Moody's y Standard & Poor's se creen el plan de Imaz contra el petróleo barato

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Las agencias valoran la fortaleza del negocio de extracción y refino de la compañía

Carles Huguet

El presidente de Repsol, Antonio Brufau (izquierda), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz (derecha)
El presidente de Repsol, Antonio Brufau (izquierda), y el consejero delegado, Josu Jon Imaz (derecha)

Barcelona, 21 de marzo de 2016 (21:31 CET)

El consejero delegado de la compañía ya era optimista. "No veo a Repsol siendo calificado como bono basura", aseguraba hace un mes Josu Jon Imaz. Este lunes, las agencias de calificación Moody's y Standard & Poor's han decidido mantener la calificación crediticia de la compañía alejada del suspenso. 

La empresa ha convencido gracias a unos recortes aplicados a la inversión –un 20%-- por encima de lo esperado. Una partida importante llega de los compromisos de compra eliminados en la canadiense Talisman Energy. Además, se ha establecido un plan de desinversión de 6.200 millones de euros hasta 2020 centrado en activos no estratégicos y no vinculados al precio del petróleo. En apenas tres meses ya se ha aplicado casi al 50%.

El pasado 25 de febrero también se anunció un 'tijeretazo' al dividendo del 40% que ha sido valorado de forma positiva por ambas agencias. Las decisiones van enfocadas a potenciar la liquidez de la firma para poder afrontar los próximos vencimientos de deuda. 

Moody's lo mantiene a dos escalones del bono basura

Repsol había caído en revisión negativa el pasado 22 de enero debido a las dificultades que tenía para afrontar el pasivo con el desplome del precio del petróleo. Su flujo de caja había disminuido notablemente. Sin embargo, Moody's ha mantenido a la compañía dos escalones por encima del bono basura y le ha otorgado la calificación de Baa2.

Pese a salvarse en esta ocasión, la sociedad todavía mantiene una perspectiva "negativa" para la agencia. Para evitar el suspenso, Imaz reivindica el convencimiento de cumplir el plan estratégico 2016-2017. La acogida positiva que tuvo el recorte al dividendo hace pensar a la calificadora que podrá conseguir el objetivo en el que ha centrado esfuerzos en los últimos meses.

Según ha abundado Moody's, a pesar de las debilidades la dirección tiene capacidad para mantener la flexibilidad financiera. Por otro lado, subraya que la generación de caja se beneficiará de la fortaleza del negocio de refino y márketing en España.

Standard & Poor's la retira de la lista de vigilancia

La otra buena noticia ha llegado el lunes bien entrada la tarde. Standard & Poor's, la agencia más dura con el valor de la compañía, ha aguantado la calificación de Repsol en BBB-. Además, ha retirado a la petrolera de la lista de vigilancia negativa -creditwatch negative-. 

La agencia destaca la fortaleza de extracción y refino, con las inversiones en Cartagena y Bilbao, y la diversificación del negocio con la adquisición de Talisman y la participación en Gas Natural. Añade el "fuerte compromismo" con el grado de inversión como clave para mejorar el crédito a corto plazo.

La venta de Gas Natural

Mientras Standard & Poor's revisa la calificación, apunta que Gas Natural –participada en un 30% por Repsol-- es "una fuente visible de flexibilidad financiera". La americana interpreta que podría vender la división en caso de ser necesario.

La empresa gasista anunció un incremento del 7,5% del dividendo. Una medida que inyectará 21 millones de euros más de los previstos a las arcas de la petrolera; de los 279 millones anunciados a 300.


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