La nueva inversión de Nestlé (Pablo Isla): 75 millones en cinco años en esta fábrica de España
La compañía celebra 120 años de actividad en Cantabria con un ambicioso plan de modernización que refuerza su compromiso con el empleo local y la sostenibilidad
Pablo Isla, presidente del Consejo de Administración de Nestle
En el marco del 120º aniversario de su presencia en España, Nestlé ha anunciado una inversión total de cerca de 75 millones de euros entre 2020 y 2025 para impulsar la digitalización, automatización y sostenibilidad de su histórica fábrica de Nestlé La Penilla, la primera planta que la empresa instaló en el país.
La presentación oficial de estas inversiones se llevó a cabo durante un acto conmemorativo del aniversario, en el que participaron autoridades regionales, representantes de la compañía y miembros de la plantilla. La presidenta de Cantabria, María José Sáenz de Buruaga, en declaraciones a Europa Press, destacó la fábrica como “un símbolo para Cantabria” y recordó que ha “construido la vida de varias generaciones”.
Renovación verde: medidas concretas para ahorrar agua y energía
Entre las actuaciones más recientes figura la instalación, en septiembre pasado, de nuevas torres de refrigeración con sistemas de circuito cerrado de agua, lo que ha requerido una inversión de 1,8 millones de euros. Según Europa Press, esta medida permitirá reducir el consumo de agua en aproximadamente 600.000 metros cúbicos, equivalente al uso de agua de unas 240 piscinas olímpicas.
Pero esta apuesta por la sostenibilidad no se queda ahí. La planta ya contaba desde hace décadas con una depuradora de aguas residuales, tal y como avanzaba Europa Press. Adicionalmente, la fábrica utiliza una caldera de biomasa que aprovecha la cascarilla del cacao para generar vapor, compra electricidad únicamente de fuentes renovables y opera bajo una filosofía de cero residuos a vertedero. Desde 2023, también cuenta con una bomba de calor que recupera energía residual del sistema de frío para calentar agua usada en climatización y producción. Un sistema que cada año, según El Español, ahorra más de 12.000 m³ de agua y evita la emisión de unas 2.500 toneladas de CO₂.
De esta forma, Nestlé convierte su instalación de La Penilla en un referente de producción responsable, combinando modernización productiva con un fuerte compromiso medioambiental.
Una fábrica con historia: más de un siglo de actividad y empleo local
La planta de La Penilla se remonta a 1905, cuando fabricó su primera papilla lacteada. Desde entonces, ha evolucionado hasta convertirse en la única de las decenas de fábricas de Nestlé en España que produce una amplia gama de productos: chocolate, confitería, cacao soluble, cereales infantiles y obleas, entre otros.
En la actualidad, según El Confidencial, la fábrica cuenta con una plantilla media de unas 900 personas, y su producción anual ronda las 80.000 toneladas de producto. Según sus responsables, en declaraciones a Europa Press, La Penilla ha sido siempre más que una fábrica: “una gran familia”. Son numerosas las generaciones de trabajadores del valle que han pasado por sus puertas, y la fábrica mantiene un compromiso explícito con la formación profesional y con una red de proveedores locales. Entre ellos, 69 ganaderos con los que colabora la planta.

Un reflejo de identidad colectiva y compromiso regional
Durante la ceremonia, la presidenta cántabra definió a La Penilla como “un símbolo para Cayón y para Cantabria”. Según recogía Europa Press, Sáenz de Buruaga afirmó que celebrar 120 años de actividad industrial era también conmemorar “120 años de identidad, de memoria colectiva, de tantas historias y de progreso compartido”.
Para ella, la continuidad y evolución de la planta representan una apuesta por el talento local, la innovación constante y la persistencia. Unos valores que, según señaló, conviven con la esencia original de la compañía. “Os acompañaremos siempre”, señaló en el acto. Por su parte, la dirección de Nestlé, en declaraciones para Europa Press, también destacó este doble aniversario como un hito que certifica su “compromiso continuo” con la sostenibilidad, la innovación y la responsabilidad social.
Los retos pendientes previstos
Más allá de las medidas ecológicas, la inversión busca modernizar los procesos productivos de la fábrica. Tal y como informaba Europa Press, la digitalización y automatización son palabras clave que, según la compañía, permitirán mantener la competitividad de la planta, adaptarla a nuevas demandas de producción y mejorar su eficiencia energética.
De cara al futuro, La Penilla aspira a consolidarse como un ejemplo de industria sostenible en España: capaz de combinar tradición, empleo local e innovación. Así, su trayectoria pasa de ser solo historia económica a convertirse en una apuesta de futuro para la región. En definitiva, la renovación de la fábrica de La Penilla de la mano de Nestlé se presenta como un ejemplo de que industria, comunidad y sostenibilidad pueden ir de la mano. La historia centenaria de la planta continúa, adaptándose a los desafíos del siglo XXI sin perder su esencia.