Riesgo tóxico en fórmulas infantiles golpea a Danone y Nestlé en los mercados
La retirada preventiva de Vitagermine de fórmulas infantiles debido a la contaminación con cereulida podría desembocar en pérdidas de hasta 1.000 millones para el sector
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Danone y Nestlé se han visto en el ojo del huracán en este primer mes de 2026, después de que, este mismo lunes, la empresa francesa Vitagermine retirase de forma preventiva su presencia en fórmulas infantiles tras descubrirse el riesgo de contaminación con cereulida, una toxina que, como ha quedado demostrado, puede provocar nauseas y vómitos.
Este hecho, aparentemente ajeno a las dos empresas mencionadas, ha supuesto fuertes caídas en los mercados bursátiles para ambas empresas debido a la aparición de Vitagermine en muchos de sus productos. Este episodio, que fue adelantado por Reuters, ha vuelto a poner bajo presión a la industria de la nutrición infantil, un sector especialmente sensible desde el punto de vista sanitario, regulatorio y reputacional.
La polémica con las contaminaciones con cereulida impacta de lleno en Nestlé y Danone
La realidad es que se ha tratado de una noticia que ha afectado de lleno a ambas empresas, pues la reacción de los inversores fue inmediata: Danone cerró la sesión con un retroceso del 2,3%, después de haber llegado a perder hasta un 6% en los primeros compases de la jornada, lo que llevó a la acción a marcar su nivel más bajo desde enero de 2025.
En el caso de Nestlé, el descenso fue más moderado al cierre, del 0,9%, aunque el grupo suizo acumula casi un 9% de caída en el último mes, en un contexto marcado por retiradas de productos en decenas de países, que ha afectado de lleno a ambas empresas en un movimiento que podría ser fatal para sus intereses.
Más allá de las cifras, la realidad es que estas caídas reflejan la inquietud del mercado ante un problema que trasciende a una sola compañía y que afecta ya, al menos, a cuatro fabricantes distintos de fórmulas infantiles, incrementando el riesgo de pérdidas económicas de gran magnitud para todo el sector, algo, por otro lado, evidente cuando la salud está en juego.
Pero, ¿cuál ha sido el origen de este problema? Para encontrar el detonante de esta situación, tenemos que hacer referencia al momento en el que fue detectada cereulida en un ingrediente clave, procedente de un proveedor externo, lo que ha puesto de relieve la fragilidad de una cadena de suministro altamente regulada y globalizada.
Según las autoridades francesas, el producto contaminado se originó en China y fue comercializado por una empresa neerlandesa, cuyos nombres no han sido revelados oficialmente, pero que han levantado una enorme polémica en torno a los procesos de seguridad de los productos alimenticios.
En paralelo, la Autoridad de Seguridad Alimentaria de Irlanda confirmó la presencia de cereulida en aceite de ácido araquidónico fabricado en China, un componente utilizado en la elaboración de fórmulas infantiles. Este hallazgo refuerza la hipótesis de una contaminación en origen que podría haberse propagado rápidamente entre distintos fabricantes.
Un proceso con investigaciones sanitarias en curso que podría ser fatal para el sector alimenticio
Sin embargo, este caso va mucho más allá de simples mareos y nauseas, pues también se ha dado a conocer que el alcance de este caso se amplía con la investigación abierta por las autoridades francesas, que analizan una posible relación entre la muerte de dos bebés y las fórmulas retiradas del mercado, llevándolo a un terreno mucho más grave.
Es importante recalcar, sin embargo, que por el momento no se ha establecido un vínculo causal definitivo, pero es cierto que la mera existencia de esta investigación eleva la gravedad del episodio y aumenta la presión sobre las empresas implicadas, especialmente por el hecho de afectar a la alimentación infantil, lo que explica la rapidez y amplitud de las retiradas preventivas adoptadas.
Ahora, yendo a lo menos relevante, que es el punto de vista financiero, la exposición de Danone es significativamente mayor, ya que la fórmula infantil representa alrededor del 21% de sus ingresos totales, según analistas de Bernstein. En el caso de Nestlé, este segmento supone aproximadamente el 5% de su facturación, lo que explica en parte la diferente intensidad de la reacción bursátil.
Danone, por su parte, ha confirmado que colabora con las autoridades de Singapur, que bloquearon algunos lotes por sospechas de contaminación, y que ha procedido a retirar partidas exportadas desde Irlanda a otros países europeos, ampliando el impacto geográfico del problema.
No obstante, más allá del efecto inmediato en bolsa, el episodio amenaza con generar pérdidas superiores a 1.000 millones de euros en el conjunto de la industria, según estimaciones del mercado. Y es que aspectos como las retiradas, los costes logísticos, la destrucción de producto, los posibles litigios y el daño reputacional configuran un escenario de alto impacto financiero.
Un caso que, por encima de lo financiero, vuelve a situar la seguridad alimentaria infantil en el centro del debate sanitario y regulatorio, subrayando la importancia de una vigilancia exhaustiva en toda la cadena de producción. Para el sector, el episodio no solo supone un desafío coyuntural, sino también una prueba de resistencia en términos de confianza, control de riesgos y transparencia.