Arranca la guerra por las autopistas eléctricas de Naturgy y Endesa en Meirama y As Pontes

El Gobierno utilizará los criterios de la llamada “transición justa” para valorar proyectos y repartir 2.000 megavatios de capacidad de acceso, liberada por el cierre de las térmicas

Endesa decidió cerrar la central térmica de As Pontes / Wikipedia

Endesa decidió cerrar la central térmica de As Pontes / Wikipedia

Desde diciembre del año pasado, el Ministerio de Transición Ecológica prepara el terreno para la concesión de líneas de evacuación, los enganches a la red eléctrica para el hervidero de proyectos renovables que surgieron al calor de los fondos europeos de reconstrucción y de la transición energética. El decreto con el que el departamento de Teresa Ribera fijó el mecanismo para repartir los megavatios prevé la puesta en marcha de concursos especiales en las zonas afectadas por el cierre de las térmicas: los derechos de acceso no se entregan por orden temporal de solicitud, sino tras una valoración de las iniciativas que optan a ellos y su impacto en el empleo y el desarrollo económico de la comarca.

En este escenario se encuentran As Pontes y Meirama o, lo que es lo mismo, las dos autopistas eléctricas que utilizaban Endesa y Naturgy para suministrar energía procedente de sus centrales de carbón. El cierre de ambas instalaciones libera unos 2.000 megavatios de capacidad de acceso que se antojan clave para que las empresas puedan conectar a la red grandes proyectos renovables en la comunidad. De ahí la relevancia de la puja que prepara el Ministerio y que no tiene precedente alguno, pues no todos los días se cierran térmicas y se aborda un proceso de transformación energética.

Endesa, Iberdrola o Greenalia tienen proyectos en As Pontes

Otros dos factores añaden relevancia al reparto de capacidad de acceso. Por un lado, el interés mostrado por grandes grupos como Iberdrola o la propia Endesa por desarrollar proyectos de importante tamaño en la zona de As Pontes, aunque ninguno haya mostrado públicamente su interés por los megavatios liberados. La compañía de José Bogás propuso levantar una planta de hidrógeno verde donde está su central térmica, que se sumaría a sus proyectos eólicos en la comunidad. Iberdrola, por su parte, prepara una inversión de 1.000 millones para desarrollar la eólica marina flotante, con dos iniciativas en Galicia que, a falta de más detalles por parte de la compañía de Ignacio Sánchez Galán, tendrían sus puntos de conexión en Sabón y en el nudo de As Pontes.  Greenalia, el grupo gallego de renovables, está pendiente también del enganche de cuatro parques eólicos en As Pontes que le fue inicialmente denegado por Red Eléctrica y por el que litiga en el ámbito administrativo y en la Audiencia Nacional.

Por otro lado, la planificación del transporte de electricidad en Galicia para el próximo lustro, que prácticamente limita el incremento de capacidad de evacuación a las conexiones liberadas por el apagón de las térmicas, esos 2.000 megavatios que pasarían del carbón a las renovables.

Los criterios de Teresa Ribera

El Gobierno ya ha definido los criterios y la forma en la que adjudicará la capacidad de evacuación, aunque no ha desvelado cuándo se celebrará el concurso, que fuentes empresariales prevén ya para el mes de julio. El pasado 25 de mayo, una orden ministerial sentó las bases para repartir los 1.300 megavatios vinculados a la central térmica de Andorra en Teruel, uno de los compromisos adquiridos por Teresa Ribera en medio de las protestas por el apagón de la térmica en la comarca.

Fuentes del sector estiman que los criterios para adjudicar la capacidad de evacuación de Meirama y As Pontes serán “muy similares o probablemente los mismos”. ¿Y cuáles son? Transición Ecológica establece cuatro líneas de valoración en la orden reguladora del concurso que concuerdan con los objetivos perseguidos en los convenios de transición justa impulsados en los enclaves afectados por el cierre de centrales.

El primero es la coherencia con los objetivos de Transición Justa, como la inclusión de personal procedente de la central térmica o de la industria auxiliar; el fomento del autoconsumo en los municipios de la zona y el desarrollo de comunidades de energías renovables; la formalización de acuerdos para el desarrollo socioeconómico de la zona con otras empresas y entidades o la generación de ingresos para las arcas municipales.

El segundo tiene que ver con la adecuación de la instalación propuesta a la red, de manera que se otorgarán mayor valor a aquellas que permitan maximizar el volumen de energía renovable integrado en el sistema y de manera segura.

El tercer criterio es puramente técnico y alude a la planificación del propio proyecto, incluyendo las inversiones a realizar.

Por último, Transición Ecológica valorará el impacto ambiental de la iniciativa, premiando aspectos como la mitigación del cambio climático, el uso sostenible de recursos hídricos y marinos, la economía circular, la protección de la biodiversidad y los ecosistemas o el control y prevención de la contaminación.