Gonzalo Gortázar y Jordi Gual en la presentación de los resultados de 2017 de Caixabank. EFE
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Caixabank gana 1.298 millones hasta junio, el 55% más, por la mejora del negocio y la reducción de las dotaciones

Xavier Alegret

Economía Digital

Gonzalo Gortázar y Jordi Gual en la presentación de los resultados de 2017 de Caixabank. EFE

Valencia, 27 de julio de 2018 (07:32 CET)

Caixabank terminó el primer semestre del año anunciando un acuerdo para dar carpetazo al 80% de su ladrillo, que se cerrará en los próximos meses. Por tanto, todavía no se nota en sus balances. Lo que sí se nota es la recuperación económica, y más concretamente la inmobiliaria, porque está siendo una importante palanca de crecimiento de los resultados de la banca.

Así ha sido para la entidad que preside Jordi Gual, que disparó los beneficios hasta junio, batiendo previsiones, gracias en parte a la mejora del negocio e incremento de clientes, pero en gran medida también por la reducción de las dotaciones y provisiones. Es decir, de ese dinero que los bancos guardan para imprevistos como impagos y la pérdida de valor de sus activos inmobiliarios.

Caixabank ganó 1.298 millones de euros en los primeros seis meses de año. Es decir, el 54,6% más que en el mismo periodo de 2017, y algo más de los 1.224 millones que esperaban los analistas, como adelantó este medio. Para hacernos una idea, es más de lo que el banco que dirige Gonzalo Gortázar ganó en todo 2016, que ya fue un año de recuperación.

La mejora del negocio de Caixabank

La evolución del negocio bancario en la primera mitad del año fue positiva para Caixabank. El margen de intereses y las comisiones, dos de las magnitudes que dan la medida del negocio, subieron más del 3%, mientras que el margen bruto, que vienen a ser los ingresos de la entidad, escalaron el 8,7%, hasta los 4.654 millones de euros.

Caixabank consiguió estas mejoras gracias al incremento de los recursos de clientes, que crecieron hasta más de 366.000 millones (el 4,8% más). También mejoró el volumen de créditos que da a sus clientes (0,8%), hasta los 225.744 millones.

Para entender cómo la entidad pasó de crecer menos del 10% en ingresos a más del 50% en beneficios, hay que mirar lo que se resta. Los gastos corrientes subieron el 4%, pero el banco lo compensó con una reducción similar de los gastos extraordinarios. La clave está en la parte del balance que hace referencia al valor de los activos.

Caixabank dota 700 millones menos

El banco controlado por la Fundación Bancaria La Caixa se anotó unas pérdidas de 248 millones por deterioro de activos financieros –en su mayoría créditos impagados–. Esta cifra supone reducir a casi la mitad de las pérdidas del primer semestre de 2017. Además, las dotaciones a provisiones cayeron en casi dos tercios: de 763 a 283 millones.

Así, en total, la recuperación del ladrillo permitió a Caixabank mejorar en casi 700 millones esta parte del balance. De esta manera, pasó de un buen crecimiento del negocio a unos beneficios disparados: el resultado antes de impuestos se elevó el 73%, pero pagó más del doble en sociedades (401 millones).

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