Seat incrementa producción en Martorell para aprovechar que las fábricas de Volkswagen en Alemania están cerradas

La automovilística abre este lunes un tercer turno para ensamblar el Seat León y el Cupra Formentor, que arrastran una lista de espera de hasta ocho meses para ser entregados

Dos operarios de la fábrica de Seat en Martorell trabajan en el montaje de un Seat Arona. Seat.

Mientras las fábricas de media España bajan la persiana estos días por los precios de la energía y las dificultades para tener acceso a los suministros, Seat planea todo lo contrario. La automovilística española incrementará la producción desde este mismo lunes en su planta de Martorell (Barcelona) y sumará un nuevo turno de trabajo a la línea que ensambla el Seat León y el Cupra Formentor. El movimiento supondrá sacar a la carretera casi 300 vehículos más al día que hasta ahora.

Fuentes sindicales explican a Economía Digital que el tercer turno comenzará el lunes por la necesidad de la compañía de abastecer la demanda de ambos modelos, especialmente del Cupra Formentor. Ahora mismo, los clientes pueden esperar hasta ocho meses para recibir el vehículo adquirido debido a las dificultades de fabricación que tanto la firma española como el resto de la industria arrastran desde comienzos de 2021 por la falta de semiconductores.

De este modo, la línea de producción pasará a ensamblar 980 coches al día, casi 300 más de la actividad actual. En la organización que dirige Wayne Griffiths son conscientes eso sí que no será un camino lineal y los turnos se pueden tener que desconvocar de nuevo en las próximas semanas, ya sea por el impacto de la guerra de Ucrania o por la huelga de transportistas.

El paro ya provocó que numerosas fábricas –especialmente del sector de la alimentación– tuvieron que cesar su actividad. Sin embargo, los piquetes no son tan habituales en Cataluña como en el norte y el sur de España, donde acamparon incluso frente a algunas instalaciones y no dejaron salir ni entrar la mercancía producida. Por si acaso, Seat actualizó su ERTE vigente hasta el 30 de junio para poder afectar a la plantilla en caso de sufrir estos problemas y no solo por el coronavirus.

La fábrica de Martorell saldrá así beneficiada del impacto de la invasión de Ucrania en el grupo Volkswagen. El conglomerado alemán se vio obligado a cerrar sus plantas en Alemania debido a que todos sus proveedores de cableado se asentaban en el territorio en conflicto. No todo es positivo, evidentemente: Zwickau, por ejemplo, que ensambla el Cupra Born, se vio obligada a bajar la persiana para no crear un cuello de botella.

Con las plantas del centro de Europa detenidas, la escasez de semiconductores ya no es un problema, pues son menos las instalaciones a repartir. Ahora la infraestructura catalana sí podrá disponer de los microchips que le faltaron durante todo el año pasado y comienzos de 2022. La cúpula sabe que es el momento de acelerar y tratar de recuperar la producción pérdida en los últimos meses.

Así se lo hizo saber Wayne Griffiths a los sindicatos en la presentación de resultados de 2021 cuando les pidió «flexibilidad». No solamente para acogerse a expedientes de regulación temporal de empleo (ERTE) cuando no se pudiera fabricar; también para incrementar la carga de trabajo cuando se pueda. Al recibir el cableado de las plantas que el proveedor Fujikura tiene en Marruecos, Martorell no tiene que parar ahora.

La producción en la fábrica superará los 2.000 automóviles diarios: 980 saldrán de la línea que produce el Seat León y el Cupra Formentor, 700 procederán de la plataforma que ensambla el Seat Arona y el Seat Ibiza y apenas 250 serán Audi A1.

La ventaja no será eterna. Las plantas germanas ya se preparan para volver a trabajar después de buscar proveedores alternativos y vías para que la mercancía procedente de China llegue sin pasar por Rusia. La reactivación es clave para Volkswagen, pues en Alemania todavía se producen los vehículos que más margen dejan a las arcas del grupo. El conglomerado alemán presentó hace dos semanas los resultados del ejercicio 2021, en el que registró unos beneficios de 15.428 millones de euros impulsado principalmente por Audi (5.546 millones), Porsche (5.006 millones), que ensamblan la mayor parte de sus coches allí.

Además, el conflicto también segó la producción de modelos importantes para la compañía española. En Zwickau se elabora el Cupra Born, el primer eléctrico puro de la filial y al que la guerra cogió en plena recta de lanzamiento. También se vieron afectados el Seat Alhambra y el Seat Tarraco, dos de los modelos con mayor margen de beneficios.

El polémico reparto de semiconductores de Volkswagen

Seat dispondrá así de semiconductores en las próximas semanas; algo que no sucedió durante 2021. «Volkswagen ha maltratado a Seat en el reparto de semiconductores», denunció Matías Carnero, presidente del comité de empresa y miembro del comité de vigilancia del conglomerado alemán. Al tener pocos microchips, el grupo decidió repartirlos a otras marcas con una operativa más engrasada, lo que terminó por incrementar los números rojos de la firma española.

«No lo entiendo, tienes una marca que está creciendo como es Cupra y no la potencias», añadió el líder sindical. «Herbert Diess –consejero delegado de Volkswagen AG– no nos quiere, que diga la verdad», sentenció el trabajador de la compañía, que ya ha visibilizado su enfado con el primer ejecutivo del conglomerado en repetidas ocasiones en los últimos meses.

De este modo, para los representantes de los trabajadores, las pérdidas de 256 millones de euros cosechadas en 2021 tienen un culpable claro. Y va en dirección opuesta al argumentario que existe en la sede del grupo automovilístico en Wolfsburgo.

Carles Huguet