Los taxistas que especularon con VTC y ahora bloquean Madrid

Una agrupación de taxistas prohuelga se enriqueció con licencias VTC

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Un grupo de taxistas vendió autorizaciones para operar con Uber y Cabify con rentabilidades de hasta el 2.000%, pero ahora protestan junto a todo el taxi

Barcelona, 29 de enero de 2019 (04:55 CET)

En la guerra contra Uber y Cabify se identifican dos bandos: el del taxi, encabezado principalmente por autónomos que ven peligrar su futuro laboral, y el de las autorizaciones VTC, necesarias para trabajar con estas plataformas en España, en el que los principales protagonistas son unos pocos empresarios que dominan el mercado

Pero, entre ambas trincheras, hay espacio para más gente. En plena burbuja de las autorizaciones VTC, no solo hubo taxistas que cambiaron de bando, sino que también hubo otros que especularon con el precio de los permisos —comprándolas a precio administrativo y vendiéndolas en el mercado secundario a precio desorbitado—, para más tarde seguir protestando junto al resto del sector del taxi.

Servitaxi Sociedad Cooperativa, una plataforma de taxistas formada por 40 socios, es un claro ejemplo. La agrupación, con 22 años de antigüedad y servicio hasta en 16 zonas de la Comunidad de Madrid, entró en el mercado de las VTC en 2014, cuando obtuvo cerca de de 60 autorizaciones a precio administrativo desde el Tribunal Superior de la Justicia de la Comunidad de Madrid (TSJCAM).

La sentencia, que revocaba una primera denegación de la solicitud que la cooperativa hizo al gobierno regional en 2012, se dictó en un momento en el que el mercado de las VTC empezaba a transformarse. Cabify llevaba desde 2012 operando en Madrid y Uber aterrizó en 2014 en la capital, aunque con el servicio Uber Pop, que en aquel momento no prestaba servicio con licencias VTC.

Atrincherados en Ifema

Fuentes cercanas a la operación explican que la mayoría de integrantes de la cooperativa vendieron cada licencia a título personal, lo que habría supuesto un lucro significativo al vender esos mismos permisos recientemente en el mercado secundario.

Concretan que las ventas oscilaron entre los 10.000 y hasta los 70.000 euros, en función del momento en el que se cerró la operación. Esa última diferencia significa multiplicar por casi 2.000 la inversión, una rentabilidad que no da ningún producto financiero por arriesgado que sea.

No obstante, tras el estallido de las nuevas movilizaciones en Barcelona y el efecto contagio en Madrid, los mismos taxistas se atrincheraron a las puertas de Ifema, junto al resto de sus compañeros, para protestar por la regulación que permite a las empresas VTC trabajar con Uber y Cabify. Lo hicieron en plena feria de Fitur, durante la misma semana en la que continuaban los paros en la capital catalana.

Vendedores VTC. EFE

En la imagen, miembros de la cooperativa Servitaxi que vendieron su licencia VTC y se instalaron a las puertas de Ifema, en plenas movilizaciones contra la Comunidad de Madrid. EFE

Fuentes cercanas a la operación no salen de su asombro. “Vendieron las autorizaciones para ganar dinero y ahora posan junto al resto como si nada hubiera pasado”, comenta en relación a una foto en la que aparecen algunos de los miembros a las puertas de la feria, donde llevaron sus vehículos y se instalaron. "No es el único caso que hay en el sector", concluye.

La versión de Servitaxi Cooperativa: “Fue un error”

Desde Servitaxi confirman lo sucedido. “Fue un error”, resume una fuente de la compañía que prefiere no ser identificada por el malestar que existe entre diferentes facciones del taxi.

“Nos está costando limpiar este fallo", añade, para a continuación dejar claro que la visión del conflicto entre el taxi y las plataformas de movilidad debe zanjarse con una regulación similar a la que ultima la Generalitat de Cataluña.

El portavoz de la cooperativa cuenta que actualmente el 90% de los socios son nuevos y que los hechos descritos forman parte de la anterior gestión, en la que la entidad estaba vinculada con directivos del taxi, que más tarde se pasaron al sector de la VTC. "No tenemos ninguna VTC y estamos en huelga junto al resto de compañeros. Para que te hagas una idea, parte de nuestros socios son de Élite Taxi y Plataforma Caracol".

¿Cuál fue el motivo de la venta? Con la llegada de una nueva cúpula y un cambio de estatutos, según su versión, los implicados “vendieron su licencia”, porque el reglamento interno se cambió para que estuviese prohíbido tener una VTC.

“Hay otros (taxistas) que no quisieron vender y se fueron” añade, aunque reconoce que dentro de la cooperativa todavía hay un caso excepcional de un miembro que tiene tanto licencia de taxi como de VTC y que todavía no se ha desprendido de ella.

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