Banco de España denuncia el “retraso” en los fondos europeos y prevé infraejecución hasta 2023

El organismo anticipa una "ligera" mejora de previsiones en 2021 y 2022 por las revisiones al alza del INE, reclama un plan plurianual de ajuste del déficit y prevé que baje el IPC desde el segundo semestre

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. BdE

El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos. BdE

Las perspectivas de la economía son favorables y dependen de un manejo cuidadoso de las políticas económicas dada la elevada incertidumbre actual“, advierte el Banco de España, quien denuncia “cierto retraso” en la ejecución de los fondos ‘Next Generation UE’ y prevé una infraejecución de las subvenciones en proyectos hasta 2023.

Así lo ha señalado el gobernador del organismo supervisor, Pablo Hernández de Cos, durante su intervención telemática en la XII edición del foro ‘Spain Investors Day’, que se celebra este miércoles y jueves en Madrid, con la participación de 44 empresas españolas y cerca de 200 inversores internacionales, que supone el pistoletazo de salida en la marcha económica española para el 2022.

Hernández de Cos ha señalado que en el corto plazo el dinamismo de la economía se verá “lastrado” por la extensión de la variantes ómicron, pero a posteriori la actividad retomará un mayor crecimiento a medida que disminuyan las distorsiones en las cadenas de abastecimiento, las presiones inflacionistas y se normalicen paulatinamente los flujos turísticos.

Será determinante también el impulso de los proyectos financiados con los fondos ‘Next Generation UE’, sobre los que ha denunciado que en 2021 se ha producido un “cierto retraso” ante la “complejidad” de poner en marcha un volumen “muy alto” de proyectos “en poco tiempo”.

“El uso de los fondos del NGEU será un condicionante de primer orden de la evolución económica en los próximos años”, ha dicho, apuntando que las proyecciones del Banco de España contemplan la realización de proyectos por un importe de más de 60 millones de euros entre 2021 y 2023.

Es decir, infraejecución los dos próximos años, ya que el Gobierno contempla la recepción y ejecución de 70.000 millones en los tres primeros años (2021-2023). El impacto económico, ha dicho, dependerá del ritmo de absorción y del diseño y ejecución de los proyectos y las reformas que les acompañen.

Anticipa una “ligera” revisión al alza del crecimiento en 2021 y 2022

Según ha explicado Hernández de Cos, la economía española ha seguido un “patrón temporal similar” al del resto del área del euro en cuanto a la incidencia de la crisis de la Covid, pero con un impacto inicial de la crisis sanitaria sobre el PIB “más intenso” y una recuperación “más lenta”, por la mayor dependencia del turismo, la mayor debilidad del consumo de los hogares y una inversión “muy afectada” por la crisis de suministros, sobre todo el sector del automóvil.

No obstante, ha anticipado que la revisión al alza por parte del INE de la estimación del PIB del segundo trimestre del año pasado, hasta el 1,2% (una décima más) y del tercer trimestre, hasta el 2,6% (seis décimas más) publicada con posterioridad al cierre de esas proyecciones, conllevará, si se mantuviera el
resto de la previsión sin cambios, una “ligera revisión al alza de estas estimaciones, tanto para 2021 como para 2022“.

Las últimas proyecciones de diciembre del organismo supervisor estimaban un crecimiento del PIB del 4,5 % en 2021, que se aceleraría hasta el 5,4 % en 2022 y alcanzaría el 3,9 % en 2023. De confirmarse la trayectoria de mayor crecimiento, llevaría a que el PIB recuperaría su nivel previo a la pandemia entre finales de este año y comienzos del siguiente, ha precisado.

Elementos de “elevada incertidumbre

De cualquier forma, ha dejado claro que persisten elementos de “elevada incertidumbre, principalmente por la pandemia, a lo que se suma la dinámica del turismo internacional, para lo que prevé que el volumen de turismo extranjero previo a la pandemia se complete en 2023 en función de las restricciones, así como la duración de los cuellos de botella en las cadenas de suministro, con un impacto de más de 13.000 millones entre 2021 y 2022.

También ve incierto el uso que puedan realizar los hogares del ahorro acumulado en la pandemia, que supera el 6% del PIB, lo que condicionará la evolución del consumo privado y, por supuesto, los fondos europeos.

Otro elemento de incertidumbre está relacionado con la magnitud de los daños
persistentes que la crisis pueda haber generado sobre el tejido productivo o el empleo. Ve una recuperación todavía incompleta en los sectores más afectados por la pandemia, en los que se ha observado un cierto empeoramiento de la calidad crediticia y un repunte del número de empresas en concurso de acreedores, si bien los datos más recientes muestran una moderación de estos deterioros.

Inflación: se moderará en la segunda mitad de año y cerrará en el 2%

El gobernador también se ha referido a uno de los elementos de mayor preocupación en el ámbito económico actual español y europeo: la inflación. Lo achaca a efectos de base por los fuertes descensos de algunos precios al inicio de pandemia, las dificultades de aprovisionamiento, el “intenso crecimiento” de los precios de la electricidad y otros bienes intermedios, y efectos de la recuperación de la demanda sobre los precios de algunos servicios.

A su juicio, la desaparición gradual de los efectos base y de los cuellos de botella y la reversión parcial del aumento de los precios energéticos a la que apuntan los mercados de futuros deberían reducir las presiones inflacionistas a lo largo de 2022.

Las previsiones sugieren una inflación en España, medida por el IAPC, que repuntaría desde el 3% en 2021 hasta cerca del 4% en 2022, pero con una desaceleración progresiva, sobre todo en la segunda mitad del año, que llevaría a que esta se situara por debajo del 2 % al final de este año y en los siguientes ejercicios.

Eso sí, como fuentes de riesgo señala un escenario de corrección de los precios energéticos menos pronunciado de lo que sugieren los mercados futuro por el recrudecimiento de las tensiones geopolíticas, o una elevada transmisión del repunte de la inflación a las demandas salariales, que implicaría mayores alzas de precios, aunque por ahora el crecimiento de los costes salariales es “moderado”.

Reclama el plan de ajuste de déficit

Sobre la política fiscal, ha subrayado que su apoyo debe enfocarse ahora en los sectores y agentes todavía afectados por la crisis, limitado a empresas viables, y con medidas temporales que no aumenten adicionalmente el déficit público estructural.

Y es que considera que es el momento de diseñar un plan de consolidación plurianual para su ejecución una vez que la recuperación sea sólida, que permita reconstruir los márgenes fiscales y reducir el déficit estructural y la deuda pública.

“Este diseño debe favorecer una mayor contribución de la política fiscal al crecimiento potencial de la economía, lo que pasa por una adecuada definición de la estructura tributaria y una mejora de la eficiencia del gasto“, ha enfatizado.