VW se estrella contra su propia solución al fraude de las emisiones

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La modificación del software que manipula las emisiones avanza con retraso y el grupo Volkswagen no tiene datos de cuántos coches han pasado por el taller

Fábrica de Volkswagen

Barcelona, 03 de julio de 2016 (01:00 CET)

Mientras ya ha llegado a un acuerdo con las autoridades para resolver el problema de la manipulación de los motores diésel en Estados Unidos, Volkswagen trata de salir de rositas en Europa con la reparación gratuita de los ocho millones de coches afectados en el continente. Pero ésta no va al ritmo que se esperaba y el grupo ni siquiera tiene datos de cómo avanza el proceso.  

Los coches afectados empezaron a ser llamados al taller en el primer trimestre. Eran los que llevan motor 2.0 de las marcas Volkswagen, Audi, Seat y Skoda. De Seat eran pocos, solo los Exeo, modelo que ya no se fabrica, pero de VW y especialmente Audi hay muchos.  

Sin embargo, hasta hace menos de dos meses no se autorizó la solución para la mayoría de modelos, por lo que el proceso se empezó a retrasar. En mayo se autorizaron el Exeo, el A4, el A5 y el Q5, y a principios de junio el Passat, el CC, el Eos, el Tiguan y el Caddy.  

A finales de junio se autorizó el Golf en Alemania, uno de los modelos más afectados porque es de los más vendidos, por lo que en breve empezarán a ser llamados en España. En total, de todo el grupo, hay en nuestro país unos 680.000 coches afectados. 

El 1.2 empezará tarde
   
El hecho de que, hasta hace dos meses, no se haya empezado con los modelos más vendidos, hará que el proceso vaya con retraso: los modelos con motor 1.2 tendrían que empezar a ser llamados ahora, pero todavía no han recibido la autorización.  

Estos retrasos podrían amenazar el compromiso de que todos los coches pasen por el taller durante este año, aunque oficialmente Volkswagen mantiene la previsión de que el 1.6 empiece a repararse en el tercer trimestre. Ese será un momento clave.  

Seat es una de las marcas más afectadas en España, por su alto volumen de ventas --especialmetne del Leon y el Ibiza--, y la mayoría de sus modelos afectados son 1.6, con lo que sus talleres pueden sufrir un repentino overbooking.  

Por si fuera poco, la solución de los 1.6 no es una mera actualización de software que se hace en media hora, como en los 2.0 y los 1.2. El proceso es algo más complejo y necesita cerca de una hora de trabajo.  

Sin datos del proceso  

Estas son las previsiones, pero ¿cuál es la realidad? ¿Están yendo los coches a los talleres? En España, la reparación no es obligatoria. Desde VW han asegurado a Economía Digital que "la mayoría de los clientes están acudiendo a los talleres", y subrayan que se está contactando con los conductores por medio de la Dirección General de Tràfico (DGT) para poder llegar a todos.  
 
No obstante, el fabricante no ofrece datos de cuántos coches deberían haber pasado ya por el taller ni de cuantos lo han hecho. Lo primero es difícil de saber, porque puede haber coches vendidos aquí pero que estén circulando en otro país. Y respecto a lo segundo, aseguran no tener cifras, a pesar de que los talleres deberían de llevar un control.

¿Qué pasa si no se repara el coche?

Aunque el grupo alemán y la DGT recomiendan encarecidamente a los propietarios llevar el coche al taller, asociaciones de consumidores como Facua lo desaconsejan si no se garantiza por escrito que no se perderá potencia ni se incrementará el consumo.

Fuentes de VW insisten en que no sufrirá dichas modificaciones y ponen como aval la autorización de la solución para cada motor de cada modelo que se está haciendo en Alemania, lo que precisamente está ralentizando el proceso.  

Cabe recordar que, actualmente, un coche con el software fraudulento de Volkswagen pasa perfectamente la ITV, ya que ésta mide emisiones de CO2 el engaño es con las de NOx. Pero el fabricante no puede garantizar a los propietarios de estos coches que en el futuro cambie la normativa y no puedan pasar la revisión obligatoria de su coche.    

EEUU, una excepción

Al otro lado del charco, a VW le costará unos 15.000 millones de dólares dar carpetazo al asunto en EEUU, donde sólo hay 500.000 de los más de diez millones de coches afectados en todo el mundo. En Europa no hay cifras y en España las administraciones miran hacia otro lado y sólo las asociaciones de consumidores se movilizan.

Una de ellas, Facua-Consumidores en Acción, está llevando a cabo una demanda conjunta para reclamar indemnizaciones y que se garantice por escrito a los propietarios de coches con el software que no sufrirá modificaciones de potencia ni de consumo tras la reparación.

El Gobierno hace la vista gorda

Facua denuncia que el Gobierno, por miedo a perder las inversiones en Martorell (Seat) y Navarra (VW), ha hecho la vista gorda. La organización se ha intentado poner en contacto con los ministerios de Hacienda, Industria, Medio Ambiente y Sanidad –que tiene las competencias de consumo– para pedir que se actúe contra el fabricante alemán, pero no han recibido respuesta.

Reclaman que se investigue al grupo por posible fraude fiscal en la venta de los 680.000 coches afectados, por engaño a los consumidores y por delitos contra el medio ambiente, pero no han obtenido respuestas del Gobierno.

Sólo el ministro de Industria ahora dimitido, José Manuel Soria, se atrevió, a finales del año pasado, a plantar cara a VW diciendo que se estudiarían medidas, pero calló tras los anuncios de que se mantendrían las inversiones de 4.200 millones en España y las asignaciones de nuevos modelos para Cataluña y Navarra.

La última muestra de complacencia la denunció también Facua: en su carta a los propietarios para informarles de que ya podían ir al taller, la DGT calificaba el fraude de "incidencia" y de "optimización de los valores de emisiones de óxido de nitrógeno", como puede leerse en este enlace.
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