La presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde. EFE/EPA/ARMANDO BABANI

El 'mea culpa' del BCE alimenta el acercamiento de Unicaja-Liberbank

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Ambos bancos se han reforzado desde que rompieran sus negociaciones de fusión, algo que sin embargo les refuerza para seguir sus caminos en solitario

Madrid, 28 de noviembre de 2019 (04:55 CET)

En mayo, Liberbank y Unicaja colgaban el proyecto de fusión en el habían trabajado durante un año. Los consejos de administración fallaron al pactar una ecuación de canje que interesara a las dos partes y retomaron su carrera en solitario. Ambas entidades se marcaron líneas estratégicas similares tras la ruptura, que, se han traducido en moderar uno de los factores de fricción de la integración -los diferentes niveles de solvencia-, pero que a la vez les aleja porque las ha fortalecido individualmente.

El contexto, sin embargo, mantiene viva la expectativa de que desempolvarán antes o después la due diligence en la que trabajaron. El reciente cambio de liderazgo en el Banco Central Europeo (BCE), con la llegada a la presidencia de Christine Lagarde, no ha modificado el discurso del organismo de que sería positivo que se produjera un movimiento de consolidación en el sector, pero sí ha introducido la novedad de que el BCE podría ser más proclive a facilitarlas.

La semana pasada, Yves Mersch, miembros del consejo ejecutivo del BCE, dejó entrever que, tras recibir ciertas quejas, la institución valoraría revisar algunos de los parámetros aplicables en las integraciones saludables de bancos, que brillan por su ausencia en España y en otros países. Con Luis de Guindos en la vicepresidencia del organismo parece probable que encajar una integración de este tipo en nuestro país fuera de su agrado (en España ya hemos probado el rescate financiero y testeado los poderes de la Junta Única de Resolución con la liquidación de Banco Popular).

Según diversas fuentes, uno de los escollos para cuadrar la ecuación de canje en el caso de Liberbank y de Unicaja fue el diferente nivel de capital de ambas entidades. La intención del BCE era que el grupo fusionado naciera con el nivel de solvencia más alto entre los dos; en este caso del segundo. En septiembre del año pasado, el CET 1 Fully Loaded de Unicaja era del 13,7% por el 12,1% de Liberbank; una diferencia que abría la puerta a que la fusión requiriera de una ampliación de capital.

Esa posibilidad, con las cotizaciones bancarias penalizadas, restaban atractivo a la operación para los accionistas y quitaban capacidad de negociación al banco más débil en este marcador. La irrupción de Abanca, además, distorsionó todavía más la ecuación de canje medida en términos de valor bursátil; ya que alentó que Liberbank cotizara con una significativa prima respecto a Unicaja, que se ha ido moderando en los últimos meses.

Hasta ahora el BCE no se ha distinguido por mantener un discurso conciliador hacia los accionistas de los bancos en su papel de supervisor del sector financiero (sí ha sido mucho más sensible hacia los mercados con su política monetaria). En los últimos meses, después de tirar al traste todos los planes estratégicos de la banca, los supervisores han endurecido su discurso contra el pago de dividendo en efectivo; aunque sí podrían abrir la mano hacia otras alternativas más allá del scrip, que diluye a los titulares de acciones, como los planes de recompra de acciones.

Liberbank-Unicaja, ¿segunda oportunidad?  

De acuerdo con Expansión, algunos accionistas de Liberbank y Unicaja estarían intentando retomar el proyecto abandonado en mayo, tal vez contando con una mayor complicidad de los supervisores gracias a la mayor cercanía en capital de ambas entidades. No obstante, de acuerdo con este medio, las conversaciones son individuales y ajenas al consejo de administración. De hecho, en las últimas intervenciones públicas en las que se les ha preguntado por la fusión, tanto Unicaja como Liberbank han insistido en que no mantenían ningún tipo de negociación.

Aunque estratégicamente la fusión tendría el mismo sentido que hace un año, algunas fuentes dudan que pueda cuajar apenas unos meses después de echarse para atrás, a pesar de que ciertos accionistas puedan estar interesados en que se retome.

Por el momento, a ninguno de los dos bancos le está yendo mal en solitario. Liberbank ha progresado en su plan de limpieza de activos, reduciendo su morosidad y reforzando su capital hasta el nivel del 13,2% y con posibilidades de ir a más con la implementación de los modelos internos en la ponderación de riesgos.

Unicaja, que revisará en los próximos meses su plan estratégico, está mejorando su eficiencia (en doce meses ha pasado del 59,6 al 53,8), con plusvalías que pueden empujar sus resultados este ejercicio (con la venta de autopistas) y con toda la provisión para afrontar la reestructuración de plantilla que ha aprobado realizada. Hasta 2021, dejarán el banco alrededor de 1.000 personas en un proceso de salidas paulatino. 

 

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