El Corte Inglés pide más de 400 millones por su sede y Torre Titania

Los grandes almacenes afrontan la última desinversión para reducir deuda: la inmobiliaria. Sin embargo, el sector advierte que pide precios fuera de mercado

Una imagen de la Torre Titania, propiedad de El Corte Inglés.

Tras deshacerse del 50,01% de la filial de Seguros y vender el 8% de su capital a Mutua Madrileña, a El Corte Inglés le queda todavía una gran desinversión por acometer. De cajón en cajón desde hace años, el plan de ventas de inmuebles es una asignatura pendiente para la compañía desde el fallido Project Green de 2019. Ahora, las transacciones se diseñan una a una. La sede de la calle Hermosilla y la Torre Titania son los dos activos por los que espera obtener más rédito; al menos 400 millones de euros. 

Fuentes del sector explican a Economía Digital que los diferentes activos de la organización ya rondan por el mercado desde hace algunos meses. Muchos de los edificios apenas generan interés, otros en cambio sí son apetecibles. El problema, señalan las mismas voces, es que la cúpula del gigante de la distribución pide un precio fuera de lo que valen los edificios, estiman las mismas voces.  

El edificio de mayor valor es, sin duda, la Torre Titania (el antiguo edificio Windsor) un activo de oficinas ubicado en la Castellana ha salido a la venta por 250 millones de euros. Ocupado por Ernst & Young, la auditoria seguiría como inquilina. El valor que le ponen en la firma de distribución está lejos de lo que las fuentes consultadas por este medio consideran rentable. “Por un edificio de 17.000 metros cuadrados, no salen los números”, asegura un ejecutivo del sector. 

La otra joya del imperio inmobiliario de El Corte Inglés es la histórica sede de la calle Hermosilla. “Ideal para transformar en viviendas”, explica un intermediario del sector. Dividido en dos edificios, el paquete está valorado en más de 150 millones de euros, otro precio que asustó a la mayoría de inversores que se acercaron.  

Cabe decir que el activo está compuesto por dos inmuebles distintos, Hermosilla 112 –que rondaría los 100 millones– y Hermosilla 127 –que superaría los 50 millones–. La desinversión comportaría la salida del cuartel general de la empresa de su ubicación histórica. Se mudarían a la calle Tomás Bretón. 

La duda para El Corte Inglés es saber cuánto tiempo podrá aguantar con esta posición de fuerza a la hora de fijar precios por culpa de los compromisos financieros adquiridos por la banca durante la pandemia. Los 1.105 millones de euros captados en la operación con Mutua Madrileña clarifican el horizonte, pero no lo despejan totalmente. Es por ello que la posición de los grandes almacenes está ahora en entredicho. 

En la empresa sumen por ello que deberán echar mano de su imperio inmobiliario con tal de enjugar el pasivo. Al frente de la operación está Javier Catena, que deberá sacar rédito a una cartera valorada en 16.128 millones de euros, según los últimos cálculos hechos por Tinsa.  

Si bien la mayor parte (13.600 millones) de la cartera está formada por los centros comerciales que la firma ostenta, hasta 926 millones están generados por los edificios de oficinas. 

El Corte Inglés acumula una deuda de 3.940 millones 

Según las cuentas del primer semestre del ejercicio 2021/2022 –que arranca en marzo–, la deuda neta de la empresa ascendía a 3.940 millones de euros, sin contar todavía el balón de oxígeno de la aseguradora. El negocio se reactivó, pero el funcionamiento ordinario no será suficiente para hacer frente a las obligaciones con los acreedores. 

Es por ello que la sociedad presidida por Marta Álvarez tiene un plan para desprenderse de activos inmobiliarios por valor de 3.000 millones, informó El Confidencial en marzo. Según este medio, la compañía habría contratado a JLL para que dirigiese el procedimiento de venta entre 2021 y 2022 de varias naves logísticas, edificios de oficinas y terrenos repartidos por Madrid, Barcelona, Lisboa y Oporto

El plan comenzó a dar sus frutos y en octubre se cerró la venta de su mayor centro logístico en Cataluña. Ubicado en La Bisbal del Penedès (Barcelona), fue adquirido por Panattoni por 70 millones de euros. 

Carles Huguet