La patronal del aceite batallará contra la OCU. En la imagen, la sede de la OCU.

Nielsen desmonta el estudio de aceites de la OCU

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Un estudio de Nielsen sobre aceites desmiente las acusaciones de OCU contra dos marcas por "fraudulentas"

Madrid, 14 de noviembre de 2018 (04:55 CET)

El último estudio de aceites de la Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, que acusó a una veintena de marcas de aceites de mentir acerca de la verdadera calidad de su aceite, se ha topado con un nuevo desmentido. La OCU acusó a las marcas de aceite de mentir con la categoría aceite virgen extra cuando se trataba sólo de aceites virgen, una categoría inferior.

Después de que las dos patronales del aceite, la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (Anierac) y la Asociación Española de la Industria y Comercio Exportador de Aceite de Oliva (Asoliva), acusaran a la OCU de alarmar a los consumidores con un informe carente de rigor, un nuevo estudio siembra más dudas sobre las conclusiones de la OCU.

Un estudio de la consultora Nielsen al que ha tenido acceso este medio concluye que el aceite Hojiblanca El Nuestro y Carbonell (envase de plástico de un litro) son aceites virgen extra sin defectos, según consta en el informe de la consultora.

Catas subjetivas

La OCU publicó hace dos semanas un estudio en el que acusaba a una veintena de marcas de aceite de engañar de forma deliberada al consumidor. Según la organización de consumidores, el producto Hojiblanca El Nuestro y el Carbonell de un litro (envase pet) no son merecedores de la categoría virgen extra, después de que sus pruebas con catas subjetivas diesen como resultado que se trata de aceites con defectos (presentan sabores ácidos, rancios o moho).

Pero, para alimentar aún más las dudas sobre la metodología en el estudio de aceites, Nielsen considera que una marca salvada por la OCU, Alipende (envase de vidrio 750 ml), no es virgen extra, tal como asegura el fabricante y la OCU. Se trata de un aceite virgen y no de un virgen extra, una categoría inferior y con defectos. El producto cuenta con un defecto: sabor rancio con una escala del 2,5 de acuerdo con los datos de laboratorio. 

Pero, por si fuera poco, la OCU aseguró en la presentación de su polémico estudio que no había detectado ningún aceite lampante en el mercado. Se trata de un aceite con gran acidez y que cuenta con la peor calidad entre los aceites de oliva. “No ha habido casos de comercialización de aceite lampante o de mezclas de distintos tipos de aceites”, concluyó la OCU en su estudio presentado el pasado 25 de octubre.

Pero el estudio de Nielsen ha detectado al menos 10 marcas de aceites de esa categoría, algunos de ellos presentados con la etiqueta de aceite ecológico como Borges, La Española, Núñez de Prado y Olisone (marca blanca de Lidl). Además, tres ediciones de Coosur y Maeva.

Si bien es cierto que la OCU y Nielsen cuentan con algunas conclusiones comunes, las patronales del aceite consideran que la OCU ha lanzado acusaciones sin tener resultados concluyentes sobre la calidad de los productos españoles. Las organizaciones que representan a los productores no descartan ejercer acciones legales contra la OCU por el daño de imagen que ha ocasionado al sector.

¿Estudios imparciales?

Las polémicas con los estudios de la OCU no son nuevas. Hace apenas tres años, la OCU nombró a la crema de Cien de Lidl, de tres euros, como la mejor del mercado, por encima de marcas reconocidas y caras como L’Oreal, Vichy o Eucerin. Este medio demostró que la crema no era realmente la número uno en hidratación, tal como aseguró la OCU, sino la número 16 en los estudios de laboratorio.

Uno de los responsables del laboratorio declaró ante una juez que la crema de Lidl no era la mejor del mercado ni la que arrojaba mejores resultados de hidratación, tal como había promocionado la OCU con una campaña que disparó las ventas de las cremas de Lidl hasta agotarlas en el mercado español.

La OCU, que se presenta como una asociación de consumidores, forma parte de un entramado de empresas con sede central en Bélgica y con conexiones en Luxemburgo y Hong Kong y ramificaciones en Panamá y paraísos fiscales como las Islas Vírgenes.

Algunos fabricantes sospechan que la falta de rigor de los estudios de la OCU termina favoreciendo a las empresas que resultan vencedoras en sus polémicos informes. Al menos seis patronales han cuestionado sus estudios y Hojiblanca ha sido una de las primeras marcas en llevar a juicio a la asociación de consumidores. Sucedió en 2012, cuando la entidad publicó otro informe en el que acusaba a un grupo de fabricantes de mentir con la calidad del aceite. Hojiblanca estaba en ese grupo y decidió llevar a la OCU a juicio, aunque la demanda fue desestimada.

Este año la OCU demandó a este medio por publicar los sesgos en sus estudios y detallar el entramado empresarial de la OCU con ramificaciones en paraísos fiscales. En esa ocasión, la OCU perdió el juicio y la juez sentenció que las informaciones publicadas eran “veraces”.

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