En los últimos diez años han cerrado casi la mitad de oficinas bancarias como consecuencia de la concentración de entidades. Banco Pastor fue comprado por el Popular, que terminó en manos del Santander / E.P.

La década negra de las oficinas bancarias: 20.000 sucursales cerradas

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La concentración bancaria provoca el cierre de casi la mitad de oficinas entre 2008 y 2018, focalizada en Cataluña, Madrid y la Comunidad Valenciana

Jesús Martín

En los últimos diez años han cerrado casi la mitad de oficinas bancarias como consecuencia de la concentración de entidades. Banco Pastor fue comprado por el Popular, que terminó en manos del Santander / E.P.

Madrid, 04 de abril de 2019 (18:45 CET)

En 2018 se cerraron en España 1.314 sucursales bancarias, lo que vino acompañado de recortes de personal. A finales del pasado año, estaban operativas un total de 26.166 oficinas, un 4,78% menos que doce meses antes, según los últimos datos recogidos por el Banco de España. Al contrario de lo que podría parecer, el cierre de oficinas afectó en mayor medida a las comunidades con más población –con la excepción de Andalucía, por debajo de la media nacional– y con mayor riqueza.

Las más perjudicadas fueron Baleares (-7,53%), Cataluña (-7,34%), la Comunidad Valenciana (-6,1%), Madrid (-5,87%) y Navarra (-5,7%). La última estadística del Banco de España no coincide con los argumentos esgrimidos en la manifestación que el pasado domingo reunió en Madrid a miles de ciudadanos contra “La España vaciada” y que relacionaba la despoblación de la España rural con la falta de oficinas bancarias, entre otras causas.

Desde el año 2008, han desaparecido de España 19.899 oficinas bancarias –cajas de ahorros y entidades financieras de créditos incluidas–, lo que ha supuesto una reducción del parque de sucursales del 43,2%, siempre con datos del Banco de España. En 2008, el año en el que se inició la crisis, el número de oficinas bancarias alcanzó su máximo histórico: 46.065. Pero no ha habido cambios significativos entre cómo estaba la situación por provincias en 2008 y diez años después.

Las diez provincias con menor población coinciden, casi con exactitud, con las que menos oficinas bancarias permanecen abiertas. Sólo Lugo y Albacete han salido del ranking para dejar su sitio a Huesca y Orense. El resto, Soria, Segovia, Ávila, Palencia, Teruel, Cuenca, Zamora y Guadalajara, siguen ocupando los últimos lugares por número de oficinas. También están en el top ten de las provincias con menos habitantes.

Pero hay que tener en cuenta que, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de enero pasado, la suma de los habitantes de las diez provincias menos pobladas de España equivale a la población total de la provincia de Alicante (1,85 millones), una cifra tres veces inferior a la de Barcelona y 3,5 veces menor que la de Madrid.

La concentración bancaria, clave

Las cerca de 20.000 oficinas cerradas en España desde el inicio de la crisis han sido la consecuencia de la fortísima concentración bancaria vivida en los últimos veinte años, que ha reducido el número de entidades financieras de más de un centenar a sólo una docena, con la desaparición casi total de las cajas de ahorros y su marcas. Éstas han sido tradicionalmente las más vinculadas a las provincias al no poder extender su negocio durante muchos años más allá de sus límites.

Eso explicaría parte de la “desbancarización” de algunas zonas del territorio nacional. El resto responde a la búsqueda de mayor eficiencia y al cambio en la forma de relacionarse de las generaciones más jóvenes con las entidades bancarias, más basada en el ordenador y el teléfono móvil que en la oficina.

Según un análisis del Banco de España sobre el cierre de oficinas y el acceso de la población al efectivo, la reducción del número de sucursales bancarias “no lleva a la exclusión financiera de una parte de la población, ya que existen vías alternativas para el acceso a los servicios bancarios como, por ejemplo, el uso de la banca electrónica”.

España, país de oficinas bancarias

Los datos no son alarmantes. España sigue siendo uno de los países de Europa con más oficinas por habitante. Quizás por eso, algo más de la mitad de la población sigue utilizando el efectivo para sus pagos, frente al 41% que prefiere la tarjeta de débito y el 6% que usa la tarjeta de crédito. Pero hay una extraña contradicción: los españoles son los sextos europeos que menos dinero llevan en la cartera habitualmente.

Alrededor del 2% de la población española, más de 930.000 habitantes, no tienen puntos cercanos a su domicilio para sacar dinero en efectivo. En Castilla y León, este porcentaje sube al 2,7% y afecta a algo más de 65.000 personas. Pero no se puede olvidar que entre las diez provincias españolas que menor número de habitantes, cinco (Soria, Segovia, Ávila, Zamora y Palencia) pertenecen a esa comunidad autónoma. Otras dos (Teruel y Huesca), forman parte de Aragón; dos más (Cuenca y Guadalajara), de Castilla-La Mancha, y una, Ourense, de Galicia.

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