El futuro de Banco de Valencia, en manos de la banca mediana y extranjera

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07 de noviembre de 2011 (19:43 CET)

El futuro de Valencia pasa por su venta a un banco mediano español o a una entidad extranjera. Dos entidades nacionales y otra británica se perfilan de hecho como favoritas para adquirir el banco. Este es el escenario más factible en el que trabaja la entidad junto a su matriz BFA, el socio de control con el 27,5% de capital, y el Banco de España.

La delicada situación de la entidad que preside Rodrigo Rato convierte en misión imposible una inyección de capital en su filial, sobre todo cuando el grupo acaba de anunciar que va a vender sus participadas no estratégicas para cumplir con nuevas y duras exigencias de capital del regulador. Y Banco de Valencia es una inversión meramente financiera para BFA.

Tras estar suspendida la cotización durante buena parte del día de ayer, Banco de Valencia ha emitido un comunicado en el que reconoce que necesita ampliar capital para restablecer su equilibrio patrimonial. El diario El Mundo cifraba esas necesidades en 600 millones de euros y el propio banco admite en un comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que está siendo inspeccionado por el Banco de España. Sin embargo, sostiene que aún no puede precisar "las necesidades de capitalización" que precisa para superar su complicada situación financiera.

En la nota, la entidad también afirma que ya cuenta con autorización de la junta de accionistas para ampliar capital en 60 millones pero admite también que esta cantidad "pudiera no cubrir las necesidades", lo que le llevaría a tener que adoptar acuerdos adicionales para cubrir dichos "desfases".

Dada la nula disposición de BFA a acudir a esta ampliación, abierta a los socios actuales y a nuevos socios, la entidad negocia intensamente con dos entidades medianas españolas y una extranjera, según fuentes cercanas a esas conversaciones. Esas entidades serían Banc Sabadell, Banesto y Barclays Bank, según otras fuentes. Los cinco grandes se consideran descartados para esta operación: o bien están en la puja por la CAM, con presencia geográfica redundante con Banco de Valencia, o están digiriendo otra fusión, como es el caso del Popular.
 

El Frob o el Fondo de Garantía

Si fracasa la opción de venta al capital privado, quedaría el recurso al Fondo de Reestructuración Bancaria (Frob), pero esta opción también está en cuestión. Depende del grado de deterioro del balance del banco ya que tras la reciente fusión de los fondos de garantía de depósito aprobada por el Gobierno, si la entidad financiera en riesgo no pudiera remunerar los préstamos que necesitara del Frob a precios de mercado (cobra más del 7% de interés), es el nuevo Fondo de Garantía unificado el que asumiría el saneamiento para después vender los activos de la entidad mediante proceso de subasta.

La evolución de las cuentas del banco muestra la difícil situación por la que atraviesa. En el primer semestre, el beneficio neto fue de 16,7 millones de euros, un 64% menos que en el mismo período del año anterior. La morosidad se situó en el 6,99%, dos puntos más que un año antes y en línea con la de Bankia, y su capital principal era del 7,36%, aunque no se le exige llegar al 8%, como a los grupos financieros. Además, acumula una importante exposición al sector inmobiliario, con créditos que sumarían 3.187 millones de euros, de los que 521 son morosos.

El tercer trimestre, cuyos datos no ha hecho públicos todavía, ha sido malo para la entidad al igual que para todo el sector. Los ratios al cierre del mes de septiembre muestran un deterioro mayor de la entidad, según fuentes cercanas a la entidad financiera.
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