Cómo heredar una vivienda sin arruinarse en el intento

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Por las cargas contributivas, del 10 al 35% del valor de la propiedad, hay que tener diversas estrategias para que heredar una vivienda no sea un problema para la economía familiar

Los impuestos sobre la vivienda heredada pueden llegar al 35% del valor de la propiedad.

Barcelona, 14 de mayo de 2016 (01:00 CET)

Durante los últimos años, las renuncias a recibir una vivienda como herencia han ido en aumento. La principal razón es que el impuesto de sucesiones supone que para aceptar la vivienda se tenga que abonar entre un 10 % y un 35 % de su valor, dependiendo de lo cercano que sea el familiar.

Pero para que la herencia no se convierta en una nueva fuente de gastos, conviene tomar una serie de medidas para reducir los impuestos de sucesión.

Una de estas opciones es la donación en vida. Si bien esta opción también está sujeta a tributación, por lo general es un gasto menor comparado con el impuesto de sucesión. Sin embargo, esta alternativa no siempre supone un ahorro, por lo que el primer paso es que un experto realice un estudio previo y sugiera cuál es la mejor opción para la economía familiar.

Otra es la división de la herencia. Al tener en cuenta que cuanto más patrimonio se herede más se paga, es lógico pensar que cuanto más se divida la herencia, más impuestos se ahorrarán. Por ejemplo, es mejor dejar una casa al cónyuge y a todos sus hijos en vez de solo al cónyuge. De esta forma, también se podrá limitar el uso de la vivienda de algunos herederos, por ejemplo, para que no se deshagan del inmueble hasta que otro de los herederos fallezca.

Una tercera alternativa es otorgar la mayor parte de la herencia a menores o discapacitados. Según las leyes tributarias, estos colectivos son los que menos impuestos pagan al recibir una sucesión, por lo que se podrá reducir en buena medida los gastos de la operación. 

Qué hacer si ya se ha heredado

En el caso de que ya se haya heredado la vivienda, y que no se puedan pagar de una sola vez todos los impuestos que se corresponden, hay dos alternativas para no tener que renunciar al inmueble.

Una es pagar la deuda a plazos, hasta un máximo de cinco años; o negociar para que se aplace el pago. Pero para acogerse a esta opción hay que solicitarla antes de que hayan transcurrido cinco meses desde el fallecimiento, y que la herencia líquida percibida no sea suficientemente grande como para pagar los impuestos.

Otra es acudir a un intermediario financiero o al banco, para solicitar un préstamo con garantía hipotecaria (solo en caso de disponer de un inmueble en propiedad ya pagado) o un préstamo personal. Se pueden encontrar intermediarios financieros que conceden préstamos hipotecarios de entre el 30 % y el 40 % del valor del inmueble, con plazos que pueden llegar a los 15 años.

Sin embargo, el interés de estos préstamos suele ser más alto que el de las hipotecas y otros préstamos personales. Por el contrario, si la situación económica personal es buena, se puede solicitar un préstamo al banco, que resultará más barato.

En todo caso, para saber cómo gestionar las cuentas tras el fallecimiento de un familiar, se puede consultar esta guía gratuita con todos los consejos necesarios, para lograr ahorrar lo máximo posible cuando haya que gestionar la herencia. 

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