Mercadona incumple todas sus previsiones: ni aperturas, ni ventas, ni beneficios

Los supermercados lamentan que la inflación segó sus resultados al recortar sus márgenes. También defienden que perdieron la obsesión por cumplir con el calendario de nuevas tiendas prometidas

Juan Roig, presidente de Mercadona, durante la presentación de resultados de la cadena de supermercados. EFE/Kai Försterling

De haber sido una cotizada, Mercadona hubiese perdido este martes varios cientos de millones de euros de valor. La empresa anunció unos beneficios de 680 millones de euros en 2021, pero por el camino incumplió todas las previsiones realizadas ahora hace un año: ni llegó a las ganancias esperadas, ni tocó las ventas prometidas y ni pudo abrir el número de tiendas que preveía. El golpe de la inflación a las cuentas y «el fin de la fechitis», provocaron las faltas, explicó el presidente de la cadena, Juan Roig.

La organización valenciana ya auguraba a comienzos el pasado diciembre que 2021 sería un año «muy muy difícil». La realidad superó las expectativas. Sobre todo a partir del último cuatrimestre, cuando la economía española entró en un espiral inflacionario que terminó en diciembre con una subida del 6,5% del índice de precios del consumo (IPC). La escalada afectó a la compañía, que tuvo que hacer frente a un sobreprecio de las materias primas y los combustibles.

De este modo, la compañía decidió realizar una subida media de los precios del 2% en toda su gama de productos, explicó el dirigente a los medios de comunicación. La empresa también se hizo cargo de parte del encarecimiento y redujo sus márgenes un 0,4%, lo que redujo en 100 millones de euros sus ganancias.

Por ello, la organización no fue capaz de cumplir con los beneficios esperados. Según explicó el año pasado el propio Juan Roig, la cadena debía terminar el ejercicio 2021 con unas ganancias de 700 millones de euros. Se quedó a 20 millones de lo previsto.

Antes de arrancar el año, la compañía ya asumía que 2021 no sería fácil, pero se encontró con más dificultades de las esperadas. El precio de la energía creció un 36%, las materias primas se encarecieron el 28% y la subida de la gasolina costó hasta 65 millones de euros a las arcas de los supermercados.

El año se saldó con un descenso del beneficio y una subida del 3,3% de las ventas, que escalaron desde los 26.932 millones hasta el 27.819 millones. El crecimiento de los ingresos se produjo a pesar de que 2020 había sido un año extraordinario por el cierre de la hostelería, que disparó el consumo en la distribución.

Sin embargo, los ingresos tampoco alcanzaron los datos prometidos. Aunque se volvió a quedar cerca de las expectativas, la facturación esperada era de 27.850 millones de euros. Pudo haber afectado también la escalada de precios, que frenase el consumo, y la recuperación de la restauración. Por ejemplo: Mercadona incrementó el paquete de leche desde los 58 céntimos hasta los 68 céntimos tras las quejas de los ganaderos y la botella de aceite de oliva desde los 2,3 euros a los 4 euros al haberse encarecido un 60% el precio en el mercado mayorista.

Tampoco se cumplieron las previsiones de expansión. El año pasado, la empresa prometió que abriría 97 nuevos supermercados, pero finalmente la cifra fue solamente de 79 inauguraciones. El menor crecimiento de lo esperado, algo que no había sucedido en la historia reciente de la cadena, también pudo influir en unas ventas inferiores a las marcadas en la hoja de ruta.

Juan Roig aseguró que el plan no se cumplió debido a que en Mercadona se ha terminado «la fechitis«, un concepto que definió como la obsesión de la empresa por consumar las ideas definidas en los plazos prometidos, costase lo que costase.

Los otros frentes de Mercadona

Mercadona tiene todavía líneas de negocio por rentabilizar. Para empezar, Portugal. En territorio luso obtuvo unas ventas de 415 millones y realizó una inversión de 110 millones de euros. «Hoy todavía no ganamos dinero allí, pero estamos convencidos de que lo haremos», explicó el dirigente.

Otro agujero de pérdidas es por el momento la sección de listo para comer, en la que sirve platos ya preparados dentro de los supermercados. «A pesar de estar en 825, todavía no ganamos dinero, y hacerlo es un paso para seguir con la expansión», admitió. Aquí, la compañía se encuentra con dificultades a la hora de encontrar proveedores que puedan nutrir a toda su red.

Carles Huguet