Un año de Marc Murtra en Telefónica: reordenación, sacrificios y mirada a largo plazo

El presidente de Telefónica, Marc Murtra, durante la presentación del ‘Día del inversor’ de la compañía, a 4 de noviembre de 2025, en Madrid (España).

Marc Murtra cumple un año como presidente de Telefónica. El directivo ha acaparado titulares por la profunda reordenación que ha acometido en todos los niveles del grupo, tomando algunas decisiones controvertidas, pero necesarias, y dando los primeros pasos para poner los cimientos de la Telefónica del futuro.

El 18 de enero de 2025, Murtra fue nombrado presidente ejecutivo de la mayor empresa de telecomunicaciones española en sustitución de José María Álvarez-Pallete.

Procedente de Indra, el directivo tomó posesión del cargo tras los cambios accionariales que se sucedieron los meses previos en Telefónica.

La irrupción de la operadora saudí STC forzó la entrada del Estado a través de la Sepi y el aumento del peso de Criteria, el brazo inversor de La Caixa, en el capital de la teleco.

Con un reparto prácticamente del accionariado igualado entre los tres grupos en torno al 10%, las decisiones que se han ido tomando desde entonces han tenido que suceder por consenso.

El nombramiento de Murtra, de hecho, contó con más del 90% del apoyo de la junta de accionistas, poco habitual en las grandes empresas cotizadas españolas.

Con este plácet, el directivo no tardó en tomar decisiones estructurales como la desinversión del negocio en Latinoamérica que venía retrasándose durante años.

La estrategia desde entonces ha sido la venta de sus filiales en el continente para centrar todos los recursos en sus principales mercados: España, Alemania, Reino Unido y Brasil.

Esta salida progresiva de Latinoamérica ya ha supuesto la ventas cerradas de las sociedades de Telefónica en Argentina, Perú, Uruguay y Ecuador y el proceso avanzado para hacer lo propio en Colombia. Operaciones valoradas en conjunto en más de 2.200 millones de euros.

Puesto que el objetivo es abandonar por completo el territorio (excepto Brasil), las filiales de Chile, México y Venezuela también están en la rampa de salida y algunas han suscitado interés de grandes inversores.

Con todo, Telefónica reducirá su abultada deuda y reducirá la exposición a la volatilidad macroeconómica, de las divisas y de los riesgos regulatorios en determinados países. Asimismo, la compañía pretende reforzar su balance y liberar recursos para mercados con mayor retorno.

Un plan estratégico, un ERE pactado y un recorte de dividendo

La reducción de sus mercados para centrarse en los que considera verdaderamente importantes ha ido de la mano de un mensaje sobre la necesidad de consolidar el sector en Europa.

Si bien el máximo ejecutivo de la compañía siempre ha mantenido la discreción respecto a posibles operaciones de fusión o de compras, ha reiterado que Telefónica debe ser protagonista en un futuro proceso que venga de la mano de la relajación regulatoria de Bruselas.

Paralelamente, Murtra y su equipo han ido haciendo numerosos cambios en los equipos directivos de las sociedades y consejos de administración que conforman el grupo a nivel nacional e internacional.

Esta manera de dirigir también se ha traducido en lo que el propio directivo ha calificado en ocasiones como «disciplina financiera de hierro», que le ha llevado a tomar decisiones «dolorosas» o impopulares con las que pretende agilizar la empresa, hacerla más eficiente e impulsar un crecimiento a largo plazo.

Una de las decisiones tomadas en este aspecto ha sido el pacto con los sindicatos para realizar un expediente de regulación de empleo (ERE) para unos 5.500 trabajadores en siete filiales españolas, incluida la matriz.

Destaca también el recorte del dividendo a la mitad para el próximo año y ligarlo a la evolución del flujo de caja en 2027 y 2028. Se trata de uno de los atractivos históricos que Telefónica ha mantenido como aliciente para sus accionistas en un contexto de estancamiento del negocio de las telecomunicaciones en Europa y España.

El objetivo es simplificar el modelo operativo de Telefónica y hacer más sostenible el dividendo. La medida se enmarca en el plan estratégico Transform & Grow que Murtra y su equipo han diseñado hasta 2030, con el objetivo de hacer crecer los ingresos de Telefónica entre un 1,5% y un 2,5% entre 2025 y 2028 y entre un 2,5% y un 3,5% entre 2028 y 2030.

Telefónica mira a largo plazo

Es por ello que la mirada está puesta en el largo plazo y, pese a la negativa evolución en bolsa tras la decisión de recortar la remuneración al accionista, Murtra confía en que el mercado terminará recompensando su estrategia.

El crecimiento orgánico en los mercados clave, la generación de caja y el compromiso con el grado de inversión, clave para inversores institucionales, son la base de la ‘hoja de ruta’ del presidente de la teleco española.

Además, el mayor foco en los servicios de valor añadido como el cloud, la ciberseguridad, el IoT (internet de las cosas) o las soluciones digitales para empresas, así como el mantenimiento de servicios clave como el fútbol, reflejan la estrategia mixta del grupo.

Por un lado, reforzarse en segmento tecnológicos más allá del negocio tradicional. Por otro, retener uno de sus grandes productos premium que le aportan una gran rentabilidad por cliente, ofreciendo en el largo plazo los contenidos audiovisuales de la Champions League y LaLiga española.

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