La deuda española en manos extranjeras fulmina todos los récords. EFE/AR

La banca española pierde 54.000 millones en bolsa y no sabe por qué

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El Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, el Sabadell y Bankinter pierden más de 54.000 millones en bolsa en 2018 pese a cosechar buenos resultados económicos

Barcelona, 31 de diciembre de 2018 (18:00 CET)

La bolsa ha sido un continuo dolor de cabeza para los bancos españoles. Los altos directivos de las principales entidades han visto con incredulidad cómo cada inclemencia, llámese Cataluña o Turquía, Pedro Sánchez o Theresa May, y afectara o no a todos, derrumbaba cada uno de sus intentos por hacer un año digno en bolsa. Los inversores ignoraban constantemente los buenos resultados económicos que los bancos presentaban, lo que les deja una factura cercana a los 55.000 millones.

El Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, el Sabadell y Bankinter, los seis bancos españoles en el IBEX, perdieron el 28,8% de su valor en bolsa en este 2018 negro. En concreto, casi 54.300 millones de euros. Todos cerraron el año con caídas de doble dígito, mientras sus subidas de beneficios también han sido, en general, de dos dígitos. Existe, pues, una clara dicotomía respecto a la evolución de las entidades y lo que perciben los inversores.

El Santander, uno de los pesos pesados del IBEX, vale hoy 24.500 millones menos que hace un año

Casi de la mitad de las pérdidas en bolsa de la banca española corresponden al Santander, ya que es la entidad de mayor tamaño y valor en bolsa. Valía, a cierre de 2018, 64.500 millones, es decir, 24.500 millones menos que cuando empezó el año. La caída es del 27,6%. Pero hubo tres bancos que sufrieron mayores descensos respecto a su valor.

Banc Sabadell, Bankia y BBVA cerraron el año con una caída de más de un tercio. Las acciones del Sabadell terminaron el 31 de diciembre valiendo un euro, lo que deja el valor del banco en 5.630 millones, el 39,7% menos. Las de Bankia caieron el 36%, hasta un valor de 7.900 millones, mientras que BBVA perdió casi 16.500 millones (el 34,7%), y vale menos de 31.000 millones.

Entre la gran banca, Caixabank ha tenido el mejor comportamiento: ha perdido menos de 4.400 millones en bolsa (18,7%), y vale 18.900 millones. En la banca mediana, Bankinter ha aguantado el envite con una pérdida de solo el 11%, con la que ha logrado escalar del sexto al quinto lugar entre la banca por valor en bolsa. La entidad que preside María Dolores Dancausa vale 6.300 millones.

¿Por qué bajan los bancos en bolsa?

Estos descensos se explican por un compendio de situaciones que afectaban a la bolsa española —las incertidumbres políticas, por Cataluña primero y la moción de censura después— y otras que iban específicamente en contra del sector —la polémica del impuesto de las hipotecas, que finalmente fue cargado sobre los hombros de la banca por decreto—. Todo ello con el aderezo de las turbulencias en Turquía, que afectaban directamente a BBVA pero contagiaron a todos, Italia y Reino Unido.

Este 2018 ha sido el año en el que muchos bancos —Caixabank, el Sabadell y el Santander con la herencia del Popular— han hecho limpieza de buena parte de su ladrillo tóxico, algo que el mercado esperaba y, a priori, debía valorar positivamente. Además, los resultados económicos de las entidades hasta septiembre —faltan por conocer los del último trimestre y, por ende, los del año completo— eran, por lo general, buenos.

El Santander mejoraba beneficios el 13%. Su caída, además de las razones generales, se debe a su alta exposición a Reino Unido, donde tiene una posición líder. Las dudas del brexit, y el riesgo a un brexit duro, han ido socavando la confianza de los inversores en la entidad que preside Ana Botín.

El mayor banco del país, eso sí, salva los números con el negocio en España y Brasil, mientras que el británico es a día de hoy una debilidad. Por si esto fuera poco, a causa de su alta internacionalización, ha sufrido el efecto divisas en varios países.

El Sabadell es el único banco que gana menos dinero que en 2017, y también el que más cae en bolsa

La entidad que también sufrió las iras del brexit fue el Sabadell, ya que su único negocio internacional es, precisamente, Reino Unido. Aunque TSB ha tenido más problemas de los derivados por los bandazos de Theresa May. Las dificultades, y sobrecostes, de la entidad británica fue una piedra en el zapato de Josep Oliu durante buena parte del ejercicio. Y se notó en sus resultados, con una pérdida del 62% de sus beneficios.

El Sabadell fue la excepción. BBVA, banco que sufrió en bolsa una caída cercana a la de la entidad catalana, ganó el 25% más en los nueve primeros meses del año. Por tanto, los números no parecen malos. Pero lo cierto es que los márgenes, reflejo del negocio, sufrieron, y salvó los muebles con el negocio en Chile. Además, la crisis en Turquía y también el negocio en Argentina, mermaron sus resultados. Precisamente Turquía fue el principal talón de Aquiles de BBVA en bolsa.

A BBVA y el Sabadell también les une Italia. Ambos bancos fueron los más afectados por la crisis en dicho país. El miedo a que su gobierno no fuera capaz de sacar adelante unos presupuestos al gusto de Bruselas, y que ello desembocara en un colapso económico-financiero, impactó especialmente en las entidades con más deuda italiana. Y entre ellas estaban los dos bancos españoles.

Bankia y Caixabank, la noche y el día

Bankia tiene problemas particulares. Sus resultados económicos han sido planos, lo que muestra un estancamiento en el crecimiento que los inversores han castigado. A su vez, con el cambio de gobierno en España, volvieron las incertidumbres sobre su futuro, con Podemos presionando a Pedro Sánchez para que la mantenga como banca pública. El ejecutivo socialista ha afirmado que se privatizará, pero ha alargado los plazos precisamente por el mal momento que vive en bolsa, que no es propicio para la venta.

Caixabank está mejorando sus resultados en cerca del 19%, con subidas de los márgenes. En parte, se ha librado de los impactos de las crisis internacionales, porque su único negocio fuera de España es en Portugal, pero sí ha pagado las incertidumbres que afectan al sector y algunos analistas vieron lagunas —falta de ambición y concreción— en su plan estratégico 2019-2021.

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