bancos y bonistas, lo que fuentes de Atlantia calificaron de “desastroso” en declaraciones a IlSole24ore.

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