El consejero delegado de OHL, José Antonio Fernández Gallar.

OHL dice ahora que no sabe cuándo cobrará la deuda de Villar Mir

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La cotizada admite ante los analistas la probabilidad de que su principal accionista no pague los 75 millones que le debe antes de final de año

Barcelona, 15 de noviembre de 2019 (04:55 CET)

En Obrascon Huarte Lain (OHL) ya no saben qué hacer con su principal accionista. La constructora española contaba con que la familia Villar Mir le pagaría 75,6 millones de euros que le adeuda desde hace tres años antes de enero. Sin embargo, ya asume que es probable que no sea así.

En una conferencia ante analistas, la cúpula de OHL admitió que no es posible garantizar el cobro de la deuda antes de final de año. "Grupo Villar Mir vinculó el pago de la cantidad a conseguir una serie de desinversiones", explicó la compañía.

Así, pone en duda las promesas de su accionista, que explicó que pondría "todos sus esfuerzos" en pagar antes de terminar el ejercicio. Legalmente, eso sí, puede hacerlo hasta el 30 de septiembre de 2020. 

En la presentación de los resultados anuales de 2018 ante los analistas celebrada el pasado febrero, el consejero delegado de la cotizada, José Antonio Fernández Gallar, ya admitió que el accionista de referencia (34,6%) debía más de 100 millones de euros. El origen se remonta a 2016, cuando el grupo industrial trató de vender Pacadar, una sociedad especializada en prefabricados de hormigón, a su participada.

OHL reclamó al inicio hasta 118,5 millones de euros a Grupo Villar Mir

La transacción no se llevó a cabo, pero OHL llegó a desembolsar 118,5 millones de euros que ahora quiere recuperar. La propia OHL también dijo que esperaba cobrarlos a lo largo de 2019 e inició una reclamación judicial por parte de la deuda, informó la propia cotizada española en el Informe Anual de Gobierno Corporativo.

La deuda se divide en dos créditos, y el menor de ellos se encuentra ya en sede judicial. Así, los tribunales analizan el impago de 35,2 millones de euros por un préstamo concedido a un interés del 5% anual. "Ambos préstamos se encuentran vencidos y son exigibles, habiendo iniciado OHL reclamación judicial del crédito de 35,2 millones de euros", advierte la cotizada.

Sin embargo, la mayor porción del pasivo responde a otro crédito otorgado al Grupo Villar Mir por valor de 83,8 millones de euros "relacionado con la compra venta de Pacadar (...) como consecuencia de la rescisión de la misma, se instrumentó como crédito financiero". También devenga a un interés del 5% anual.

No obstante, OHL espera que el pago se produzca, como tarde, cuando el Grupo Villar Mir consiga vender algunas de sus participadas, como la propia cotizada, la metalúrgica Ferroatlántica Fertiberia, especializada en fertilizantes. Para ello contrató a Société Générale, que asesora un procedimiento para hacer frente a la deuda que arrastra.

Las ventas de Grupo Villar Mir

La última operación puesta en marcha es la venta de parte de su porcentaje en OHL, que adquiriría la familia Amodio --que también compraría el 20% de la cotizada a través de una ampliación de capital--.

El conglomerado presidido por Juan Miguel Villar Mir no se deshará de la totalidad de sus títulos. Primero para no obligar a la familia propietaria de la constructora mexicana Caabsa a tener que abrir un procedimiento para hacerse con la totalidad de la empresa y segundo porque todavía confía en una recuperación de la acción, que arrastra una caída del 78% desde comienzos de 2018.

Hoy, el paquete del 30,6% que todavía mantiene el Grupo Villar Mir vale poco más de 100 millones. Para hacerse una idea, el 12% que ya colocó en junio de 2018 tenía un valor de 97,85 millones. De ahí las reticencias a acometer la desinversión completa a pesar de que los resultados no lleguen: una vez hechos todos los ajustes que la empresa requería --venta de la filial de concesiones y provisiones por proyectos fallidos-- los títulos se mueven alrededor del euro por acción desde hace un año.

La operación supone una ayuda para OHL ante la previsible necesidad de hacer frente a nuevos pagos por los proyectos fallidos así como aliviar la situación de su caja. No obstante, la venta forma parte de la desinversión general acometida por Grupo Villar Mir en sus principales negocios por la abultada deuda que arrastra con el fondo Tyrus Capital y con la propia constructora.

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