Cataluña fracasa en impulsar la desalinización y se queda con la mitad del agua proyectada hace 14 años

Las dos nuevas instalaciones estarán operativas en 2030, tarde para hacer frente a la crisis actual

Una piscina de tratamiento de la desalinizadora del Prat de Llobregat (Barcelona), EFE/Alejandro García

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Solo el agua desalada consiguió retrasar la declaración de emergencia por sequía en el Ter-Llobregat, el sistema de pantanos, acuíferos, desalinizadoras y plantas de potabilización, que abastece 6 millones de habitantes de las provincias de Barcelona y Girona. Cataluña cuenta actualmente con dos desalinizadoras, una en El Prat de Llobregat (Barcelona) y otra en el acuífero de la Tordera, en Blanes (Girona), preparadas para producir conjuntamente unos 80 hectómetros cúbicos (hm3) de agua anuales.

Desde agosto de 2022, trabajan a máxima potencia para compensar la escasez de agua procedente de los pantanos, después de meses sin lluvias relevantes, consiguiendo retrasar todo lo posible el estado de emergencia. Sin embargo, la comunidad podría estar mucho más preparada por la sequía extrema que está viviendo, si se hubieran hecho los deberes en su momento. En plena sequía de 2008, se proyectaron dos desalinizadoras más, que habrían aportado al sistema 80 hm3 de agua más.

Las sequías son cíclicas y la última que vivió en Cataluña se remonta al 2008. El Govern del tripartito se apresuró a aplicar mediadas para enfrentarse a la falta de agua y a proyectar futuras inversiones en infraestructuras para dejar un territorio más preparado de cara a nuevos episodios. Todo estaba listo incluso para transportar agua en barcos, pero entonces ocurrió un milagro y el mes de mayo de 2008 se convirtió en uno de los meses más lluvioso hasta la fecha.

El primer plan de gestión

Aun así, la Generalitat aprobó el primer Plan de gestión del distrito de conca fluvial de Cataluña (2009-2015). En este documento, se incluía la construcción de dos desalinizadoras, aparte de la de El Prat, inaugurada en esa época, y a la de Blanes, que se acababa de ampliar para duplicar su capacidad de los 10 hm3 hasta los 20 hm3.

El primer proyecto suponía una ampliación del centro gerundense, con una inversión de 160 millones de euros para cuadruplicar su producción, mientras que el segundo implicaba alzar una instalación en el río Foix, entre Cunit y Cubelles (Tarragona), con unos fondos de 175 millones de euros, más 74 millones más dedicados a obras de conexión.

Estos proyectos nunca se llevaron a cabo. La crisis económica de la época, sumado al alto endeudamiento de la Agència Catalana del Aigüa, frenaron las grandes inversiones y dejaron estas instalaciones en un cajón. La memoria es corta y, olvidados los peores mementos de la sequía de 2008, ni la ampliación de la desaladora de Tordera ni las nuevas instalaciones en Tarragona se incluyeron en el segundo programa de medidas para mejorar la gestión del agua, el Plan de gestión del distrito de conca fluvial de Cataluña (2016 – 2021).

De hecho, entre estos dos periodos la inversión prevista en infraestructuras y en mejorar la gestión del agua se derrumbó. El primer programa contaba con un presupuesto de 6.269 millones de euros, de los cuales solamente se ejecutaron 2.589 millones, el 41%. Por el contrario, en el plan que abarca el periodo desde 2016 hasta 2021, el presupuesto total solamente fue de 974,35 millones de euros y, de la misma manera, apenas se ejecutaron proyectos por 584,59 millones.

El pantano de la Baells (Barcelona), este miércoles. EFE/Siu Wu

La ‘sequía’ en las inversiones ejecutadas dejó a Cataluña con la mitad del agua desalada proyectada en 2008. De haberse ejecutado, ahora mismo contaría con una producción anual adicional de 60 hm3 más en Tordera y con 20 hm3 más procedentes de las instalaciones en Cunit.

El Govern de Pere Aragonés despolvó ambos proyectos el año pasado, cuando aprobó el tercer plan de gestión del agua, dotado con 2.400 millones de euros. Entre decenas de medidas, se incluye la construcción de las dos desalinizadoras, con un presupuesto de 150 millones de euros para la de Foix y de 220 millones para la de Blanes.

Las nuevas desalinizadoras, tarde

Aun así, como muy temprano se empezarán a construir en 2025 y estarán operativas en 2030, por lo que ya será tarde para hacer frente a la sequía actual. La tramitación para ampliar la desaladora de Tordera está más adelantada y, de hecho, tenía hasta dotación presupuestaria en las cuentas de la comunidad autónoma del 2023.

Solo queda el Govern y el Gobierno central acaben de pensarse de acuerdo en el método de financiación para lanzar la licitación este 2024. Recientemente, La Vanguardia avanzó que el proyecto se sufragará con un crédito del Estado que la Generalitat deberá devolver a través de una repercusión tarifaria en el recibo del agua.

Por el contrario, la desalinizadora de Cubelles sigue en trámites previos. La empresa pública ATL ya ha finalizado la información pública y ahora es el turno del Ministerio de Transición Ecológica, que se comprometió a financiar ambos proyectos vía préstamos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR) con 442 millones de euros, publique su declaración de impacto ambiental para poder iniciar la licitación pública.

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