El ex CEO de Unicaja Banco, Enrique Sánchez del Villar, y el director general financiero de la entidad, Pablo González, cuando Unicaja salió a bolsa. EFE/Sergio Barrenechea
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El grupo andaluz cesa a Enrique Sánchez del Villar Boceta como consejero delegado y nombrará a Ángel Rodríguez de Gracia en su lugar

C. Triana

El ex CEO de Unicaja Banco, Enrique Sánchez del Villar, y el director general financiero de la entidad, Pablo González, cuando Unicaja salió a bolsa. EFE/Sergio Barrenechea

Madrid, 28 de junio de 2019 (18:25 CET)

Cambios ejecutivos en Unicaja después del fracaso de la fusión entre Unicaja y Liberbank. El grupo andaluz acaba de comunicar a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) el cese de su consejero delegado, Enrique Sánchez del Villar Boceta, que ostentaba el cargo desde 2016 y que pilotó la salida a bolsa de la compañía justo un año después. Este 30 de junio se cumplirán dos años del desembarco en el parqué del grupo.

Fuentes del banco desvinculan la decisión del cese de Enrique Sánchez del Villar del fracaso de la negociación de fusión e insisten en que para la nueva etapa a la que se enfrenta el banco, el perfil del futuro consejero delegado es más acorde.

Según ha explicado la firma al regulador, el ejecutivo será sustituido por Ángel Rodríguez de Gracia, que "viene ejerciendo en la Sociedad el cargo de Director General de Recuperación de Activos y Negocio “Non Core”. Su designación queda supeditada a la obtención de las autorizaciones regulatorias y supervisoras correspondientes", explica la entidad al regulador. El nombramiento será ratificado en un consejo extraordinario, que se celebrará el próximo 30 de julio y el Banco Central Europeo (BCE) tendrá que dar su autorización.

Así, Unicaja destaca en un comunicado que el cambio en su número dos del grupo se justifica en que la entidad "inicia  una  nueva  etapa de reforzamiento   de  su  plan  estratégico,  centrado  en  la  capacidad  de generación  de  resultados, la dinamización de la actividad comercial, el mantenimiento de los elevados niveles de solvencia y la holgada posición de liquidez,  así  como  en  la  transformación  digital y la reducción de los activos no productivos", afirma.

Asimismo, destaca el amplio conocimiento de Ángel Rodríguez de la entidad financiera, a la que se incorporó en 1992. En su última etapa el ejecutivo se ha encargado de limpiar al banco de activos improductivos lo que le otorga "una amplia visión estratégica y conocimiento en la gestión del negocio, y de cara a afrontar escenarios y retos del sector financiero", señala la entidad financiera.  

De sus palabras se intuye la intención de fortalecer su plan de negocio en solitario, aunque los analistas continúan viendo pocas posibilidades a que las entidades medianas continúen su camino en solitario. Este jueves, Moody's publicaba justo un informe en el que insistía en que las fusiones eran el mejor camino para cualquiera de los bancos que están fuera del IBEX, y señalaba tanto a Unicaja, como a Liberbank, como a Abanca y a Ibercaja.

Unicaja y el reto de la Fundación para reducir su participación

El fracaso de las negociaciones de fusión con Liberbank no solo genera presión al grupo andaluz para que afine sus planes en solitario, sino que ha complicado los planes de la Fundación para reducir su participación en el grupo.

Fundación Unicaja ostenta un 49,685% del capital de Unicaja Banca y se ha comprometido a rebajar su exposición al 40% antes del 31 de diciembre de 2020. La fusión con Liberbank le habría dado la oportunidad de ajustar su peso sin tener que realizar una colocación en mercado. Ahora, con el nuevo escenario, los ingresos que podría obtener por la venta de esta participación serán mucho menores que antes porque las acciones de Unicaja se dejan un 30% desde enero.

En el caso de Liberbank, esa presión no existe, ya que los cajas presentes en el capital ostentan una participación menor a ese nivel. Por ley, y tras el rescate por parte de Bruselas de la banca española, las antiguas cajas de ahorro (ahora fundaciones) tuvieron que presentar un programa al Banco de España en el que se recogiera cómo iban a reducir su participación en los bancos que surgieron.

Esta fue una de las razones que impulsó a Unicaja a salir a bolsa en 2017 y que obliga a Ibercaja a dar el mismo paso, a pesar de la fuerte penalización que sufren los bancos en bolsa.

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