Repsol sustituirá YPF por Pemex

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La petrolera española aprovechará la apertura del mercado mexicano para participar en nuevos proyectos en aguas profundas del Golfo de México

Antonio Brufau

20 de mayo de 2012 (16:49 CET)

El plan estratégico de Repsol está en el horno, a punto de salir a la luz. Será el próximo 29 de mayo cuando Antonio Brufau anuncie los pasos a dar por la compañía en los próximos cinco años. No se sabe si Repsol denominará al plan Horizonte como en el último caso, lo que sí es cierto es que durará hasta 2016.

La expropiación del 51% del capital de YPF y el megayacimiento de Vaca Muerta ha acelerado la creación de una nueva hoja de ruta en la petrolera española. Tanto es así que se ha diseñado en poco más de un mes, desde que lo anunciara Brufau tras perder YPF.

Fuentes cercanas a la compañía aseguran que el pilar del crecimiento de la petrolera en los próximos años va a ser el área de upstream, más conocida como exploración y producción. Repsol también pretenderá que los márgenes del refino aumenten cada año para poder sacar mayor rendimiento a las ventas.

Apertura de Pemex

Además, otro de los objetivos será aprovechar todas las oportunidades del mercado. Es ahí donde entra a jugar un papel importante Pemex. El próximo 1 de julio se celebran las elecciones presidenciales en el país azteca y los principales candidatos ya han prometido privatizar de alguna manera el mercado de crudo que en las últimas décadas ha estado monopolizado por la paraestatal Pemex.

Aún se desconoce las medidas que tomará el nuevo Gobierno mexicano. Todo indica que será el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, quien sustituya a Felipe Calderón. Peña Nieto aseguró que dará entrada a empresas privadas para que ayuden a mejorar el parado mercado mexicano.

“La apertura de Pemex consistirá en que mediante alianzas estratégicas con empresas del sector privado potencie la productividad de Pemex y así también estará garantizado el control de la compañía por parte del Estado”, ha asegurado Peña Nieto en varias ocasiones.

En primera fila de parrilla

Antes de que los problemas comenzaran en Argentina en enero, Repsol ya había dado carpetazo final a la que era en ese momento su mayor preocupación, la crisis producida por Sacyr y Pemex. Compró un 10% a Sacyr y llegó a un acuerdo por 10 años con la mexicana para trabajar juntos en distintas actividades.

Lo que desconocía Repsol en ese momento era que la petrolera mexicana, una de las más grandes del mundo, tiene pensado dar cabida a empresas privadas. El acuerdo de Repsol coloca a la compañía en la primera fila de la parrilla para cuando se abra el mercado mexicano.

Según fuentes del mercado petrolero, Pemex necesita tecnología puntera para poder afrontar una serie de proyectos de envergadura en aguas profundas del Golfo de México. Es ahí donde Repsol puede jugar un papel crucial ya que posee una de los mejores sistemas del mercado, el Caleidoscopio, un instrumento que facilita datos muy precisos para obtener éxito en las exploraciones, y también la experiencia y el conocimiento de Repsol en producir crudo a profundidades por encima de los 2.500 metros, lo que se denominan aguas profundas.

El objetivo de Repsol será participar en esos proyectos con una participación suficiente para compensar las ganancias que iban a obtener con Vaca Muerta en Argentina donde podría haber más de 22.000 millones de barriles.

Nuevas exploraciones

Pero Repsol no se quedará solo en eso. La petrolera, que tiene negocios en más de una treintena de países, quiere también apostar por mercados en los que ya está comenzando a obtener resultados exploratorios como son Brasil, Estados Unidos y Rusia. Reforzar y aumentar las inversiones previstas para ganar mayor producción a medio y largo plazo. Es decir, crecimiento orgánico.
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